DISCÚLPENOS SI SOMOS CRISTIANOS

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“Al final, eligió el no celebrar la Misa. En vista de la Navidad, nos vamos a encontrar con los chicos para una reunión de oración cristiana, acompañada por un momento de reflexión colectiva. Es siempre un acto litúrgico. La Misa y el sacramento de la Eucaristía, para algunos puede ser un acto de adoración demasiado fuerte”. En declararlo no es un director escolar anticlerical, autor de una supuesta “neutralidad” ideológica en nombre del respeto interreligioso. La decisión de no celebrar la  Santa Misa de Navidad en un instituto escolar católico en Monza, el Ente Católico, para la formación profesional, ya que es un “acto de adoración demasiado fuerte”, proviene de un sacerdote, el párroco de San Biagio, Don Marco Oneta.

La noticia fue anunciada a través de una entrevista voxnews, divulgada por Libero y confirmada a In Terris por vía teléfonica por el mismo pastor, que ha optado por el silencio informativo, tras las polémicas suscitadas por estas declaraciones. Don Oneta, hace referencia a lo declarado en la página web institucional de la Archidiócesis de Milán. Aquí, entre otras cosas, al señalar el haber tomado está decisión hace dos años, afirma: “El 90% de los estudiantes, o no son cristianos o no son católicos, o se sienten alejados, muchas veces hostiles, por la práctica religiosa. La Misa, que es la forma más elevada de celebración cristiana, estaba en contra, evidentemente para hacer que se involucraran. Pensamos de está manera en formas de celebración, reitero cristianas, más acordes a los chicos que tenemos ante nosotros”, como la lectura del Evangelio. El objetivo sería el de “ayudar a los chicos a encontrar el hecho cristiano en las formas que le son más apropiadas para su tiempo de vida.”

En los últimos días, también el Obispo de Padua, Monseñor Claudio Cipolla, ha suscitado ciertas polémicas por sus declaraciones que parecían simpatizar con la elección del director escolar del Instituto Garofalo de Rozzano, Marco Parma, de prohibir los cantos tradicionales cristianos, como “Adeste Fideles” o “Tú bajas de las estrellas” para el concierto de Navidad, para “no molestar la sensibilidad” de los niños de otras religiones o de sus padres. El Obispo dijo que estaba “dispuesto a dar un paso atrás en el nombre de la fraternidad” también en relación a la preparación del presebre. En Turín, el director escolar del instituto “Ana Frank”, Piero Bottale, negó el permiso para la preparación del pesebre en las instalaciones de la escuela, “por razones de seguridad y por respeto de la cultura de todos”. Una bofetada al pueblo cristiano.

En el nombre del diálogo interreligioso y de la paz, en definitiva, se viola ese principio que se pretende defender, la libertad de fe y de culto, la protección de la identidad cultural. Mientras que Papa Francisco abre la Puerta Santa y las puertas del corazón de Dios y de los hombres, con el inicio del Año Jubilar de la Misericordia, están los que cierran la puerta en la cara a Jesús, obligando a los cristianos a profesar su fe de manera privada en las iglesias, en las sacristías, en las casas. Cristo viene expulsado del pesebre para ser confinado a los ghettos de las celebraciones religiosas. Es un paso atrás, pero en la civilización de los derechos humanos.

Y sin embargo, incluso la secular Corte Europea de los Derechos Humanos se ha pronunciado a favor de la exhibición del crucifijo en las aulas escolares de las escuelas públicas, decidido en apelación de una ciudadana italiana que solicitaba que fueran eliminados. “Se puede por tanto apoyar – se lee la Sentencia – que en la actual realidad social, el crucifijo debe ser considerado no sólo como un símbolo de la evolución histórica y cultural, y por lo tanto, de la identidad de nuestro pueblo, sino también como un símbolo de un sistema de valores de la libertad, igualdad, dignidad humana y tolerancia religiosa, y que por tanto, también del laicismo del Estado, principios que inervan en  nuestra Constitución. ”

En otras palabras, los principios constitucionales de la libertad tienen muchas raíces, y una de ellas es sin duda alguna el cristianismo, en su esencia misma. Sería entonces sutilmente paradójico excluir un signo cristiano de una estructura pública en el nombre de una laicidad, que tiene sin duda una de sus propias fuentes distantes de la religión cristiana”.

Sería “paradójico” – declara la Alta Corte – excluir un signo cristiano de un lugar público en nombre de la laicidad. Y lo que es todavía más irónico es que en hacerlo, sean de hecho los propios cristianos, inclusive sacerdotes o religiosos. Es esto, un ataque al cristianismo mucho más peligrosos y engañosos de las promesas destructivas de los fanáticos en el nombre en vano de Dios . Es este es el “dispositivo” dentro de la Iglesia.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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