LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD DE ASIA BIBI

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Hablar de victoria en una situación como esta, donde desde años se vive aislados, en condiciones higiénico-sanitarias devastadoras, atrapados sin un real motivo y sobretodo sin alguna prueba que no sea la delación, quizás puede ser impropio. Pero hay un elemento de gran positividad, al menos en materia de la conciencia internacional, en el tà, almeno sotto il profilo della coscienza internazionale, en el aplazamiento hasta fecha indeterminada hecho por la Suprema Corte de Pakistán sobre el caso de Asia Bibi.

El audiencia en Islamabad se refería al último llamamiento posible para evitar la ejecución de la pena de muerte impuesta por blasfemia a Asia Bibi, madre cristiana de cinco hijos. La Corte tampoco ha empezado el examen de su recurso porque uno de los tres jueces del tribunal, Iqbal Hamid-ur-Rehman, ha renunciado al caso sosteniendo haber seguido en pasado lo de Salman Taseer, ex gobernador de Punjab matado por defender la mujer acusada por una compañera de trabajo de haber ofendido el Profeta Mahoma. Y eso dice mucho sobre el clima de intimidación y terror que impregna la sociedad pakistaní.

“No hay duda que hay en juego la verdadera alma del estado y de la sociedad pakistaní: Pakistán respeta los derechos de los más débiles? Defiende aquellos derechos contra acusaciones sospechosas aun cuando estas acusaciones se refieren a asunto que son sagrados para muchos pakistaníes?”, se pregunta un experto de derechos humanos de Asia meridional Mustafa Qadri.

Las acusaciones por las cuales fue condenada Asia Bibi son de 2009, precisamente el 14 de junio cuando durante el horario de trabajo en los campos empezó a pelear con un gruo de colegas musulmanas. Había ido a tomar agua de un pozo para descansar y luego la ofreció a las mujeres musulmanas que trabajaban con ella, pero ellas le han respuesto acusándola haber infectado la fuente. Porque ella, siendo cristiana, es una infiel. El mismo grupo de mujeres luego fue con un predicador acusando Bibi de blasfemia contra Mahoma, crimen punible con la muerte. Cinco días después el acusación fue formalizada por la policía. Luego la condena en 2010 todos los llamamienttos siguientes fueron rechazados.

“El honorable Naveed Iqbal“, como lo llamó ella en una carta, el mismo juez que la destinó a una muerte horrible auqnue no teniendo pruebas, un día entró en su celda de aislamiento y le hizo una propuesta que todos considerarían razonable: “Me ofreció la revocación de la sentencia si me convertiera al Islam”. Asia Bibi no se ha impresionado, en cambio le dio gracias «de corazón» por ofrecerle una forma de salvación, luego le respondió que prefería morir «como cristiana» en vez de salir de la cárcel “como musulmana“. Y es delante de su verdugo que hizo su simple y valiente profesión de fe: “Fui condenada porque cristiana. Creo en Dios y en su gran amor. Si usted me condenó a muerte porque amo Dios, seré orgullosa de sacrificar mi vida por Él”.

Según Human Rights Watch, 17 personas están en el corredor de la muerte por blasfemia, entre estas Bibi en Pakistán. La llamada “ley negra” fue introducida en el código penal pakistaní en 1976. Para quien insulta el Islam, Allah o Mahoma, hay la cadena perpetua y la condena a muerte. La Corte de la sharia ha pedido que la norma sea cambiada y que la única sanción sea la condena a muerte.

El caso de Asia Bibi llegó también en Vaticano (ella misma, en una carta al Papa, escribió: “En este invierno estoy pasando muchos problemas: mi celda no tiene calentamiento y no tiene una puerta adecuada para repararme del frío amargo, también las medidas de seguridad no están adecuadas, no tengo bastante dinero para las necesitades diárias y estoy muy lejos de Lahore, por tanto mis familiares no consiguen ayudarme”) y la hija Esham encontró Papa Francisco en abril de 2015. Ahora ya que la palabra fin aún no fue escrita, todavía se puede esperar…

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