EL RETO PARA EL PLANETA

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A un año y medio de la publicación de la primera encíclica completamente escrita por Papa Francisco cuál es el impacto sobre los fieles y el mundo? Ciertamente la carta “Alabado seas” sobre la curación del hogar común en el momento de su nacimiento tuvo un gran impacto mediático y en los meses se han sucedido profundizaciones y análisis a cada nivel: académico, económico, gubernamental, científico, religioso y social. Ayer en París, en la sede de Unesco, hubo una interesante convención sobre el tema “La tierra, nuestro hogar común: retos y esperanza”. Organizado por el asociación “Amigos de la S. Sede”, vio la participación, junto a la directora de Unesco Irina Bokova, del cardenal Peter A. Turkson, presidente del Pontificio Consejo Iustitia et Pax, nombrado por el Papa primer Prefecto de la nueva cartera para el Desarrollo humano integral, en que, desde enero, confluirán otros tres Consejos.

El discurso del cardenal de Ghana fue centrado en el concepto clave de “ecología integral”: “Uno de los hilos ocnductores de la enciclíca es que todo está interconectado” ha explicado. Y de esta base se llega a la “ecología integral”. “Nuestra naturaleza – ha afirmado el card. Turkson – fue creada por Dios; nuestros fallos son a explotación excesivo” de los recursos debido al consumismo y “el no compartir los dones de la creación”; por tanto “es urgente cambiar nuestro sentido del progreso, nuestra gestión de la economía y nuestro estilo de vida. Este planteamiento coherente y sostenible a la vida es lo que llamamos ecología integral” que es la estrecha “relación entre ecología de la naturaleza y ecología del hombre”.

Como ha recordado el cardenal, la encíclica de Papa Francisco está arraigado por una parte en el cuento bíblico de la Génesis, por otra en la enseñanza de su predecesores. El asunto del respeto del ambiente relacionado a la justicia está tratado, aunque marginalmente, ya en la “Rerum Novarum” de León XIII al final de Ochocientos, cuando el Pontífice afirma que ocurre tener responsabilidad “como administradores de la Providencia divina, en beneficio de los demás”. Pero es a partir del beato Pablo VI y luego con sus sucesores que estos asuntos asumen una importancia creciente junto a la preocupación para un progres que, dominado por el “neo positivismo” de la “tecnología globalizada”, pretende extenderse sin ningún límite moral y sin el respeto de la dignidad de la persona, más allá del ambiente. Numerosos, en este sentido, las referencias a las enseñanzas de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI.

Cuál es por tanto la llave de lectura de la encíclica? Turkson, que fue el más cercano colaborador de Francisco en la redacción de “Alabado seas’”, sostiene que son seis los puntos esenciales para comprender su mensaje: “Todos los seres humanos, y también todo en la naturaleza, están influidos por la crisis de los cambios climáticos; cada cosa está interconectada; todos tienen que actuar responsablemente para salvar nuestro mundo, desde los individuos que reciclan y ahorran energía a las empresas, a los líderes mundiales que deben ponerse objetivos ambiciosos; todos tenemos que ser sinceros y no distorsionar los hechos para sacar provechos egoísticos; también tenemos que empeñarnos en un diálogo constructivo y confiado y por último tenemos que “trascender” nosotros mismos en la oración”. La ecología integral, por eso, necesita de una “dimensión moral omnipresente”.

Por lo tanto ocurre un cambio radical de planteamiento y de mentalidad: “Antes que relacionarnos con el ambiente como si fuera dividido por las otras actividades e intereses humanos, intentamis ver a la naturaleza como parte integral de un gran conjunto que incluye la esfera social, política, espiritual, económica, de los bienes materiales y cosas así”.

Pero es un cambio posible o una utopía? Aquí entra en juego la esperanza. El cardenal Turkson piensa que el cambio ya está en acto, considerando los resultados de unos cumbres mundiales de los últimos meses: lo sobre el desarrollo sostenible de Addis Abeba, el agenda utilizada por las Naciones Unidas, el acuerdo de París sobre la contención del calentamiento global, que precisamente en estos días debería entrar en servicio con el Cop 22 en curso en Marraquech. Una toma de conciencia global que debería dar sus frutos. “Delante del amenaza de una catástrofe ambiental a escala mundial – ha concluido Turkson – confío en que un rayo de luz ya ha empezado a romper la pesada capa de nubes que grava en la ecología y nos ofrece lo que Papa Francisco describe como el calor de la esperanza”.

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