A LAS RAÍCES DEL FEMINICIDIO Entrevista a la investigadora estadística Linda Laura Sabbadini

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femminicidio, violenza contro le donne

En el Informe de Unifem, el Fundo de las Naciones Unidas para el desarrollo para las mujeres, está escrito que “la violencia contra las mujeres en el mundo es probablemente la forma más penetrante de violación de los derechos humanos conocida hoy, que destroza vidas, disgrega comunidades y obstaculiza el desarrollo”. Más de dos tercios de los habitantes “en rosa” del planeta han sufrido alguna forma de violencia durante de su vida y más de cien Países del mundo están sin una legislación de prevención y tutela. Según los datos Istat, casi 7 millones de italianas han sufrido violencia física o sexual, cerca un tercio en una edad entre los 16 y los 70 años. Más del 62%, por el compañero actual o precedente. Pero hay la violencia moral y psicológica, y también la desigualdad de trato contractual en el trabajo, de papel y económico; es una violencia “de género”.

“Sobre la piel de las mujeres” es el encuentro interdisciplinar, organizado por Banca Generali en colaboración con FemeNews – Mujeres que hacen red y noticia en Italia y en el mundo, eDecat Consulting, y actuada en Roma, en el Teatro Parioli, el jueves 9 de junio 2016. El subtítulo del evento era “La violencia mata a nosotros y ahoga la economía del País”. Se ha tratado de “una reflexión sobre la violencia, que diariamente vee las mujeres protagonistas a su pesar, tan en casa como fuera del hogar, en el trabajo y en la calle, en la representación y en el lenguaje, como en las imágenes que las cuentan con la objetivación del cuerpo con fines comerciales”, se leía en el folleto de presentación.

El 60% de los trabajadores pobres del mundo son mujeres. Action Aid ha publicado un estudio, del cual resulta que la desigualdad entre hombres y mujeres, con salarios más bajos, empleos precarios, baja educación y mayor explotación, tiene una cuenta de resultados superior a los 17 mil millones de euros – el equivalente de tres maniobras financieras – , delante de menos de 6 mil millones utilizados por la prevención. “No sólo feminicidio, por tanto – continua el afiche del evento del 9 de junio –. La violencia contra las mujeres tiene repercusiones económicas pesadas. En primer lugar, con la desocupación femenina y la precariedad, atestiguadas en porcentajes aún demasiado elevadas frente al resto de Europa”.

La violencia física contra las mujeres, en algún caso hasta el asesinato, no es más que la punta del iceberg de una misoginia que no muere, por lo tanto, arraigada también en la cultura de nuestras sociedades occidentales, que demasiadas veces reclaman el principio de libertad junto a lo de la igualdad de los derechos. El machismo es principalmente una visión de la sociedad, así como fue organizada también en Occidente, precisamente “al masculino”, en la que prevalecen, es decir, categorias de prácticas y de legida que tradicionalmente pertenecen al estilo de pensar y de acción de los hombres, que ponen en primera línea el poder y la fuerza, aquella física como la económica-monetaria.

Muchas veces, Papa Francisco ha intervenido por la valorización y el correcto reconocimiento de papel y de dignidad de las mujeres en la sociedad y también en la Iglesia. También durante la Via Crucis en el Coliseo, ha rezado: “Lloramos por aquellos hombres que hacen recaer en las mujeres la violencia que tienen en su interior. Lloramos por las mujeres esclavizadas por el miedo y la explotación”.

Interris ha entrevistado la estadista social Linda Laura Sabbadini, ya director del Departamento por las estadísticas sociales y ambientales de Istat hasta abril 2016, “pionera” de la investigación estadística “al femenino”. Su exclusión del organigrama querido por el presidente Giorgio Alleva ha creado muchas controversias. Gracias a sus estudios, sabemos que cerca 10 millones de italianas han sufrido alguna forma de abuso, pero solo un tercio ponen una denuncia, o que ellas son más buenas en la escuela y en el trabajo, pero son menos remuneradas. Fue el autora del estudio sobre la “carga” de trabajo de las mujeres, fuera y dentro del hogar. El Jefe de Estado Carlo Azeglio Ciampi le concedió el galardón de Comendador de la República.

Doctora Sabbadini, cómo cambió la condición de la mujer – y del machismo – en Italia en los últimos veinte años?
“Ha mejorado mucho, en los últimos 20 años. Grandes conquistas se han obtenido, en todos los frentes, pero nuevos objetivos todavía se deben lograr. Más de los grandes vances en el plan de la educación, las mujeres han crecido en el mercado del trabajo y ha cambiado profundamente la forma de participación. Se entra en el mundo del trabajo en edad más elevada. La ocupación femenina, tradicionalmente baja en nuestro País, sobretodo al Sur, ha vivido un gran crecimiento después de la crisis de los primeros años ’90. A partir de 1995, la ocupación femenina ha crecido sin parar hasta 2008, año de la grande crisis, que afectó más las mujeres que los hombres. El Sur se ha quedado con las sobras y se queda atrás. Y las conquistas ocurrieron con dificultad y fueron pagadas con un precio muy elevado, en otras dimensiones de la vida: aumentan las interrupciones del trabajo después de la nacida de los hijos, la carga siempre es doble, dentro y fuera de casa. Luego, aunque creciendo la presencia femenina en los lugares decisionales, esto sucede con enorme dificultad y retraso frente a otros Países, a menos que no intervengan leyes en apoyo, como la ley Golfo Moscú. Menos de la mitad de las mujeres en edad de trabajar tiene un empleo remunerado. Estamos hasta el fondo de la clasificación europea, y el Sur sigue colocándose muy lejos del Norte. El problema tiene que ver con la rigidez social de nuestro País, de todos modos profundamente machista”.

De qué lleva la violencia contra las mujeres y cuáles son los instrumentos para combatirla?
“La violencia contra las mujeres es la expresión del deseo de control, de dominio y de posesión de los hombres sobre las mujeres, generalmente del compañero, también cuando la relación ha terminado. Sara fue matada porque no ha aceptado de resignarse a ser una propiedad de su compañero y se ha portado como una mujer libre. Frente al pasado, muchas mujeres consiguen salir desde relaciones violentas a tiempo, también con el ayuda de amigos, de centros contra la violencia, de agentes especializados que están también en las salas de emergencia, y también de las fuerzas del orden. No siempre, pero, las víctimas de violencia, sobretodo de su propio compañero, alcanzan salir del aislamiento. A la violencia física y sexual se une la violencia psicológica, que aniquila, que aleja de los queridos y de la vida social y hace las mujeres llenas de miedo e incapaces de abordar la situación. El Convenio de Estambul es fundamental para actuar políticas activas de prevención, coherentes y coordinadas, para evitar el desperdicio de energías y recursos. El acción de las instituciones tiene que ser fuerte a todos los niveles: del gobierno central a las aministraciones locales. Y hay que hacer una obra de sensibilización y de participación de la pública opinión y de las empresas, utilizando métodos inovativos, que en otros contextos europeos han obtenido resultados satisfactorios. El problema de la violencia nos empeña a todos por su solución. Cómo se ha sentido Sara, cuando ha intentado pedir ayuda inutilmente? En el artículo que escribí en ‘La Stampa’, he hablado de un silencio ensordecedor. No debe ocurir más. Debemos sentirnos todos responsables en primera persona. La violencia contra las mujeres no es un asunto privado. Es un problema, antes de todo, de educación a las relaciones. Los chicos y las chicas tiene que aprender a gestir sus relaciones entre los sexos bajo el signo del respeto y de la valorización de cada uno. La escuela tiene que hacer sus deberes, en esta grande batalla cultural”.

En el mundo de la economía y del trabajo, cuáles son los abusos más difundidos contra las mujeres? 
“Las mujeres están a menudo sujetas a acosos y chantyajes sexuales, para entrar en el mercado del trabajo, para quedarse allì o para continuar itinerarios de cualificación profesional. Los fenómenos de mobbing o de dimensionamento se refieren a los hombres como a las mujeres, pero para las mujeres son más graves y más frecuentes. El chantaje sexual es particularmente eficaz en un momento de crisis económica, y los hombres lo utilizan como arma. La grande dificultad que se desprende, para las mujeres, es de afirmarse a los niveles más elevados de la escala social. Y a menudo las mujeres son enemigas de si mismas, en una mentalidad machista radicada. Los estereotipos alimentan el autoexclusiòn y constituyen un obstáculo fuerte también interior, que impide el crecimiento hacia niveles empresariales elevados. También aquí, ocurren batallas culturales, para promover una verdadera equidad, no sólo en las leyes. Necesitamos igualdad de trato, también económico, y por iguales capacidad, y de un trato diferenciado en relación a las diferentes capacidades, sin que el género se convierta en instrumento discriminatorio”.

Cual es la economía sumergida del trabajo rosa “invisible”?
“Hay el trabajo negro, invisible, y hay el trabajo no remunerado de las mujeres en la cura de la casa, que por años fue un pilar del sistema de welfare, y todavía no lo es. Pero ahora las mujeres han cambiado, ha cambiado la organización social, no son más principalmente amas de casa y no pueden más encargarse de la cura de sus seres queridos como en pasado. No obstante, están obligadas a hacerlo, porque no hay un sistema de servicios adecuado. Las mujeres están sobrecargadas y no tienen el tiempo y los recursos para realizarse en todos los ámbitos. El riesgo es que el tiempo quitado a ellas por la cura no está sustituido con el tiempo y los medios puestos a disposición por las estructuras públicas o de los hombres de casa. Este trabajo invisible tiene un valor inmenso, humanamente, sino también economicamente. Frecuentemente inconmensurables y no conmesurado. Hay que estudiar métodos para que fuera socialmente reconocido y valorado, por tanto, también bajo el pérfil financiero y de los servicios”.

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