HOY SE RECUERDA LA “LECTIO MAGISTRALIS” DE BENEDICTO XVI EN RATISBONA

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La lectio magistralis “Fe, razón y universidad – Recuerdos y reflexiones” del 12 de septiembre de 2006 por Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona durante su viaje en Bavaria, representó una intervención sobre el tema de las relaciones entre fe y razón de fundamental importancia en el plan cultural y teológico católico. El discurso provocó también las violentas reacciones del mundo islámico a causa de una citación del emperados bizantino ManueleII Paleologos, sacada de un escrito suyo sobre la guerra santa redactado entre 1394 y 1402. Aquel año, además de numerosas protestas en la plaza, asaltaron y quemados varios lugares de culto cristianos.

El Papa empieza su escrito afirmando que es “necesario y razonable interrogarse sobre Dios gracias a la razón”. Toma como punto de partida el diálogo entre Manuel II Paleologos y un persa instruido en que el emperador afirma que Mahoma ha introducido sólo “cosas malas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe”, pero eso ya es de por sí irrazonable porque “no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios”.

De esa manera y con muchas otras citaciones, Ratzinger se pronunció claramente contra cada forma de imposición violenta de un credo religioso: “La violencia contrasta con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. Dios no se complace de la sangre. La fe es fructo del alma, no del cuerpo. Por tanto quien quiere llevar alguien a la fe necesita de la capacidad de hablar bien y razonar corectamente, no de la violencia y del amenaza”.

Si, sigue el Papa, las aportaciones positivas llevados por la ciencia y más en general por el desarrollo moderno del espíritu hay que favorecer (“todos agradecemos por las grandes posibilidades que eso ha abierto al hombre y por los progresos en el ámbito humano que nos donaron”), permanece necesario combatir las amenazas del uso indebido de las conquistas científicas. La única vía posible, explica, es que “razón y fe se encuentran unidos de una nueva manera”. Por eso, la teología, entendida “como pregunta sobre la razón de la fe, debe tener su lugar en la universidad y en el amplio diálogo de las ciencias”. “Sólo así llegamos a ser capaces de un verdadero diálogo de las culturas y de las religiones” sigue.

“Las culturas profundamente religiosas del mundo ven justo en esta exclusión del divino de la universalidad de la razón un ataque a sus convicciones más íntimas. El mundo tiene una “urgente necesitad” de diálogo emtre las diferentes culturas y religiones”. De esta premisa el Papa saca uno de los mensajes centrales de su discurso: “En el mundo occidental domina ampliamente la opinión que sólo la razón positivista y las formas de filosofía de eso resultante son universales. Una razón, que delante del divino está sorda y rechaza la religión en el ámbito de las subculturas, es incapaz de entrar en el diálogo de las culturas”.

La conclusión es una invitación al diálogo y al acercamiento entre fe y razón (en la universidad) y entre las diferentes religiones: “El coraje de abrirse al amplitud de la razón, no el rechazo de su tamaño: esto es el programa con que una teología ocupada en la reflexión sobre la fe bíblica, entra en el debate del tiempo presente. No actuar según razón, no actuar con el logos, es contrario a la naturaleza de Dios”, ha dicho Manuel II, partiendo de su imagen cristiana de Dios, al interlocutor persa. Es a este gran logos, a esta magnitud de la razón, que invitamos en el diálogo de las culturas nuestros interlocutores. Encontrarla nosotros mismos siempre de nuevo, es la grande tarea de la universidad”.

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