LA VANIDAD QUE FINANCIA EL TERRORISMO

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Una mesa de caoba, la pulsera de marfil que ostentamos, son otras de las fuentes de ingresos del terrorismo. Aquel jihad que llego para sembrar la muerte en las ciudades europeas, no se nutre solamente con el petróleo y las incursiones, sino que ha encontrado en el comercio ilegal de especies raras de animales y plantas, una fuente rica de ingresos. Las estimaciones producidas por los organismos mundiales que monitorean el fenómeno, hablan de una facturación de unos 20 mil millones de dólares al año. Específicamente 826 millones es el valor del comercio de los animales vivos, 40 millones aquel de la medicina tradicional, 2 mil millones para la moda y la decoración, 705 para la alimentación, 250 para las plantas vivas, 11 millones para los productos forestales.

El comercio de marfil parece ser una de las principales fuentes de financiación de los grupos armados vinculados, de diversas maneras a los terroristas de Al Qaeda y del Isis, pero no sólo. El dinero obtenido de estos tráficos ilícitos, de hecho, también constituye una parte considerable de los ingresos de las milicias irregulares en muchos países africanos. El estudio llevado a cabo por la Interpol y por el Cuerpo Forestal del Estado, explica cómo la violencia en la naturaleza, además de crear un daño, a menudo permanente en la biodiversidad del planeta, son una fuente de beneficio para el terrorismo internacional. Una verdadera bofetada a la naturaleza. La extorsión relacionada con el comercio ilegal de los animales y las plantas y productos derivados de ellos, podría superar los 20 millones de dólares anuales, que alcanzan hasta los 200 mil millones, que  incluye también el tráfico de madera y la pesca ilegal (fuente: Unep).

El estudio y la lucha contra el fenómeno del Wildlife Trafficking es llevado a cabo por el Wildlife Crime, en el cual también participa el personal de la Guardía Forestal Italiana, comprometida no sólo a nivel internacional sino también a nivel nacional contra el tráfico ilícito de especies animales y vegetales en vías de extinción. El Servicio Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de las especies animales y vegetales en peligro de extinción) gracias a la Guardía Forestal a través de sus 28 Núcleos Operativos y de los 27 Servicios Territoriales, efectuó sólo en el 2015, en todo el Territorio Nacional, 65,779 investigaciones, de las cuales 64.129 en las Aduanas y 1.650 en el Territorio Nacional. Entre las principales especies controladas, están las tortugas, los loros, primates, felinos, boas y las rapaces diurnas y nocturnas. Casi son 200 los secuestros efectuados, que surgen de la disputa de 70 delitos penales importantes y 94 ilícitos administrativos. El valor de las mercancías incautadas asciende a alrededor de 1 millón de euros.

En el exterminio de los rinocerontes y de los elefantes, están involucrados grupos como Boko Haram en primera fila, para vender el marfil de los colmillos y los cuernos que son muy apreciados en Asia. Un colmillo de “oro blanco” puede llegar a costar 3.500 dólares, mientras que un cuerno en el mercado ilegal asiático puede también llegar a costar 400 mil dólares. Lo mismo con las pieles de cocodrilo y la lana de vicuña. Las bufandas Shatush, que las mujeres occidentales les gusta utilizar, estan hechas con la lana de antílope tibetano, puede hacerganar a los terroristas veinte mil dólares. En África, el business está también representado por la producción de carbón vegetal, fuente del business para el Al Shabab, el grupo jihadista en Somalia. Fuentes de inteligencia han descubierto que el ataque al centro comercial Westgate de Nairobi, marcado por Al Shabaab, en septiembre del 2013, fue financiado en gran parte por el contrabando de marfil de los elefantes asesinados en las reservas africanas. Los grupos terroristas también controlan la gestión de los recursos forestales, solicitando su parte por el corte de las maderas más preciosas como el palisandro, la caoba y el teca.

Según el informe “Natura connection”, elaborado por el Wwf, el comercio ilegal de especies protegida es, después de la destrucción del hábitat, la segunda razón de la extinción de las especies, y es también un fenómeno mundial del cual se nutren las guerras, el terrorismo y la corrupción, produciendo localmente  sufrimiento, pobreza y opresión.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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