ORBAN, EL HOMBRE DEL AÑO

63
orban

A principios del mes de septiembre y pocos días antes de la cumbre de Bratislava, tenía lugar en Krynica, un pequeño pueblo situado en las montañas al sur de Cracovia, la reunión anual del Foro Económico conocido como el Davos del Este. Este año el acto más relevante tuvo que ver con la presencia de los primeros ministros de Eslovaquia, Hungría, la República Checa y Polonia. La puesta en escena pretendía, y consiguió, dar una imagen de unidad de los cuatro de Visegrado de cara a la Cumbre de Bratislava. La idea de esa cita era la de presentarse ante el resto de sus socios europeos como un bloque sin fisuras para hacer valer sus tesis sobre la defensa de los valores de Europa y cómo estos se encuentran amenazados por la llegada de “una ola de inmigración masiva y descontrolada“. Lamentablemente, parte de su discurso fue aceptado en dicha reunión informal del Consejo donde el tema prioritario fue la seguridad de las fronteras y la puesta en marcha de una política de defensa europea.

Una semana más tarde asistimos a la celebración de un referéndum en Hungría donde los ciudadanos han de responder a las siguientes preguntas: ¿Está usted a favor de permitir a la Unión Europea realizar reubicaciones obligatorias de población no magiar en Hungría sin una aprobación por parte de la Asamblea Nacional? ¿Está usted a favor de cuotas obligatorias o a favor de la independencia de Hungría? Su formulación deja poco espacio para la duda en cuanto a su objetividad. Si a ello sumamos la campaña mediática orquestada en torno al mismo se podría concluir que bebe de influencias políticas e ideológicas que nos retrotraen a la Europa de entreguerras del siglo pasado. Así, los países europeos observan cómo, una vez más, la criminalización de colectivos específicos, la violencia policial, la xenofobia institucionalizada, la ausencia de la independencia del poder judicial o el control de los medios de comunicación vuelven a estar a la orden del día y, lo más grave, cuentan cada vez con más apoyos.

Aunque en otros países de nuestro entorno se escuchan cada vez con mayor frecuencia discursos que criminalizan, que excluyen y que rechazan la diversidad (Frente Nacional, Ukip, etc.) lo cierto es que sólo en el país magiar el Gobierno los ha incorporado de manera concreta y además cuenta con la legitimidad que le brindan sus electores para ponerlas en marcha. La convocatoria de este referéndum no es sino una muestra del cada vez mayor escepticismo de las sociedades del Este ante la perspectiva (alimentada desde Bruselas) de prosperidad tras su adhesión a la Ue. Sociedades que se han sentido de segunda fila, no sin razón, por el resto de los socios y que ahora se toman la revancha uniendo fuerzas en un momento de debilidad extrema de los sistemas de partidos, de las instituciones comunitarias y de la desorientación de las sociedades europeas ante los acontecimientos que están viviendo. En este marco de inseguridad e inestabilidad, los discursos del miedo como el de Orban calan peligrosamente entre una ciudadanía que siente que su clase política carece de discurso, algo poco novedoso, y también de política. Simbólicamente, la consulta húngara es una rebelión en toda regla contra los dictados de Bruselas. Es el kilómetro cero de la idea de Europa que tienen los países de Visegrado de lo que debe ser la Ue: mercado único y soberanías nacionales sin ningún tipo de integración política más allá de los valores cristianos compartidos. La cuestión es: ¿cuál es la idea de Europa en el resto de los Estados miembros? De momento, en septiembre en Krynica el presidente Viktor Orban fue galardonado con el premio al hombre del año ante un público entregado.

www.elmundo.es

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios