LA NUEVA YIHAD DE LAS MUJERES DEL ESTADO ISLÁMICO

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El arresto de tres mujeres vinculadas a un coche cargado de bombonas de gas hallado en las inmediaciones de la catedral parisina de Notre Dame es la última prueba de la creciente implicación femenina en una organización acosada por las derrotas en los confines del califato. El comando de féminas -que, según el fiscal François Molins, recibía órdenes directas desde Siria- arroja luz sobre un nuevo fenómeno que, sin embargo, hunde sus raíces en los antecedentes del autodenominado Estado Islámico. “Abu Musab al Zarqaui [cabecilla de Al Qaeda en Irak, germen del actual IS, caído en un ataque estadounidense en 2006] cambió el papel de la mujer. Hizo una excepción para que pudieran ser empleadas como suicidas”, señala a EL MUNDO el analista Hashem al Hashimi, asesor del Gobierno iraquí y una destacada fuente de información sobre el grupo yihadista. “Pero quien realmente ha hecho uso de esta prerrogativa es Abu Bakr al Bagdadi [el líder del IS] al permitir la creación de batallones de mujeres como Al Jamsa”, agrega el experto.Dos años después de la proclamación del califato y en medio de la sangría que afecta a sus altos cargos, el IS ha ampliado las funciones de la mujer más allá de su papel como esposa abnegada y madre de una nueva generación de militantes. Precisamente un manifiesto firmado por Al Jamsa -una brigada femenina encargada de perseguir y castigar a las compatriotas que desafían la estricta moral establecida por el movimiento- advierte que las mujeres pueden abandonar el hogar para efectuar la “yihad” (guerra santa) “si el enemigo está atacando su país, los hombres no son suficientes para protegerlo y los clérigos publican una ‘fatua’ (edicto religioso) que lo permita”.

El primero de los espacios que han ocupado las partidarias del califato ha sido la maquinaria propagandística. Un estudio -liderado por Neil Johnson, profesor de Física de la universidad estadounidense de Miami, y publicado en junio en la revista Science- sugiere que las mujeres desempeñan un papel clave en la estrategia de reclutamiento y proselitismo de la organización. Su presencia -examinada a través de las comunicaciones entabladas en el seno de decenas de grupos de la red social Vkontakte, el trasunto ruso del Facebook- indica que ellas no vencen en número pero “juegan un rol mas central en manejar las comunicaciones”. “El análisis cuantitativo de las redes de seguidores del IS apunta a una superioridad de las mujeres en la conectividad. Este hallazgo está asociado con beneficios a la red en términos de supervivencia, maximización de la eficiencia en las comunicaciones y en la misión de mantener unidad la red”, explica a este diario Pedro Manrique, uno de los autores de la investigación.La administración de los territorios bajo el yugo del IS es otra de las esferas en las que han desembarcado. “Las principales funciones están relacionadas con cuidar a los combatientes, formar los equipos de la ‘hisba’ [policía religiosa] dedicados a hacer cumplir algunos aspectos de la moral islámica y funciones más profesionales como las desarrolladas en el ámbito médico e incluso en el ‘Diwan al Iftaa wa al Buhuz’, el organismo que publica las fatuas y los estudios sobre asuntos como la esclavitud sexual”, detalla a este diario Ayman al Tamimi, un experto en la organización que bucea a diario en su complejo entramado. En una serie reciente titulada ‘Qisas al muyahidin’ (Historias de guerreros santos, en árabe), el IS publicitó la biografía de aquellas personalidades del califato -algunas de ellas desconocidas hasta ahora- que habían participado en su nacimiento “a través de sus palabras, su espada o uniendo a la gente”. Lo que resulta más sorprendente del listado es que figuran mujeres. “Aunque no luchen en el frente, se presenta a mujeres capaces de librar la yihad y fortalecer el proyecto en lugar de permanecer en casa y dar a luz”, arguye Al Tamimi, que destaca la figura de Iman al Mustafa Bagha. Doctora en jurisprudencia islámica por la Universidad de Damasco, Iman trabajó en un centro académico de la península arábiga antes de enrolarse en las filas yihadistas, donde -según glosa su perfil- contribuyó al andamiaje legal en la urbe siria de Raqqa, la capital “de facto” del IS, y organizó la presencia femenina en la policía moral.

Las ‘soldados’ del califato también se han infiltrado en lugares próximos al campo de batalla. “Están participando en acciones kamikazes y en operaciones de los servicios de inteligencia. Es un gran desarrollo”, reconoce Al Hashimi, que le augura a estas pioneras ascensos en la estructura del IS. “Alcanzarán -pronostica- los niveles intermedios de la administración de servicios como la educación o la sanidad pero no llegarán a la cúpula de la organización”. Aunque en los últimos meses algunos militares de las tropas del Kurdistán iraquí han interceptado voces femeninas en las comunicaciones del frente, las trincheras son -de momento- territorio vedado. Una ausencia que contrasta con la implicación de las secuaces del califato en comandos terroristas en Europa. “Es posible que en el exterior las mujeres puedan participar en ataques alentados por el IS pero dentro de Irak y Siria no existe prueba alguna de que desempeñen un papel de lucha. Allí la yihad adopta otras formas”, concluye Al Tamimi.

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