INTERNET NO HABLA FEMENINO

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“Las mujeres deberían encontrar ayuda si se meten con ellas, no sentir vergüenza”. Detrás de estas palabras hay el drama del acoso en línea, en sus múltiples formas, del stalking a la bravuconería, hasta llegar a los estupros o a estropear la vida de una persona. El suicidio de la chica de Mugnano de Napoli, en Italia, ha reproducido con fuerza el tema de la peligrosidad de Internet, pero el problema del acoso en línea es mundial. En todo el mundo las jóvenes mujeres están más en riesgo. Un sondeo Pew ha detectado como el 65% de los usuarios de Internet entre 18 y 29 años ha sido objeto de acoso en línea, con las jóvenes mujeres que sufren desproporcionadamente de elevados niveles de violencia.

Caso concreto es Pakistán, donde Investigation Agency federal ha afirmado de indagar en cientos de caso de acocos sexuales en línea cada año (y muchos más probablemente tampoco se denuncian). Es un país en que más de 1.000 mujeres están matadas en los llamados “delitos de honor” cada año, y una mujer está violada cada dos horas, según la Comisión de derechos humanos de Pakistán. Para combatir todo esto, Nighat Dad, un abogada de 34 años, ha creado la Fundación Digital Rights. La organización no lucratíva educa pakistanís, en particular las jóvenes mujeres, sobre como responder a un acoso en línea.

Pakistán tiene el más alto nivel de teledensidad (75%) y las tarifas más económicas por internet  que nunca se haya ofrecido. Si por un lado hace más fáciles las comunicaciones, del otro da también la posibilidad a quien quiere hacer el mal moverse facilmente y con impunidad. La comisión para los derechos humanos el año pasado ha calculado 423 estupros y 304 violencias de grupo en Pakistán. Son números dramaticamente subestimados porque la mayoría de las mujeres aún teme denunciar las agresiones para no sufrir la vergüenza del deshonor.

Y justo en Pakistán hace tiempo ocurrió un caso muy parecido a lo italiano. El vídeo del estupro, que había sufrido por un grupo de hombres, había llegado a ser viral en los medios sociales. Por eso una chica pakistaní de 23 años, nombre de fantasía Sadia, había tenido el coraje de denunciar a las autoridades la violencia sufrida. Pero después del coraje, la vergüenza. La joven, que vive en un pueblecito de Punjab, de hecho fue facilmente identificada y ahora está obligada a vivir en un estado de aislamiento, después de deber abandonar los estudios y quedarse ‘cerrada’ en casa. Y esto aunque ella es la víctima y cuatro persona han sido detenidas porque acusadas de secuestro, estupro y distribución de material pornográfico. Pero en Pakistán no existe una legislación que lo permite y la película sigue siendo compartida en los medios sociales, por primero Facebook, amplificando la humillación y el dolor de la víctima.

Dad – como dicho – combate todo esto. Es originaria de un pueblo en Jhang, madre y single. Abocado, práctica derecho criminal y derecho de familia y tiene un amplia experiencia en las leyes sobre informática. “La manera de actuar de los grupos desviados – ha explicado – es muy cencillo: crean muchas identidades digitales que permiten recabar informaciones personales, sobretodo sobre las mujeres, para acosarlas tan en línea como en el mundo real”.
Un mercado en crecimiento de software a bajo coste y accesible, además, permite a quienquiera infiltrarse en los dispositivos móviles y ordenadores, para seguir los movimientos sociales del objetivo elegido. Es inútil decir que esto pone las personas, sobretodo mujeres, en un gran arriesgo.

Y ha redactado una lista de atenciones que valen en cada latitud del planeta: 1. Elegir password complejas y cambiarlas regolarmente. 2. Relacionarse inmediatamente con las autoridades en caso de violación. 3. Compartir con amigos y familiares el problema. 4. No ceder a las demandas de los chantajistas. 5. Intentar identificar el agresor, si es posible.
Parecen banalidades, pero el ayuda de amigos, colegas y familiares puede ser fundamental; por ejemplo para ayudar a la víctima a alcanzar la universidad o los sitios de trabajo. O también para que no se sienta sola y abandonada a la humillación pública, si el caso es de películas que violan la privacy, o si hay el riesgo de agresión. Al final es siempre la soledad – institucional y familiar – lo que condena a muerte la víctima, en os casos de mafia como en aquellos de stalking, tan en Pakistán como en Italia.

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