EL ULTIMÁTUM DE LA TIERRA AL HOMBRE

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“El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del ambiente ha superado las posibilidades del planeta de modo que el estílo de vida actual, siendo insostenible, puede traducirse sólo en catástrofes, como efectivamente ya está ocurriendo periódicamente en diferentes regiones”. Escribía así, hace poco más de un año, Papa Francisco en la encíclica “Alabado Seas”. Palabras que se han quedado no escuchadas. El hombre de siglo XXI, alimentado por un siempre más fuerte egoismo, ha logrado agotar los recursos biológicos de la Tierra que la naturaleza pone a disposición todo el año.

Es lo que ha calculado, para 2016, Global Footprint Network, una organización de investigación internacional que cada año calcula el consumo de los recursos disponibles en el planeta. Earth Overshoot Day, es decir el dìa de la explotación excesiva de la Tierra, indica la fecha en que la solicitud anual de recursos naturales, por parte del género humano, supera los recursos que la Tierra puede regenerar en un año. En otras palabras: emitimos dióxido de carbono en nuestra atmósfera más que lo que océanos y bosques pueden absorber. Pero no sólo. Saqueamos las zonas de pesca y los bosques más rápidamente de cuanto pueden reproducirse y recuperarse. Pero esto sólo es la punta del iceberg.

Las emisiones de Co2 constituyen la componente de la sobreexplotación ecológica que está creciendo siempre más rápidamente. De hecho, la huella provocada por el carbono (el llamado Carbon Footprint) genera el sesenta por cientos de la demanda de recursos naturales por la humanidad (es decir la huella ecológica). Datos poco menos chocantes. Para respetar los objetivos decididos con el acuerdo sobre el clima de París adoptado por casi 200 Países en diciembre de 2015, la huella provocada por las emisiones de dióxido de carbono tendrá que bajar gradualmente casi hasta cero dentro de 2050. Pero todo esto tiene un precio: encontrar una nueva manera de vivir.

Según Mathis Wackernagel, co-fundador de Global Footprint Network, “un nuevo estílo de vida se lleva con muchos beneficios, pero pide también empeño para realizarlo”. No obstante hay una buena noticia: “Todo esto es posible con las tecnologías disponibles y es economicamente ventajoso dado que los beneficios totales son mayores que los gastos – observa Wackernagel -. Se estimularán sectores emergentes como las energías renovables, reduciendo los riegos y los gastos conectados a sectores empresariales ya sin futúro porque basados en tecnologías caracterizadas por elevadas emisiones de carbono o porque sometidos a los riesgos conectados al cambio climático. El único recurso de que necesitamos es la voluntad política”.

Palabras, estas, que hacen eco a las de Bergoglio: “Miramos a un estílos de vida en línea con la defensa integral del ambiente y de la vida de todos los pueblos. La rapidez que las acciones humanas imponen hoy se enfrenta con la natural lentitud de la evolución biológica”. Hay que parar el ritmo del crecimiento, como ya había sostenido Benedicto XVI en “Caritas in veritate”. Es la idéa de la disminución. Y el Pontífice lo precisa: “Llegó la hora en que aceptar una cierta disminución en unas partes del mundo procurando recursos para que se pueda crecer de manera sana en otras partes”.

Un reto que unos Países, como senala Global Footprint Network, ya han aceptado. Costa Rica, por ejemplo, ha generado el 97% de su electricidad por fuentes renovables durante de los primeros tres meses de 2016. También Portugal, Alemania y Gran Bretaña este año han demonstrado niveles muy altos sobre la capacidad de producir energía renovable, cuando el 100% de su demanda de energía eléctrica ha sido completada por fuentes renovables por varios minutos o, en el caso de Portugal, por varios días. Inesperadamente, también el gobierno chino ha elaborado un plan para reducir del 50% el consumo de carne de sus ciudadanos, previendo, de esta manera, bajar de un mil millón de toneladas dentro de 2030 las emisiones de dióxido de carbono equivalente para el sector de la industria ganadera.

Sin embargo cada uno de nosotros puede empenarse para el cambio de su propio estilo de vida diário. Al hilo de el histórico acuerdo de parís, Global Footprint Network y sus 25 asociados de Earth Overshoot Day han lanzado, de hecho, una campana de sensibilización para evidenciar la importancia de poder contar con la certitumbre de los recursos. Una certitumbre, no obstante, que se puede dar, precisamente, con un mundo sostenible en que el Planeta y sus habitantes, puedan prosperar. “Cambiamos estilo de vida, ponemos las bases para una ciudadanía ecológica a través de una serie de redes comunitarias”. Los ciudadanos, afirma Papa Bergoglio, tienen el poder de “ejercer una presión sana sobre los que tienen el poder político, económico y social”. Pueden también modificar el comportamiento de las empresas “obligándolas a considerar el impacto ambiental y los modelos de producción”.

Dado que la población mundial ha crecido mucho y el consumo ha aumentado, sobretodo en relación con las emisiones de carbono, la fecha de Earth Overshoot Day en el tiempo se ha trasladado desde la fin de septiembre (en 2000) al 8 de agosto de este año. Un dato positivo es que la rapidez con que esta fecha en los años se anticipa ha bajado a menos de un día por año, de media, en los últimos cinco años, frente a una media de tres dìas por año desde cuando, en los primeros años ’70, empezó la sobreexplotación. “El acuerdo de París sobre el clima es aún la declaración más fuerte en relación a la necesitad de reducir drásticamente la huella de carbono. En última instancia, la elegida está entre colapso y estabilidad”, subraya Wackernagel. Una elegiga, por tanto, que “pide saber limitar unas necesitades que nos aturde, quedándose así disponibles para las muchas posibilidades que ofrece la vida; de esta manera llega a ser posible volver a sentir que nos necesitamos mutuamente – dice el Papa -, que tenemos una responsabilidad hacias los demás y hacia el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos”.

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