UNA HORA EN LA OTRA VIDA

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Todos saben que la muerte es un viaje sin regreso, si no lo, a quien creen firmemente los cristianos, de la resurrección. Esto está sin duda, no obstante desde unos decenios se habla de asomarse en la otra vida, de hacer unos pasos en el Paraíso, en ocasión de estados de coma profundo, con electroencefalograma aplanado. Comunemente cuando se habla de electroencefalograma aplanado, se habla de muerte clínica, pero no es exactamente así, porque eso no es un evento irreversible en absoluto. Para afirmar el estado de muerte, es decir de silencio eléctrico, ocurren más datos, como el control de los reflejos musculares, dos electroencefalogramas de la duración de 30 minutos durante seis horas, electrocardiograma, y otros datos.

Hay el electroencefalograma aplanado delante de ataque cardíaco, después de 20/30 segundos. Después de 4 minutos hay daños cerebrales irreversibles; para paliar estos daños se práctica la técnica del paro cardíaco hipotérmico, garantizando artificialmente un flujo sanguíneo en el cerebro. El punto es que en el estado de encefalograma aplanado hay el fenómeno de la Nde (Near Death Experience; Experiencia cerca de la muerte, o a las fronteras de la muerte). El sujeto salido del estado de coma cuenta haber tenido unas percepciones como la de encontrarse dentro de un túnel con una luz brillante al final, haber encontrado sus queridos, ojalá Jesús, los santos, el Paraíso, haber visto maravillosos paisajes, haber tenido un estado de bienestar.

Estas descripciones felices son la versión divulgada, no obstante no todos los que salen de el estado de electroencefalograma aplanado, o también de un coma profundo, cuentan haber visto y oído algo de impresionante, de pacificador. Muchos en cambio dicen no tener nada que decir, sólo más o menos el 50% de los sobrevividos dice haber experimentado paz y hay que decir que tienen buenas narraciones: sólo uno cada cinco tuvo un gran sentido de paz. Otros hubieron miedos, encontrándose en situaciones trágicas. Luego sólo el 13% se ha sentido dividido del cuerpo viéndolo (autoscopia o, dicho diferentemente, exomatosis).

Hay que rilevar que las experiencias de Nde tienen una conexión constante con la situación cultural del sujeto: cambia si es un americano, un hindú, ecc. Un americano cuando ve a la divinidad ve a Jesús, un hindú ve a Shiva, u otro. Un americano en porcentaje encuentra más la madre, un indio el padre. Además, ya que todos saben que los sueños que nos recordamos son los que tenemos al despertarnos, hay que decir que hay la Nde durante la salida del estado de electroencefalograma aplanado y el despertar. tenemos que decir que no existe instrumentación tecnológica para comprobar estos eventos, sólo hay que confiar en las narraciones de los sujetos, y por tanto  en sus convicciones.

Todo esto lleva inmediatamente a pensar que la Nde no es otra cosa que un fenómeno que entra en el ámbito de las neurociencias, y que las salidas del cuerpo sólo son un estado de sueño, que puede encontrar un paralelo en aquella que es llamada depersonalización somatopsíquica.
Sin embargo, así es el punto, muchos han afirmado que se trata de un verdadero asomarse en el otro mundo, de un estar divididos del cuerpo.

Esta interpretación es de carácter religioso y se asume a menudo como prueba de la existencia del alma, y de la otra vida. En efecto, quien cuenta una experiencia Nde dice haber vivido una realidad muy viva y se todo fue agradable, divulga asumiéndola como prueba de la existencia del más allá, como acontecimiento realmente ocurrido de acceso al Paraíso. Yo mismo encontré una señora que me contó estas percepciones, no aceptando ni la mínima objeción. Claro que hay, en casos como estos, una grave falta de preparación catequística, que evidentemente no se debe atribuir sólo a la persona, sino que hubiera controlado de manera adecuata el fenómeno.

Las declaraciones de momentos de paz, de encuentro en la otra vida, están asumidas como elementos de prueba del más allá. Así el médico Raymond Moody (La vida después de la muerte, 1975), el sacerdote padre Albert J. Herbert (Los muertos resuscitados, 1986), Antonio Socci (Volvidos de la otra vida, 2014) y anadimos el teólogo francés Francois Brune (Los muertos nos hablan,1989), y demás.

Continuando por este camino se ha llegado mucho allá, por ejemplo con Gloria Polo de Bogotá, de extracción católica aunque no creeyente por mucho tiempo, la cual tuvo un permiso por el obispo auxiliar de Bogotá de divulgar su fe en Cristo y esto está bien, pero sin dejar a parte, y esto es el punto, su experienci muy rara y contradictoria que ha presentado en el libro “Fui a las puertas del cielo y del infierno” (A cargo de Flaviano Patrizi. Licenza, Creative Commons, 2011). El auxiliar de Bogotá no ha empezado una comprobación científica de la experiencia de Gloria Polo, que en resumen es esta. Golpeada por un rayo, el 5 de mayo de 1995, la mujer habría sido incinerada en los pulmones, en los riñones, en el hígado, en las piernas. De los senos han quedado sólo los pezones. Desaparecida la carne del vientre y de las costillas, golpeados los ovarios. En estado de ataque cardíaco. La descripción es tal que la muerte es el éxito obligado e inmediato, pero la mujer añade que se quedó en la tierra por dos horas antes de los socorros. La razón era que su cuerpo era inacercable porque electrificado así como el suelo golpeado por la descarga del rayo (dos cosas no posibles). La realidad del hospital, la contada por si misma, es menos trágica: de hecho, le aplicaron una máquina por la respiración, por tanto los pulmones no eran incinerados, el corazón se activó con un desfibrilador, le curaron las piernas y, quitando el estrato dañado, apareció la carne sangrante. Esto es lo que se obtiene de la narración de la mujer, pero el exacto proceso clínico no fue presentado aunque si pedido.

La mujer salida del estereotípico túnel dice haber entrado en el Paraíso, haber visto al Señor Jesús, y los familiares muertos. Cuenta que cuando volvió en el cuerpo: “Acabando de poner los pies (sic) de mi alma sobre la cabeza de mi cuerpo exánime, sentí como un violento remolino que me introdujo en mi cuerpo. Reboté como una pelota y empezé a sentir el dolor impresionante de mi cuerpo incinerado que emanaba humo (Un cuerpo irremediablemente afectado por la muerte, y por tanto tendría que ser resuscitado, per el alma entra en estado de carbonización y con dolor, y por eso no resurgido como lo de Lázaro)”.

Como se ve la Nde ha entrado, fuente de grandes malentendidos, en la cristianidad católica.
Antonio Socci en su libro (Volvidos del más allá) no ve en ella ningún contraste con la doctrina de la Iglesia, pero el conflicto aparece si se lee el catequismo de la Iglesia católica, que en el n° 365 afirma contra cada concepción dual del hombre: “La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que hay que considerar el alma como la forma del cuerpo; eso significa que gracias al alma espiritual el cuerpo hecho de materia es un cuerpo humano y viviente; el espíritu y la materia, en el hombre, no son dos naturalezas conjuntas, sino su unión forma una única naturaleza

El Concilio de Vienne (1311 – 1312) (Denzinger-Schönmetzer, 902), aprobado por Papa Clemente V, afirma dogmaticamente y por tanto de manera vinculante: “Reprobamos como errónea y contraria a la verdad de la fe católica, cada doctrina o tesis que afirma temerariamente o sugiere en forma de duda que la sustancia del alma racional o intelectiva no es de verdad y por sí la forma del cuerpo humano; y definimos, para que sea conocida a todos la verdad de la pura fe y sea cerrado el camino a cada error, que quienquiera, en futuro, se atreverá a afirmar, defender o sostener con obstinación que el alma racional o intelectiva, no es la forma del cuerpo humano por sí y esencialmente, se debe considerar como erético”. Denzinger n° 902. Claro el típico lenguaje de la formulación dogmática: “Reprobamos”, “contraria a la verdad de la fe”, “definimos”, “en futuro”, “erético”. El magisterio por tanto afirma que el alma es la “forma del cuerpo humano” y que, por eso, aunque siendo espíritu tiene por objeto ontologicamente al cuerpo, así que, salida del cuerpo, no es como un ángel. Tampoco tiene un cuerpo parecido al cuerpo físico.

El antropología bíblica es extremamente clara al respecto, afirmando siempre la unidad del hombre. Eso no es una dualidad (alma y cuerpo), sino una unidad hecha de alma (realidad espiritual) y cuerpo (realidad física). La dualidad es propia de la concepción reencarnacionista a la que también Platón adhería. El hombre en la Biblia no se presenta para nada como un alma dentro de un cuerpo intercambiable, sino tiene la percepción inmediata del cuerpo y que aquello es su cuerpo. Para resumir rápidamente el asunto de la reencarnación basta considerar lo que dice la Carta a los Hebreos (9,27).

Gloria Polo está contra la reencaranción, y esto es óptimo, pero hay que darse cuenta que las salidas del alma del cuerpo físico, imaginando que el alma tenga un cuerpo etérico, es decir el periespíritu (envoltura del espíritu), entendido como un duplicado etéreo del cuerpo físico de la doctrina espiritista, llevan precisamente a los errores antropológicos del espiritismo, y de la reencarnación. No es suficiente rechazar la reencarnación nominalmente, en una toma de posición, hay que saber por qué hay que rechazarla.

Pero las cosas siguen adelante y se derriban las fronteras con el espiritismo y en los viajes extracorpóreos del chamanismo, que está presente en diferentes culturas. Salidas que no existen, si no después de la muerte. Y después de la muerte no hay regreso, si no en la resurrección.
La existencia del alma espiritual, forma sustancial del cuerpo, no sólo es un dato de la fe, sino tambié de la razón (Cf. Tomás de Aquino: “Summa Teologica”, I, quest. 75,76.77,78).

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