Misa de Ramos, Francisco: “Jesús no derrama desilusiones, es siervo del dolor humano” En el Angelus la condena y la oración del Pontífice para el ataque de Estocolmo y Cairo

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Aquel mismo Jesús que según las Escituras entra aclamado en la Ciudad Santa, “no es un desilusionado que derrama desilusiones, no es un profeta ‘new age’, un vendedor de humo, todo lo contrario: es un Mesías muy determinado, con la fisionomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el grande Paciente del dolor humano”. En el día en que la Iglesia celebra el Domingo de Ramos, el Papa Francisco en su homilía subraya los dos aspectos que caracterizan la liturgía de hoy, aquella dulce y alegre de la entrada de Cristo en Jerusalén, y aquella amarga y dolorosa de la Pasión, proclamada en el Evangelio.

El XXXII Día Mundial de la Juventud

bajo un cielo límpido y un sol casi veraneo, a los miles de jóvenes y colorean plaza San Pedro, Bergoglio recuerda que “desde 32 años la dimensión jubilosa de este domingo fue enriquiecida por la fiesta de los jóvenes: el Día Mundial de la Juventud, que este año se celebra a nivel diocesano, pero que en esta Plaza vivirá dentro de poco tiempo un momento siempre emocionante, de horizontes abiertos, con el pasaje de la Cruz de los jóvenes de Cracovia a los de Panamá”.

Jesús no es un falso profeta

Retomando el paso evangélico proclamado antes de la procesión, que describe la entrada en Jerusalén, el Papa evidencia que esto “concede especial importancia al entusiasmo de los discípulos, que acompañan el Maestro con aclamaciones festivas”, imagen verosímil que “contagió los chicos y los jóvenes de la ciudad. Jesús mismo reconoce en esta recibida alegre una fuerza imparable querida por Dios, y a los fariseos escandalizados contesta: ‘Yo les digo, si estos se callarán, gritarán las piedras'”. Este Jesús, subraya el Pontífice, “no es un desilusionado que derrama desilusiones, no es un profeta ‘new age’, un vendedor de humo, todo lo contrario: es un Mesías muy determinado, con la fisionomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el grande Paciente del dolor humano”.

Un camino cuesta arriba

El Santo Padre luego pone hincapié sobre el sufrimiento que Cristo “tendrá que sufrir en esta Semana. Pensamos en las calumnias, en las injurias, en las trampas, en las traiciones, en el abandón, en el juicio, en los golpes, en los flagelos, en la corona de espinas, en la via crucis”. Francisco recuerda que Jesús hasta la llamada de los primeros discípulos “nunca prometió honores y éxitos. Los Evangelios hablan claro. Siempre advirtió sus amigos que su camino era aquello, y que la victoria finale hubiera pasado por la pasión y la cruz. Y para nosotros también vale lo mismo”. Para seguir fielmente a Jesús, anade, “pedimos la gracia de hacerlo no con palabras sino en los hechos, y de tener la paciencia de soportar nuestra cruz: de no rechazarla, no desperdiciarla, pero, mirando a Él, aceptarla y llevarla, día tras día”.

Jesús está presente en el dolor de quien sufre

Cristo, conciente de su destino, “no nos pide contemplarlo sólo en los dibujos o en las fotografías, o en los vídeos que hay en la red. No. Está presente en muchos nuestros hermanos y hermanas que hoy, hoy sufren dolores como Él: sufren por un trabajo de esclavos, sufren por los dramas familiares, sufren por las enfermedades. Sufren a causa de las guerras y del terrorismo, de los intereses que mueven las armas. Hombres y mujeres engañados, violados en su dignidad, descartados. Jesús está en ellos, en cada uno de ellos, y con aquella cara desfigurada, con aquella voz rota nos pide – subraya – de ser mirado, de ser reconocido, de ser amado”. Aquel Jesús desfigurado “es el mismo que entró en Jerusalén entre el agitar ramos de palma y olivo”.

Hacia Panamá 2019

Al final de la Misa, antes de la oración del Angelus, Francisco saluda los jóvenes “que hoy, alrededor de sus obispos, celebran el Día de la Juventud en cada diócesis del mundo. es otra tapa del gran peregrinaje, empezado por San Juan Pablo II, que el año pasado nos  reunió en Cracovia y nos llama en Panamá por enero 2019”, recordando la entrega de la Cruz de los Días Mundiales de la Juventus a los jóvenes panameños, acompañados por sus Pastores y por las Autoridades civiles. “Pedimos al Señor que la Cruz, unida al icono de Maria Salus Populi Romani, allá donde pasará haga crecer la fe y la esperanza, revelando el amor invincible de Cristo”.

La condena de los ataques

Antes de la bendición, Francisco ha condenado los ataques de Estocolmo y Cairo: “A Cristo, que hoy entra en la Pasión, y a la Virgen Santa confiamos las víctimas del ataque terrorístico ocurrido el viernes pasado en Estocolmo, como también los que aún están probados por la guerra, catástrofe de la humanidad. Y rogamos por las víctimas del ataque cumplido desgraciadamente hoy, esta manana, a Cairo, en una iglesia copta”. Por tanto, un pensamiento al “querido hermano”, Su Santidad Papa Tawadros II, “a la Iglesia Copta y a toda la querida nación egipcia”, a la que el Pontífice expresa “profundo pésame, rezo por los difuntos y por los heridos, estoy cercano a los familiares y a la entera comunidad. El Señor convierta el corazón de las personas que sembran terror, violencia y muerte, y también el corazón de los que hacen y trafican las armas”.

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