Eso es quien son los nuevos cardenales creados por Papa Francisco

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También en su tercer consistorio Papa Francisco quiso subrayar su catolicidad, es decir la universalidad de la Iglesia, con gran cuidado hacia las periferias del mundo. Pero no es sólo el aspecto geográfico a resaltar en la elegida de los 17 nuevos cardenales, 13 de los cuales electores, teniendo menos de 80 años. Hay unas desiganciones que tiene un significado particular para la historia y el camino de quien recibió el sombrero.

Mario Zenari, el único cardenal italiano

Entre estos sin duda hay Mario Zenari, único italiano elector. El nuncio apostólico en Siria desde años está ocupado en una tierra que el Papa llama “querida y martirizada” para llevar alivio a las poblaciones, sin distinción de fe, agotadas por una larga guerra, y para hacer oír vozce incesante de la Iglesia a favor de la paz. En el fondo, como ha dicho el mismo cardenal en la Radio Vaticana, la púrpura “es para esta gente, para los muchos niños que sufren, para mucha pobre gente que paga las consecuencias de este terrible conflicto”. Por esto el Papa ha decidido que se quedará “al frente”, en Siria, a continuar su obra, aunque hasta ahora los nuncios recibían la púrpura sólo después la transferencia a otro empleo.

Nzapalainga primer cardenal de África Central

Otro sombrero sorprendente es en cierto modo lo asignado al arzpbispo de, Dieudonné Nzapalainga, primer cardenal de África Central, que a menos de 50 años (que cumplirá en marzo) se convierte en el más joven miembro del Sagrado Collegio. “Soy un pobre pastor que el Señor fue a buscar – ha declarado en los días pasados al Sir – Esta designación demuestra que Dios no se olvida de los pequeños y de los pobres que confían en Él. Certifica el esfuerzo de nuestra Iglesia para el diálogo finalizado al servicio, a la reconciliación y a la paz”. En este caso también la decisión de Papa Francisco representa un acto concreto a favor de la paz. Un gesto que sigue lo del noviembre del año pasado cuando fue en Bangui para abrir la Puerta Santa con antelación frente a la de S. Pedro. Gestos que no animan a la reconciliación entre facciones y entre religiones: “Continuaré – ha dicho Nzapalainga – junto al imam y al pastor, a lanzar llamamientos para la pacificación en el contexto de un diálogo fraternal para la reconstrucción de África Central. La mano tendida a los protestantes y a los musulmanes es la expresión de esta búsqueda hecha juntos”.

El “caso” Venezuela

Otra designación que ha sacudido muchos es la de Baltazar E. Porras Cardozo, arzobispo de Merida. Venezuela acaba con dos cardenales electores, asunto sin precedentes (en Sur América sólo Brasil tiene más, 5 y además en febrero el card. Damasceno Assis cumplirá 80 años). Pero esto también es una marca de cuidado del Papa para una nación que está pasando una crisis humanitaria terrible. Y la voz de la Iglesia es la única creíble: “La jerarquía está unida – ha dicho hace unos días el neocardenal – y ha señalado las criticalidades a todos los gobiernos y a esto aún más, por esto le quema en la piel. Lo qie nosotros los obispos hacemos es tomar los sentimientos de la gente”. Y a los que le señalaba una cierta simpatía del Papa para los movimientos que a menudo se identifican con aquella izquierda que destrozó el País, el cardenal ha contestado que “la izquierda tradicional utiliza los pobres de manera instrumental, como una bandera. En el caso venezolano es evidente. Y alguien ironiza diciendo que la Iglesia está más a la izquierda de la izquierda porque hace los intereses de los pobres, estamos cercanos a la gente”.

Simoni, el sacerdote albanés perseguido

No es elector ni tampoco un obispo el cardenal albanés Ernest Simoni, sacerdote de la diócesis de Scutari. Él también, pero, es un símbolo. Es el símbolo de aquella Iglesia capaz de dar su testimonio de fe a pesar de las persecuciones, el acoso, los abusos de un regimen comunista, ateo y feroz como lo de Ever Hoxha. El card. Simoni quería convertirse en franciscano. En 1948, en miedo de las persecuciones, el convento en que estudiaba fue transformado en lugar de tortura para los prisioneros. Todos los frailes fueron fucilados y los novicios expulsados. Simoni concluyó clandestinamente los estudios en teología y el 7 de abril de 1956 fue ordenado sacerdote en Scutari. Obediendo al obispo, entró en la diócesis, aunque en su corazón se quedó profundamente franciscano. El 24 de diciembre de 1963, después de la Misa de Navidad, fue detenido y llevado en la cárcel de Scutari, en celda de aislamiento. Condenado a muerte, la pena fue cambiada en 25 años de trabajos forzados. En cárcel llegó a ser padre espiritual de los detenidos y su punto de referencia. El 22 de mayo de 1973 fue condenado de nuevo a muerte como presumido instigador de una revuelta, per por el testimonio a su favor de los carcelerso no fue ejecutada. Su permanencia en la cárcel y los trabajos forzados duró en total 18 años, 12 de los cuales en las minas. Después de la liberación en 1981, fue considerado de todos modos “enemigo del pueblo” y obligado a trabajar en el alcantarilla de Scutari. Ejerció el sacerdocio clandestinamente, hasta la caída del regimen en 1990. Nunca buscó venganzas, al contrario, fue testigo de perdón y reconciliación. Un testimonio que conmovió prifundamente Papa Francisco también durante la visita en Tirana el 21 de septiembre de 2014.

Un único curial entre los 17 neo cardenales

Entre los otros cardenales creados hoy por Papa Francisco sólo uno es curial: Kevin Joseph Farrell, nacido en Dublín pero luego obispos auxiliar en Washington y sucesivamente obispo de Dallas. En agosto fue llamado por el S. Padre a dirigir como Prefecto el nuevo Dicasterio para los Láicos, la Familia y la Vida. Los otros electores son dos norteamericanos, el arzobispo de Chicago Blase Joseph Cupich y lo de Newark, Joseph William Tobin; dos europeos, el arzobispo de Madrid Carlos Osoro Sierra y lo de Bruselas-Malines Jozef De Kesel; de América Latina proceden Sergio Da Rocha, arzobispo de Brasilia, y el méxicano Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla. Uno cada uno de África, Asia y Oceanía: el obispo de Mauritius, Maurice Piat; el arzobispo de Dhaka, Patrick D’Rozario (Bangladesh); y John Ribat, arzobispo de Port Moresby (Papua Nuova Guinea). Otros tres no electores, por último, son el arzobispo emérito de Kuala Lumpur (Malesia) Anthony Soter Fernandez, el obispo emérito de Mohale’s Hoek (Lesotho) Sebastian Koto Khoarai, que no consiguió llegar en Roma y recibirá el sombrero por el nuncio en Sudáfrica mons. Wells, y mons. Renato Corti, ya obispo de Novara.

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