Homilía en Santa Marta: “Olvidar quien nos creó y crió, esta es la desilusión de Dios” "Él siempre nos espera - ha concluido el Papa - como el padre del hijo pródigo, que lo vio llegar desde lejos, porque lo esperaba”

113
  • Italiano

Papa Francisco, en la Misa de la mañana en Casa Santa Marta, ha comentado la Primera Lectura sacada del Libro del Éxodo. El Pontífice ha puesto el accento sobre el amor de Dios para su pueblo, a pesar de la infidelidad de esto, haciendo hincapié en el “sueño y las desilusiones de Dios”.

El pueblo, ha explicado al inicio de la homilía, es el “sueño de Dios. Sonaba porque amaba”. Aquel pueblo pero traiciona los sueños del Padre y así Dios “empieza a sentir la desilusión”: el pueblo “no tuvo la paciencia de esperar a Dios” sòlo por 40 días. Se construyeron un becerro de oro: un dios “para disfrutar” y se “olvidaron de Dios que los salvó”.

El profeta Baruc, ha recordado Francisco, “tiene una frase que bien dibuja este pueblo: ‘Ustedes olvidaron quien le crió”: “Olvidar Dios que nos creó, que nos hizo crecer, que nos acompañó en la vida: esta es la desilusión de Dios. Y muchas veces en el Evangelio, Jesús en las Parábolas, habla de aquel hombre que hace una viña y luego falla, porque los obreros quieren tomarsela. En el corazón del hombre, siempre hay esta inquietud! No está satisfecho de Dios, del amor fiel. El corazón del hombre siempre va hacia la fidelidad. Y esta es la tentación.

Dios, por tanto, “por medio de un profeta, reprocha este pueblo” que “no tiene constancia, no sabe esperar, se ha pervertido”, se aleja del verdadero Dios y busca a otro dios: “Y nosotros también – continua – somos pueblo de Dios y conocemos bien cómo es nuestro corazón y cada día tenemos que retomar nuestro camino para no resbalar despacio hacia los ídolos, hacia las fantasías, hacia la infidelidad. Creo que hoy nos hará bien pensar en el Señor desilusionado: ‘Dime Señor, tú eres decepcionado por mí?’. Por algo sí, por supuesto. Pero pensar y hacer esta pregunta”.

“Dios tiene un corazón tierno, un corazón de padre”, ha recordado Bergoglio nombrando el Evangelio en que Jesús lloró “sobre Jerusalén”. Preguntámonos, ha dicho aún, si “Dios llora por mí”, si “es decepcionado por mí” y si yo “me alejé del Señor”. “Cuántos ídolos tengo que no soy capaz de quitarme que me esclavizan? – ha reprendido el Santo Padre –. Aquella idolatria que tenemos por dentro … Y Dios llora por mí”.

“Pensamos hoy en esta desilusión de Dios que nos hizo por el amor y nosotros vamos a buscar amor, bienestar, pasarla bien en otras partes y no el amor de Él. Nos alejamos de este Dios que nos crió. Y esto es un pensamiento de Cuaresma. Nos hará bien. Y esto, hacerlo todos los días; un pequeño examen de conciencia: ‘Señor, tú que tuviste tantos sueños sobre mí, yo sé que me alejé, pero dime dónde, cómo, para regresar…’. Y la sorpresa será que Él siempre nos espera – ha terminado – como el padre del hijo pródigo, que lo vio llegar desde lejos, porque lo esperaba”.

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios