PAPA FRANCISCO SALUDA AZERBAYÁN: “LAS RELIGIONES SEAN ALMANECERES DE PAZ” El Papa termina el Viaje Apostólico en Cáucaso. "Demasiados conflictos son alimentados por la intolerancia"

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Una tierra rica de historia y de recursos naturales, puerta de Oriente pero con la mirada hacia Europa. Y la herida aún abierta y sangrienta del Nagorno Karabakh, enclave de facto ocupada por los armenios. Azerbayán, “tierra del fuego” de mayoría musulmana pero sin fundamentalismos es una de las Repúblicas nacida por la disolución de Unión Soviética. El Papa durante su vísita ha encontrado el presidente Ilham Aliyev, sucedido en 2003 al padre Heydar. Una persona conocida hace mucho tiempo, al inicio de los encuentros en Vaticano y del mecenazgo de la pareja presidencial. Azerbayán, de hecho, ha financiado la restauración de las catacumbas de Marcellino y Pedro, las terceras de Roma por extensión, a través la Fundación dedicada al difunto presidente.

El encuentro con las autoridades

Después del intercambio de regalos y la visita al monumento a los caídos de la independencia, el Santo Padre se ha traslado en el Centro “Heydar Aliyev” para el encuentro con las autoridades, a la presencia de representantes de las instituciones, del cuerpo diplomático y de la sociedad civil. El Papa ha recordado que el próximo 18 de octubre el País celebrará los 25 años de independencia y ha reconocido los esfuerzos hechos hasta ahora “para consolidar las instituciones y favorecer el desarrollo económico y civil de la Nación. Es un camino que requiere constante enfoque a todos, especialmente a los más débiles, un camino posible gracias a una sociedad que reconoce los beneficios del multiculturalismo y de la necesaria complementaridad de las culturas, para que entre los diferentes componentes de la comunidad civil y entre los pertenecientes a diferentes confesiones religiosas se establezcan relaciones de recíproca colaboración y respeto”.

El llamamiento para el Nagorno Karabakh

Sin criticar nunca explícitamente el sangriento conflicto en el Nagorno Karabakh, el Pontífice ha vuelto a lanzar su llamamiento por la paz: “El mundo experimenta desgraciadamente el drama de muchos conflictos que encuentran alimento en la intolerancia, fomentada por ideologías violentas y por la práctica negación de los derechos de los más débiles. Para oponerse válidamente a estas peligrosas derivas, necesitamos que crezca la cultura de la paz, que se alimenta de una incesante disposición al diálogo y de la conciencia que no hay alternativa razonable a la paciente y continua búsqueda de soluciones compartidas, a través de leales y constantes negociaciones. Como dentro de las fronteras de una Nación hay que promover el armonía entre sus diferentes componentes, así entre los Estados también hay que seguir con sabiduría y valentía en el camino que lleva al verdadero progreso y a la libertad de los pueblos, abriendo caminos originales que miran a acuerdos duraderos y a la paz. De esta manera se ahorrarán a los pueblos graves sufrimientos y dolorosas laceraciones, difíciles de curar. También hacia esto País – ha añadido el Papa – deseo expresar amablemente mi cercanía a los que debieron dejar su tierra y a los que sufren por sangrientos conflictos. Espero que la comunidad internacional sepa ofrecer con constancia su indispensable ayuda. En el mismo tiempo, para hacer posible el apertura de una nueva fase, abierta a una paz estable en la región, pido que todos no dejamos piedra sobre piedra para llegar a una solución satisfactoria. Creo que, con el ayuda de Dios y mediante la buena voluntad de las partes, el Cáucaso podrá ser el lugar donde, a través el diálogo y la negociación, los litigios y las divergencias encontrarán su composición y su superación”.

Palabras importantes, que arrojan una nueva luz sobre el trabajo del llamado Grupo de Minsk para la resolución del conflicto que justo poco antes de la reciente visita del S. Padre en Armenia había registrado una nueva escalada de tensión con muertos y heridos. Luego, después de subrayar las buenas relaciones existentes entre la pequeña comunidad católica y las otras confesiones presentes en el País, Francisco ha terminado alertando una vez más sobre el peligro de los extremismos: “El apego a los genuinos valores religiosos es totalmente incompatible con el intento de imponer con violencia a los demás su propias visiones, abrigándose tras el santo nombre de Dios. La fe en Dios sea en cambio fuente e inspiración de mutua comprehensión y respeto y de recíproca ayuda, para favorecer el bien común de la sociedad”.

El diálogo interreligioso

La última reunión de este viaje apostólico rápido pero intenso ha sido el encuentro interreligioso con musulmanes, ortodoxos y hebreos en la mezquita de Baku, precedido de la conversación privada con el Jeque de los Musulmanes de Cáucaso, Allahshukur Pashazadeh. “Sus actividades fomentan en nosostros un vivo interés – ha dicho entre otras cosas el jeque en su saluda – Es muy importante observar Su planteamiento crítico a los problemas que preocupan el mundo, Su seria reprobación del problema de los migrantes, su protesta colegando el nombre de Islam al terrorismo y en el mismo tiempo Su dura condena a las causas reales del terrorismo y sus incisivos discursos contra casos de xenofobia. Las diversidades étnicas y religiosas – ha añadido – constituyen la riqueza nacional de Azerbayán. Nuestro pueblo y nuestro Estado guardan nuestro patrimonio para las generaciones futúras”. El jeque tuvo también palabras de aprecio para la deseada solución pacífica del asunto del Nagorno por parte del Pontífice.

“Estar aquí junto es una bendición – ha replicado el Papa – Es un gran señal encontrarnos en amistad fraterna en este lugar de oraciòn. La fraternidad y la compartida que deseamos aumentar no serán apreciadas por quien quiere subrayar divisiones, aumentar tensiones y tener gastos de contraposiciones y contrastes; pero son invocadas y esperadas por quien desea el bien común, y sobretodo agradable para Dios, Compasivo y Misericordioso, que quiere los hijos y las hijas de la única familia humana entre ellos más unidos y siempre en diálogo”.

Nunca más violencia en el nombre de Dios

Una vez más, el Papa ha estigmatizado el uso distorsionado de las religiones por razones de simples intereses humanos: “Las religiones, ayudando a discernir el bien y ponerlo en práctica con las obras, con la oraciòn y con el esfuerzo del trabajo interior, son llamadas a construir la cultura del encuentro y de la paz, hecha de paciencia, comprehensión, pasos humildes y concretos. Así se sirve la sociedad humana. Ella, por su parte, siempre tiene que venecer la tentación de servirse del factor religioso: nunca se deben estrumentalizar las religiones y ellas nunca pueden apoyar conflictos y contraposiciones”. Para explicar el sentido de sus palabras, Franciesco ha utilizado la imagen de las vidrieras artísticas realizadas en Azerbayán sólo usando madera y vidrio con autocierre, sin el empleo de colas o clavos: “De la misma manera cada sociedad civil tiene que apoyar la religión, que permite el ingreso de una luz indispensable para vivir: por esto es necesario garantizarle una verdadera y auténtica libertad. Por tanto no hay que utilizar las “lapas” artificiales que obligan el hombre a creer, imponéndole una cierta creencia y quitándolo de la libertad de elegida; tampoco deben entrar en las religiones los “clavos” exteriores de los intereses mundanos, la sed de poder y de dinero. Porque no se puede llamar a Dios para intereses de parte y para motivos egoístas, no puede justificar ninguna forma de fundamentalismo, imperialismo o colonialismo. Una vez más, de este lugar así significativo, sube el grito conmovedor: nunca más violencia en el nombre de Dios! Qué Su santo Nombre sea adorado, no profanado y regateado por los odios y las contraposiciones humanas”. El Papa ha dado también una respuesta indirecta a quien lo acusa de “malvender”o “degradar” el catolicismo en nombre de una melaza llorona: “Ningún «sincretismo conciliador», no «un apertura diplomática, que dice sí a todo para evitar los problemas» sino dialogar con los demás y rezar para todos: estos son nuestros medios para cambiar las lanzas en guadañas, para que surja amor donde hay odio y perdón donde hay ofensa”. Y ha terminado su discurso deseando que “en la noche de los conflictos, que estamos atrevesando, las religiones sean almaneceres de paz, sembras de renacimiento entre destrozamientos de muerte, los ecos de diálogo que resuenan incansablemente, caminos de encuentro y de reconciliación para llegar también allá, donde los intentos de las mediaciones oficiales parecen no tener efectos. Especialmente en esta querida región caucásica”.

Al final del encuentro el Papa ha partido para volver a Roma donde llegará en torno a las 22.

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