CADA VEZ MENOS SE CONTRAE MATRIMONIO, PERO “PERDURAN” LOS MATRIMONIOS RELIGIOSOS

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Será por la crisis de los valores que ahora está atacando este milenio, o por la conocida recesión crónica que no permite gastar más de lo esencial, pero es un hecho que los italianos se casan cada vez menos, tanto en referencia a la primera como a la segunda unión matrimonial . Cuando se casan lo hacen, cada vez con menos frecuencia, con una ceremonia civil y lo hacen en una edad “madura”, con un promedio de 34 años para él, y de 31 años para ella.

A la inversa, mientras que se celebran menos matrimonios, aumentan las uniones de concubinato, que desde el 2008 hasta el 2014 se han incrementado del doble. Además, han disminuido las separaciones y divorcios, también esto se debe probablemente por efecto de la crisis económica, que no permite de pensar alegremente a los gastos legales necesarios para darse el adiós, pero se separan aún más entre los que se casaron en una ceremonia civil y, a pesar de que las separaciones legales son más frecuentes en el Norte, y al Sur se registra un aumento porcentual más pesado. La duración media de los matrimonios es de 16 años, y ni siquiera los mayores de 60 años están a salvo de la crisis matrimonial.

Es la fotografía hecha por el Istat, que ha analizado el sistema familiar nacional en las relaciones matrimoniales, separaciones y divorcios del año 2014. Con respecto a la participación de los hijos menores en las separaciones y divorcios, ahora prevalece la custodia compartida. En términos de parejas mixtas, aumentan las separaciones, aunque si para los italianos, en especial los hombres italianos, la esposa extranjera continúa deleitando, especialmente si viene de Europa del Este, esto se confirma ya que de las las novias extranjeras, una de dos proviene de los países del Este de Europa. Las mujeres italianas en cambio prefieren a los hombres de Marruecos, Albania y Túnez.

En el 2014, se celebraron 189.765 matrimonios, 4.300 menos respecto al 2013 y, desde el 2008 al 2014, los matrimonios en Italia disminuyeron de 57.000 unidades. De frente a esta disminución de los matrimonios, las convivencias more uxorio son de más de un millón y aquellas entre las parejas solteras alcanzan 641 mil entre el 2013-2014. Los datos sobre el nacimiento confirman que las uniones libres son un modo cada vez más difundido de formación de la familia: más de uno de cada cuatro bebés nacidos en el 2014, tienen padres que no están casados.

El aumento medio de la edad del primer matrimonio también es causado por la prolongada permanencia de los jóvenes en la familia de origen, es decir – explica el Istat – por el aumento difundido de la educación y la prolongación de los tiempos formativos, bien sea en las dificultades que enfrentan los jóvenes con la entrada en el mundo del trabajo y en la condición precaria del trabajo en sí, la dificultad de acceso al mercado de la vivienda.
No sólo los italianos se casan cada vez menos y a su vez cada vez más en edad adulta, sino que también disminuye el número de los segundos matrimonios, que representan un importante indicador de la difusión de nuevas formas de familia. Su evolución se ha caracterizado por un aumento continuo hasta el 2008; por lo cual hubo una ralentización, seguido por una ligera disminución. En el 2014, se celebraron en Italia 30.638 matrimonios con al menos un esposo que se casaba por segunda vez, alrededor del 10% menos que en el 2008.

Otro dato importante, en esta época de relativismo absoluto, es el hecho que si bien es cierto que el 43% de los matrimonios se han celebrado con una ceremonia civil, según el Istat, los matrimonios celebrados con rito religioso ‘perduran’ más en el tiempo. De frente a la inestabilidad conyugal, de hecho, estamos presenciando una desaceleración del fenómeno: en el 2014, las separaciones fueron 89.303 y los divorcios 52.335. Las separaciones en el 2014 están, por lo tanto, a niveles más o menos similares a aquellos medios de los últimos cuatro años, mientras que los divorcios en el 2014 son aproximadamente 2.000 menos respecto al 2008.

Las razones de este revés “son diferentes – explica el Istat – y se puede remontar a los efectos de la estructura de la población (menos matrimonios y por lo tanto, potencialmente menos divorcios), conyunturales y normativos. La conyuntura económica es probable que actúe como elemento disuasorio sobre la disolución de los matrimonios, que como bien es conocido conduce a menudo a un riesgo de empeoramiento de las condiciones económicas de las familias “. En cuanto a los aspectos normativos, en los últimos años se está intensificando el uso por parte de los ciudadanos italianos a la disolución de su unión matrimonial en otros países de la Unión Europea, alcanzada con una reducción de los tiempos (y generalmente también los costos) y sin la necesidad de “pasar” por la separación.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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