Beatificación de hermana Rani María, mons. Alencherry: “Una bendición para India” Fue "martirizada" en 1995 con 54 puñaladas por un radical hindú hoy arrepentido

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“La inminente beatificación de hermana Rani María es una bendición para la Iglesia india”. Con estas palabras mons. George Alencherry, el cardenal a cargo de la Iglesia siro-malabarés, comenta la decisión de la Congregación por los Asuntos de los Santos, que ha terminado el proceso de verificación y dado el “nihil obstat” para la beatificación de la monja franciscana. “La decisión de Papa Francisco de declarar beatificada hermana Rani es un momento de gran felicidad para toda la Iglesia en India”, ha añadido el purpurado. P. Jimmy Poochakkatt, portavoz de la Iglesia siro-malabarés, ha informado que el Pontífice “ha firmado la recomendación del colegio de los cardenales”. La fecha en que tendrá lugar la ceremonia será anunciada después. Una nota oficial de la Iglesia añade que tras de la beatificación a la monja se dará la denominación de “mártir”.

Hermana Rani María, una vida a servicio de los últimos

El 25 de febrero de 1995 la franciscana clarisa fue matada a 41 años con 54 puñaladas por un radical hindú, fomentado por los jefes de las aldeas que querían bloquear el actividad de la monja a favor de los pobres tribales. Nacida en Kerala, la joven monja se había translado en la diócesis de Indore (en Madhya Pradesh) para trabajar al servicio de la población pobre local, a mayoría tribal. La misionera ha dado su vida para los habitantes de los pueblos, para los cuales había logrado obtener por los bancos líneas de crédito y ventajas fiscales para el cultivo de los terrenos. Creó grupos de apoyo para las mujeres y ayudó también en los trabajos más duros, como la construcción de un pozo para utilizar agua limpia para beber y regar campos.

El martirio

Su obra social pero llegó a ser “incómoda” para los jefes de aldea hindú, que antes controlaban los tribales con la concesión de préstamos. Si los campesinos no lograban pagar, ellos se apoderaban de la cosecha y de los terrenos. Las líneas de crédito “oficiales” obtenidas por sister Rani María eran de obstáculo al comercio de los jefes hindúes, que decidieron fomentar y armar un pobre hindú, Samunder. Él, seguro de su apoyo, cumplió el asesinato de la monja delante de decenas de testigos, mientras ella estaba en un autobús directo hacia su hogar de origen.

El iter para la canonización

Inmediatamente después del homicidio, pero, el asesino fue abandonado por la familia y por los que lo habían usado para eliminar la monja. El único que le quedó cerca fue un sacerdote indio, Swamy Sadanand, que lo puso en contacto con la familia de origen de sister Rani. Selmy Paul, hermana de la mártir, cuentó la historia de su familia y cómo la misericordia de Dios actuó en ella y en sus hermanos para llegar al perdón del asesino. Quien en cambio recibió desde el principio sin condiciones el pobre tribal hindú fue la madre de la misionera, que a la pregunta de hermana Selmy sobre qué hubiera hecho si lo hubiera encontrado, elle contestó: “Besaría sus manos, porque en ellas hay la sangre de mi hija”. La causa ha empezado en 2003; cuatro años después fue declarada Sierva de Dios.

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