MEMORIAS DESDE LA GRAN GUERRA

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El drama, los sufrimientos, los horrores de la ”inútil matanza”, como la llamó Benedicto XV, contadas a través los testimonios de los sacerdotes. Los registros, las cartas, los informes a los superiores. Palabras de amargura y en el mismo tiempo de esperanza, historias y anéctodas de quien, siendo hombre de paz, tiene que convivir con las batallas, el dolor y la muerte. A enfrentar y matar el hermano.

A cientos años de un evento que sacudió no sólo Europa sino el mundo entero, un reportaje (“En las trincheras – Pequeñas historias de la Gran Guerra”) y un libro (“En las trincheras por la paz”) tratan el tema del Primer conflicto mundial de una manera perspectiva, lejos de la retórica celebrativa. Un trabajo que nace de los jóvenes y antes de todo se refiere a los jóvenes. Una manera diferente de enfrentar la historia que ayuda a reflexionar con un lenguaje moderno. Tan la película, realizada por Taller de la Comunicación en colaboración con el Centro Televisivo Vaticano, como el libro son fructo de un interesante proyecto realizado por dos institudos escolásticos lombardos, el Internado nacional Battisti de Lovere y la escuela general Darfo 2 de Darfo Boario Terme, después de un concurso del Miur. Precioso también la contribución dado por la experiencia de los estudiantes del instituto lingüistico Falcone de Bergamo, que han contado su formación como guías de los lugares de la Gran Guerra y el viaje en las trincheras del Adamello y al Santuario de Redipuglia.

La narración toma de un jóven estudiante que se encuentra con una película sobre la Primera Guerra mundial e intrigado, quiere saber más. Se apasiona así a los asuntos de los capellánes militares y profundiza la cuestión a través los libros y la tecnología, las investigaciones en la red, hasta relacionarse con sus amigos. Se descubren así figuras como don Primo Mazzolari, que se convertirá en pacifista declarado, también a riesgo de sufrir sanciones eclesiásticas antes de ser rehabilitado por el arzobispo de Milán Juan Bautista Montini, futúro Papa Pablo VI; o don Giovanni Minzoni. Particularmente conmovedor la experiencia, recogida en su cuaderno, del sacerdote golpeado a muerte por los escuadrones facistas en 1923. Páginas en que cuenta el asistencia espiritual a un soldado condenando a muerte, padre de tres hijos pequeños. Palabras que expresan el empeño de un sacerdote acompañando un joven al encuentro con Dios y en el mismo tiempo el drama humano de estar obligado a asistir a un acto terrible como la ejecución: “Espero no asistir más a escenas similares – cuenta don Minzoni – Acepté de dar consuelo y preparar el alma de 100 ejecutados, pero no de asistir a la fucilación, esto es demasiado impresionante y violento”.

Y aún la conmoción recordada por Giuseppe Angelo Roncalli, el “Papa Bueno” volviendo a pensar en su empeño en el asistir, en cuatro años de guerra, “en medio de un mundo en convulsiones”, las “muchas almas de jóvenes que he acercado en este tiempo, de esas muchas acompañadas por mí a la otra Vida”.

Imágenes fuertes, palabras conmovedoras, que quieren ser un estímulo para los jóvenes a comprender lo que fue la tragedia de la guerra y en este sentido asumen una función educativa, la que llevó el Ctv a colaborar a la realización de la película. Escenas que muestran “casi un oxímoron”, según el prefecto de la Secretaría para la comunicación vaticana mons. Viganò: “Lo de hombres de paz obligados a estar en guerra pero que hacen ver la fuerza del sacerdote que saba estar a lado, sabe vivir el martirio de las angustias de los soldados”.

“Una ruptura de la historia” ha comentado el ex presidente del Senado Franco Marini, que escribió la introducción al libro. Una ruptura porque la Gran Guerra cambió no sólo la manera de combatir sino también la perspectiva, incluyendo los civiles, utilizando armas devastadora, desde las ametralladoras a los aviones a las sustancias químicas, y activando aquella trágica espiral que llevará luego a los totalitarismos y al segundo conflicto mundial con todos sus crímenes y horrores. “No se celebra la Gran Guerra – ha dicho Marini – Se recuerda y se respetan los muertos, de una y de otra parte. Recordar la guerra para buscar la paz”.

Un eslogan que puede definir una obra capaz, si utilizada bien, de despertar (sobretodo en los jóvenes pero no sólo) las conciencias, de solicitar las inteligencias y hacernos preguntar delante del cuadro de una tercera guerra mundial combatida a trozos, como a menudo repite Papa Francisco, sobre las relaciones con el otro, demasiado a menudo individuado como un obstáculo o como un auténtico enemigo.

El vídeo pronto estará a disposición de las escuelas: en el sitio de la Oficina escolar regional de Lombardia en los próximos días comparecerán las indicaciones para descargarlo, así como el pdf del libro.

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