Santa Marta: “La conversión es aprender a hacer el bien concretamente, no a palabras” El Papa: “No es fácil hacer el bien: tenemos que aprenderlo, siempre. Y Él nos enseña. Pero qué aprendan!Como los niños"

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Papa Francisco, en la homilía de la Misa de la mañana en Casa Santa Marta, traza el camino de la conversión cuaresmal tomando ejemplo de las palabras profeta Isaías, mencionadas en la Primera Lectura de hoy, que dice:

Oigan la palabra del Señor, gobernantes de Sodoma; Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma; Escuchen la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra! ‘ Lávense, límpiense, aparten de mi vista sus obras malvadas. Dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien, busquen la justicia y reprendan al opresor, aboguen por el huérfano, defiendan a la viuda‘. ‘Vengan, pongamos las cosas en claro – dice el Señor. Aunque sus pecados fueran como escarlata, quedarán blancos como la nieve. Si fueran rojos como la púrpura, quedarán como la lana. Si ustedes están dispuestos a obedecer y a escuchar, comerán lo mejor de la tierra. Pero si se niegan y se rebelan, serán devorados por la espada, porque la boca del Señor ha hablado”.

“Cada uno de nosotros – dice Bergoglio – cada día, hace algo malo”. La Biblia de hecho dice que “el más santo peca siete veces al dìa”. El problema está en el “no acostumbrarse a vivir en las cosas feas” y alejarse de lo que “envenena el alma”, la hace pequeña.

El segundo paso es lo de aprender a hacer el bien. “No es fácil hacer el bien: tenemos que aprenderlo, siempre. Y Él nos enseña. Pero aprendan!Como los niños. En el camino de la vida, de la vida cristiana se aprende todos los día. Hay que aprender todos los días a hacer algo, a ser mejores del día antes. Aprender. Alejarse del mal y aprender a hacer el bien: esta es la regla de la conversión. Porque convertirse no es ir de una hada que con la varita mágica nos converte: no! Es un camino. Es un camino de alejarse y de aprender”.

Aprender a hacer el bien se explica en hechos concretos, no sólo con palabras. “Él, el Señor, aquí dice tres cosas concretas pero hay muchas: busquen la justicia, socorran el oprimido, abohuen por el huérfano, defiendan a la viuda… pero, cosa concretas. Se aprende a hacer el bien con cosas concretas, no con palabras. Con hechos… Por esto Jesús, en el Evangelio que hemos escuchado, reprocha esta clase dirigente del pueblo de Israel, porque ‘dicen y no hacen’, no conocen la concreción. Y si no hay concreción, no puede estar la conversión”.

La Primera Lectura continua con la petición del Señor: “Vamos, pongamos las cosas en claro”. “Vamos”: una linda palabra, dice Francisco, una palabra que Jesús ha dirigido a los paralíticos, a la hija de Jairo así como al hijo de la viuda de Naim. Y Dios nos ayuda para “ir arriba”. Y es humilde, se baja hasta decir: “Vamos, hablamos”: “caminar juntos para ayudarnos, para explicarnos las cosas, para tomar nuestras manos”. El Señor es capaz de “hacer este milagro”, es decir “cambiarnos”, no de un día al otro sino en el camino.

“Invitación a la conversión, alejarse del mal, aprender a hacer el bien … ‘Vamos, levántate, vengan por mí, hablamos y vamos adelante’. ‘Pero tengo muchos pecados…’ – ‘Pero, no te preocupes: si tus pecados fueran como scarlata, quedarán blancos como la nieve’. Y esto es el camino de la conversión cuaresmal. Simple. Es un Padre que habla, es un Padre que nos quiere, nos quiere mucho. Y nos acompaña en este camino de conversión. Sólo, nos pide ser humildes. Jesús dice a los dirigentes: ‘Quien se exaltará, será humillado y quien se humilla será exaltado’”. Entonces, termina el Pontífice, “nuestros pecados todos serán perdonados”.

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