BARACK OBAMA: “ELIMINAREMOS AL ESTADO ISLÁMICO”

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Barack Obama viajó ayer a Nueva York para llevar a cabo la que será su despedida del escenario político mundial: su última intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Es un viaje que el presidente de EEUU, elegido para terminar con las guerras de Irak y Afganistán, y ganador del Premio Nobel de la Paz cuando apenas llevaba ocho meses y medio en el cargo, ha hecho en un entorno internacional tan o más marcado por la violencia que cuando llegó al poder en enero de 2009. Y es que, nada más aterrizar en Nueva York, Obama proclamó que EEUU “continuará liderando la coalición mundial en la lucha para destruir el IS [Estado Islámico, según sus siglas en inglés]”. En un lenguaje que recordaba al de su predecesor, George W. Bush, Obama declaró: “Vamos a eliminar a sus líderes. Vamos a eliminar su infraestructura”.

Las declaraciones del presidente de Estados Unidos se producían después de un fin de semana de terrorismo presuntamente islamista -y, al menos en parte, vinculado al IS-, que había dejado un terrorista muerto y 38 civiles heridos en atentados en las ciudades de St. Cloud, en el estado de Minnesota; Elizabeth, en el de New Jersey; y Nueva York. Apenas diez minutos antes de que Obama hablara, las autoridades habían anunciado la detención del presunto autor de los atentados de Nueva York, el ciudadano estadounidense de origen afgano Ahmad Khan Rahami, tras un tiroteo en la ciudad de Linden, a 45 minutos en coche -o en tren de cercanías- del barrio de Chelsea, en Manhattan, donde el sábado por la noche estalló una bomba de fabricación casera en mitad de la calle que hirió a 29 transeúntes.

Otras cinco personas que podrían estar vinculadas al atentado habían sido detenidas en la noche del domingo en la ciudad de Nueva York. Uno de los brazos propagandísticos del IS ya ha reivindicado el atentado de St. Cloud, en el que el estadounidense de origen somalí Daril A. Adan apuñaló a nueve personas mientras gritaba “Alá es grande” hasta que un policía que no estaba de servicio lo mató.

Es más: la intervención del presidente y de gran parte de las autoridades de Estados Unidos está siendo, en cierto sentido, un ejemplo de cómo liarse y decir una cosa y la contraria. Obama calificó primero de “incidente” y después de “potencial acto de terrorismo” los apuñalamientos de Minnesota. Para referirse a los atentados de Manhattan y de New Jersey, no empleó ninguno de esos términos y se limitó a describir los que había pasado. Y dijo que “en este momento, no vemos conexión” entre el atentado de St. Cloud, por un lado, y los de New Jersey y Nueva York, por otro.

Pero en los siete minutos y medio de su alocución, Obama habló de “terrorismo” cuatro veces, y dedicó medio minuto a hablar del Estado Islámico, al que acusó de “instigar a mucha gente en Internet a llevar atentados”. El jefe de Estado y de Gobierno estadounidense también recordó que iba a reunirse con el primer ministro de Irak, Haider Al-Abadi, al que su Gobierno puso en el cargo hace dos años para dirigir la lucha contra el IS aunque, de nuevo, no vinculó los atentados del fin de semana a esa organización. Anoche, las autoridades estadounidenses calificaron las bombas de Manhattan como “atentados”.

Esa sutileza, sin embargo, no llegó a la campaña electoral. El candidato republicano, Donald Trump, volvió a reaccionar mucho más rápido que su rival, la demócrata Hillary Clinton, y ayer a primera hora de la mañana dijo que los atentados reivindicaban su tesis de que hay que imponer controles a la inmigración en EEUU basados en la religión. Clinton por su parte, replicó acusando a Trump de “demagogia” y de dar “ayuda y consuelo” al IS con su retórica. Es una frase significativa, porque en EEUU, dar “ayuda y consuelo” a un enemigo del país es la definición legal de traición.

El hecho de que Rahami sea de origen afgano y Adan somalí refuerza la tesis de Trump y de los republicanos de que EEUU no debe dar asilo o permitir en su suelo a personas procedentes de países musulmanes. Ayer, encima, el Departamento de Seguridad Interior emitió un comunicado en el que informaba de que 858 personas procedentes de países en los que hay terrorismo habían recibido la nacionalidad estadounidense debido a un error burocrático. La noticia parece hecha a propósito para beneficiar a Trump, que ha acusado indirectamente a Obama de tolerar e incluso fomentar los atentados terroristas.

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