Muere el promotor de la bici que ganó el oro en Barcelona’92 Muchos éxitos del ciclismo español se gestaron en el pequeño taller que administraba Enrique Otero en la calle Segovia de Madrid

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El embrión de los éxitos del ciclismo español se gestó en un pequeño taller de la calle Segovia de Madrid. Allí, hace 90 años, un maestro del dibujo técnico diseñaba los cuadros de bicicletas que pronto cautivaron al mercado y a deportistas. Enrique Otero ideó el volúmetro, una máquina, que siguiendo principios ergométricos, adaptaba la bicicleta al peso y a la estatura del corredor.

Esa pequeña tienda adquirió una enorme expansión gracias a unas innovadoras estrategias de venta aplicadas por Enrique, el hijo del inventor, ahora fallecido. Pronto entendió que el marketing era fundamental. Por eso no dudó en patrocinar equipos aficionados y profesionales. La primera gran bicicleta de competición de Federico Martín Bahamontes tenía cuadro y manillar Otero. Patrocinó a equipos como Seur, Fuenlabrada y ONCE y a la selección española de ciclismo. Las bicicletas del equipo español en los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde José Manuel Moreno ganó la medalla de oro, fueron diseñadas por Otero.

Pablo Antón, ex mánager de la escuadra de la ONCE, destaca la labor fundamental de este empresario: «El ciclismo español siempre estará en deuda con él». Un distribuidor avispado, que supo sobreponerse con entereza a los obstáculos vitales. A pesar de padecer una disfunción física que le afectaba la parte derecha de su cuerpo, corría maratones, conducía y realizada todo tipo de actividades cotidianas. En 1992, la tienda de bicicletas se vio afectada por el atentado de ETA contra la Capitanía General de Madrid, por lo que permaneció cerrada durante tres años. «Si mi padre fue un pionero de la técnica y la geometría, mi hermano fue un administrador innovador. Siempre se guió por su instinto, era muy vehemente», declaraba este martes Marisol, que ahora regenta el negocio y que se ha decantado por proyectos de movilidad sostenible. «Queremos hacer la ciudad más humana», añade.

El ex director deportivo Maximino Pérez se emociona en el recuerdo: «Enrique fue el primer gran promotor del ciclismo español. Empezó con poco y llegó a levantar gigantescas naves industriales en San José de Valderas. Creo que no tenía grandes estudios, pero hablaba francés e italiano. La Vuelta España de 1990 que ganamos con Marco Giovanetti lo hicimos con sus bicicletas».

Otero distribuía bicicletas que se construían en Taiwán y Portugal. Un empresario que supo huir de la situación claustrofóbica del mercado español, apostando por la expansión internacional. Uno de los primeros que se volcó con la mountain bike. «Era listo, muy bien relacionado, muy popular en las ferias internacionales», rememora Pérez.

Sacado de “El Mundo”

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