Misa en El Cairo, el Papa Francisco: “El único extremismo permitido es lo de la caridad”

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Photo by L'Osservatore Romano

“A Dios le gusta sólo la fe profesada con la vida, porque el único extremismo admitido para los creyentes es lo de la caridad! Cualquier otro extremismo no viene de Dios y a Él no le gusta!”. Así el Papa Francisco se dirige a la comunidad católica de El Cairo durante la celebración de la Santa Misa, celebrada en el Estadio “Air Defense” de la capital egipcia. Bergoglio habla de fe, pero no descuida el asunto del terrorismo religioso que, en particular en los últimos tiempos, está martirizando el Oriente Medio. A las miles de personas que llenan el arena deportiva del Aeronáutica militar, acerca 30000, el Pontífice desarrolla su homilía a partir del Evangelio del III Domingo de Pascua, lo que cuenta del encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús.

La omnipotencia de Dios es el amor no la fuerza

Al Salamò Alaikum“, “La paz sea con ustedes!”. Empieza con el tradicional saludo árabo la homilía del Papa. En explicar la historia contada en Evangelio de Lucas, el Santo Padre hace notar que este paso se “puede resumir en tres palabras: muerte, resurrección y vida“. Analizando al primera palabra, muerte, el Papa subraya la desilusión y la desesperación de los dos discípulos:”el Maestro ha muerto y por tanto es inútil esperar”. Su camino, añade, “es un alejarse del ‘escándalo’ y de la ‘necedad’ de la Cruz“, que parece haber “enterrado cada su esperanza” porque “él sobre que construyeron su existencia ha muerto”. No consiguen a comprender cómo “el Maestro que había resuscitado los muertos y sanado los enfermos pudiera terminar clavado a la cruz de la vergüenza”. “La cruz de Cristo – subraya – era la cruz de sus idéas sobre Dios; la muerte de Cristo era una muerte de lo que imaginaban fuera Dios. Eran ellos, de hecho, los muertos en el sepulcro de la limitación de su comprehensión”. “Cuántas veces el hombre se auto-paraliza – afirma Bergoglio -, rechazando superar su propia idéa de Dios, de un dios creado a imagen y semejanza del hombre! Cuántas veces se desespera, rechazando creer que la omnipotencia de Dios no es omnipotencia de fuerza, de autoridad, sino sólo es omnipotencia de amor, de perdón y de vida!”. Como los discípulos han reconocido Jesús en el compartir el pan, nosotros también, hoy, “si no nos dejamos romper el velo que nubla nuestros ojos, y nuestros prejuicios, nunca podremos reconocer la cara de Dios”.

La derrota apariente de la Cruz

Resurrección” es la segunda palabra que Bergoglio propone para comprender mejor este paso. “En la oscuridad de la noche más oscura, Jesús se acerca a ellos y transforma su desesperación en vida, porque cuando desaparece la esperanza humana empieza a brillar aquella divina”. De hecho, subraya el Papa, “cuando el hombre toca el fondo del fracaso y de la incapacidad, cuando se quita la ilusión de ser el mejor, autosuficiente, de ser el centro del mundo”, sólo entonces “Dios le da la mano para transformar su noche en madrugada, su muerte en resurrección”. Los dos discípulos después de encontrar el Resuscitado, hace notar el Pontífice, “regresan llenos de alegría, de confianza y de entusiasmo, listos para testimoniar“. Cristo “los hizo resuscitar de la tumba de su incredulidad y afflicción”. Pues, un advertencia: “Quien no pasa por la experiencia de la Cruz hasta la Verdad de la Resurrección se auto-condena a la desesperación. No podemos encontrar Dios – añade – sin crucificar antes nuestras idéas limitadads de un dios que refleja nuestra comprehensión de la omnipotencia y del poder”.

Mejor no creer que ser un falso creyente

Vida” es la tercera palabra clave “porque encontrtar el Resuscitado transforma cada vida y hace fructífera cualquiera esterilidada”. De hecho, continua el Papa, “la Resurrección no es una fe nacida en la Iglesia, sino la Iglesia nació de la fe en la Resurrección“, y también San Pablo en la primera carta a los Corintios lo recuerda. “La Iglesia tiene que saber y creer que Él está vivo con ella y la vivifica en la Eucaristía, en las Escrituras y en los Sacramentos”. “La experiencia de los discípulos de Emaús – continua el Papa – nos enseña no sirve llenar los lugares de culto si nuestros corazones están vacíos del temor de Dios y de Su presencia”, que  “no sirve rezar si nuestra oración dirigida a Dios no se transforma en amor hacia el hermano”. Además, hace notar Bergoglio, “no sirve mucha religiosidad si no está animada por mucha fe y mucha caridad; no sirve curar el aparencia, porque Dios mira el alma y el corazón y odia la hipocresía. Para Dios, es mejor no creer que ser un falso creyente, un hipócrita!”.

La verdadera fe protege los derechos de todos

La fe verdadera – continua el Pontífice – es la que nos hace más caritativos, misericordios, honestos y humanos”. No sólo: “es la que anima los corazones para llevarlos a amar todos gratuitamente, sin distinción y sin preferencias, que nos lleva a ver en el otro no un enemigo que vencer, sino un hermano que amar, servir y ayudar“. La verdadera fe, remarca, “es la que nos lleva a difundir, defender y a vivir la cultura del encuentro, del diálogo, del respeto y de la hermandad”. Pero la verdadera fe es también la “que nos lleva a proteger los derechos de los demás, con la misma fuerza y con el mismo entusiasmo con que defendemos los nuestros”. “Más se crece en la fe y en el conocimiento – subraya – , más se crece en la humildad y en la conciencia de ser pequeños”.

No tengan miedo de amar a los enemigos

Terminando su homilía, el Papa Francisco no ignora el asunto del terrorismo de matriz religiosa que aflige Oriente Medio: “A Dios le gusta sólo la fe profesada con la vida, porque el único extremismo admitido para los creyentes es lo de la caridad! Cualquier otro extremismo no viene de Dios y a Él no le gusta!”. Pues, el invito a volver “a la vida diaria, a las familias, al trabajo y a la querida patria llenos de alegría, de valor y de fe”, así como fue para los discípulos de Emaús: “No tengan miedo de abrir su corazón a la luz del Resuscitado, dejen que Él transforme su incertitumbre en fuerza positiva para ustedes y para los demás. No tengan miedo de amar a todos, amigos y enemigos, porque en el amor vivido está la fuerza y el tesoro del creyente!”. Invocando la protección de la Sagrada Familia, que vivió “en esta tierra bendita”, Francisco bendice “el querido Egipto que, en los albores del cristianismo, dio la bienvenida a la evangelización de San Marcos y dio en la historia numerosos mártires y un gran desfile de santos y santas”.

El cambio logístico

Papa Francisco preside la Santa Misa para la comunidad católica de todo Egipto en el estadio del Aeronáutica militar de El Cairo, así como había estado anunciado en los días pasados por mons. Emmanuel Bishay, obispo de Luxor y presidente del Comité organizador de la visita de Bergoglio. Inicialmente, la celebración tenía que desarrollarse en una sala cubierta cerca del arena. En una entrevista dejada al Sir, el obispo Emmanuel explica la razón del cambio logístico: “La elección ofrece unas ventajas. El primero es un mayor número de puestos para los fieles. Se ha pasado de 18 mil puestos disponibles a 25 mil. Y esto nos permite satisfacer las muchas pedidas de los fieles para participar a la misa. Siendo un sitio militar, ofrece también ulteriores garantías de seguridad.Y luego estando fuera de la ciudad ofrece mayores ventajas por movilidad y aparques”.

Una misa no sólo por católicos

La misa es uno de los momentos más significativos de este viaje, donde juntos a los católicos están presentes también fieles de otras religiones, como las representancias hortodoxas y musulmanas del País. “Desde un punto de vista político e internacional la presencia del Papa lleva un mensaje de paz – dice a los micrófonos de Radio Vaticano Sami Creta, del Centro cultural de los Jesuitas de Alejandría de Egipto -. Espero sea un punto di partida por este diálogo que pueda tomar frutos en la srelaciones entre las diferentes componentes del País”.

Las citas del día

Al final de la Misa, a las 12:15, el Papa irá a comer con los Obispos egipcios y el seguido papal en la Nunciadura Apostólica de El Cairo. En la primera tarde, a las 15:15, el encuentro de oración con el clero, los religiosos y las religiosas y los seminaristas. Bergoglio irá luego al aeropuerto por la ceremonia de despedida. A las 17:00 el vuelo papal partirá de El Cairo para regresar a Roma, al aeropuerto de Ciampino, donde el regerso está previsto por las 20:30.

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