QUIEN DICE NO A LA EUTANASÍA

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eutanasia

El caso de la eutanasía aplicada en Bélgica a un adolescente reactivado il debate sobre la “dulce muerte”, ejecutada, por primera vez, a un menor de 18 años. Para hacerlo se ha aplicado una ley aprobada en Bruselas en 2014 que permite esta facultad a dos condiciones: 1) el paciente tiene que estar en plenitud de sus facultades mentales en el momento en que decide 2) la patología tiene que llevar “terribles sufrimientos físicos”. Del asunto sólo se conocen unos detalles. No se sabe, por ejemplo, cual era la enfermedad que afectaba al chico, ni, más en general, en cuales circumstancias hubo el deceso, del cual, por otra parte, la Comisión federal de control y evaluación ha tenido conocimiento sólo uno días después. En poco tiempo la noticia ha superados las fronteras nacionales y ha llegado hasta Italia, volviendo a abrir el enfrentamiento entre fuerzas políticas y entre médicos en el campo minado de la bioética.

Esta práctica en nuestro País no sólo está prohibida sino está considerada un crimen. Como consecuencia de la situación actual, en los últimos años, se ha registrado un aumento en el recurso a los cuidados paliativos, es decir al suministro de medicamentos que atenua el dolor en las patologías en estado avanzado o terminal. La sociedad, sobre el asunto, se ha dividido, dando diferentes respuestas a la misma pregunta: puede el sufrimiento justificar un anticipación de la muerte? La Iglesia sobre eso es categórica: hay que salvaguardar la vida, sustiene, desde la concepción hasta su final natural. Y el dolor es una experiencia que, por dramática que sea, hace parte de la historia humana (también Jesús sufrió en la Cruz) y hay que enfrentarla así. A pesar de eso el último informe Eurispes ha visto crecer (aunque de manera no exponencial) los italianos favorables a la “dulce muerte”, en torno al 60%.

Como siempre, en estos casos, hace bien escuchar el testimonio de quien cada día se enfrenta con el sufrimiento. Pablo, por ejemplo, asiste los enfermos de un famoso hospital romano colaborando con la pastoral sanitaria. “Encuentro a muchas personas – cuenta a Interris.it – a veces están así afectados que tampoco logran recibir la Eucaristía, también aquellos a quien no se da ninguna esperanza y no pueden recurrir a curas paliativas; pero nadie nunca pidió anticipar su propio final..”. La eutanasía está entonces vista como una bofetada a la diversidad de la vida, hecha de alegrías sino también de dolores. “Hace unos años – sigue Pablo – a una querida amiga mía dieron una semana de vida y la llevaron en un departamento disenado justo por los enfermos terminales. Pidió que rezamos por ella y lentamente se recuperó, tan que la dimitieron y ha podido vivir un poco más”. En el hospital en que trabaja, añade, “en junio 2016 ocurrió un hecho extraordinario: el dìa de San Juan Bautista una paciente después de cuatro días de coma se ha despertado. Era atea, aunque siendo una persona muy honesta, ha hecho llamar el Capellán y ha pedido el bautismo. Durante del coma ha contado que tuvo un encuentro “Especial”. Poco después murió pero sus hijos han pedido que bautizaran a ellos también. De este evento extraordinario escribí también a Papa Francisco”

Estos testimonios parecen estar confirmados por Dignitas, un asociación italiana que acompaña los pacientes hacia el suicidio asistido. El 40% de ellos, gracias al apoyo de un médico que los asiste, al último momento renuncia al tratamiento. De estos segundos pensamientos ha hablado también Mina Welby, mujer de Piergiorgio, que ha fundado “Sos Eutanasía”, un grupo que informa y en unos casos ofrece apoyo logístico y financiero a los que quieren recurrir a la “dulce muerte”.

Las ganas de vivir, por lo tanto, muy a menudo terminan con el triunfo sobre el deso de acabar con todo. Además es justo con el acercarse de la última hora que descubrimos cual dono recibimos. Hay que recordar, en relación a eso, las palabras de Juan Pablo II – Papa que hizo del sufrimiento el trato caracterizante de su ministerio – contenidas en la carta Evangelium Vitae. “Todo lo que está contra la vida misma, como cada especie de asesinato, genocidio, aborto, eutanasía….arruinan la civildad humana,perjudican grandemente el honor del Creador (…) gran parte de la opinión pública justifican unos delitos contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual y, sobre esta base, pretenden no sólo la impunidad, sino incluso el autorización por parte del Estado, para practicarlos en libertado absoluta” . Y luego más: “La misma medicina, que por su vocación está ordenada a la defensa y a la curación de la vida humana, en unos sectores suyos se presta siempre más ampliamente a realizar estos actos contra la persona.” Palabras que no dejan dudas sobre la insolvencia de elegidas que hay que reponer a la única voluntad de Aquel que todo establece.

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