TAILANDIA SUFRE UNA SERIE DE ATENTADOS QUE DEJAN CUATRO MUERTOS

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Una oleada de atentados ha sacudido en las últimas horas varias localidades turísticas sureñas de Tailandia como Hua Hin o Pukhet dejando al menos 4 muertos y decenas de heridos en el peor suceso de este tipo que se produce en la nación asiática desde el atentado que sacudió la capital el pasado 17 de agosto y dejó 20 víctimas mortales. Oficiales como el general Danai Kritmethavee reconocieron que la oleada de explosiones “tienen el mismo perfil” y que las autoridades creen que “son ataques coordinados”, lo que supondría la acción más espectacular de su género en las últimas décadas.

El jefe de la Junta militar que controla el país, el general Prayut Chanocha pidió “calma” y reconoció que se trata de una operación destinada a “sembrar el caos” en la nación asiática, cuyas fuerzas de seguridad decretaron la alerta máxima en todo su territorio.

Los sucesos comenzaron el jueves por la tarde y continuaron esta mañana afectado a 5 provincias, todas ellas ubicadas en la región sureña, donde actúa un grupo insurgente que exige la autonomía para su territorio. Los atentados estuvieron acompañados de varios incendios provocados.

El primer estallido se produjo el jueves a media tarde en un mercado de la principal ciudad de la provincia sureña de Trang, y mató a una persona y dejó a otras 7 heridas. Por la noche, dos artefactos sacudieron el enclave turístico de Hua Hin, una localidad conocida por ser el retiro veraniego de la monarquía y que se asocia a la realeza local.

La doble deflagración se produjo en una conocida zona de la villa, repleta de puestos de comida callejera, y mató a un tailandés, dejando más de una veintena de heridos, muchos de ellos turistas foráneos. “Tras la segunda explosión cundió el pánico. Todo el mundo comenzó a correr. Había mucha sangre, zapatos y ropa tirados en el suelo. La bomba estalló en un puesto que vendía papaya”, explicó Edwin Wiek, un testigo presencial del suceso.

Situada a unos 200 kilómetros al suroeste de Bangkok, Hua Hin fue escenario esta mañana de otro atentado similar que mató a una persona. Las fuerzas de seguridad evacuaron la mayor parte de los centros comerciales de la metrópoli costera y en medio de una creciente psicosis recomendaron a la población que permaneciera en sus domicilios.

En Surat Thani, una doble explosión sacudió las inmediaciones de dos estaciones de policía poco después de las 8 de la mañaa dejando una víctima mortal. En una de ellas se desarrollaba una ceremonia oficial para conmemorar el 84 cumpleaños de la reina Sirikit, que se celebra en todo el país con una jornada festiva y repleta de eventos laudatorios.

Pukhet, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Tailandia, también fue sacudida por dos pequeñas explosiones al despuntar la jornada, mientras que la policía desarticulaba otros dos artefactos, uno de ellos colocado cerca de un hotel.

Los atentados se producen a sólo días de que la amplia victoria del Sí en un polémico referéndum constitucional que cimentará el control de la Junta militar sobre el futuro político del país. Los militares defienden que su presencia en el poder se justifica porque han venido para “eliminar todos los males de la sociedad”, según la expresión que utilizó el ministro de Asuntos Exteriores, Don Pramudwinai en una reciente reunión con diplomáticos foráneos.

Durante el día de las votaciones el sur del país se vio afectado por una serie de pequeños estallidos sin víctimas que se relacionaron con la insurgencia local. En las tres provincias situadas en la linde con Malasia -Yala, Pattani y Narathiwat- los resultados fueron a la inversa que a nivel nacional, con una amplia ventaja de los que rechazaron el proyecto constitucional.

Expertos como Tuwaedaniya Tuwaemaengae, de Lempar, una agrupación de la sociedad civil que intenta promover una solución pacífica al conflicto sureño, ya habían advertido que la situación en la zona de mayoría musulmana podía derivar hacia nuevos incidentes de violencia tras la consulta. La propia televisión estatal reconoció que explosiones como la que se registraron en Hua Hin -dos bombas sucesivas en poco más de 20 minutos, en la misma localización- es una conocida táctica usada por los activistas del sur que mantienen un largo conflicto con las autoridades centrales que ha dejado más de 6.500 fallecidos desde 2004.

Los uniformados, sin embargo, se apresuraron a negar cualquier supuesta relación entre los militantes que exigen una amplia autonomía para su territorio y estos incidentes. De hecho, un portavoz oficial, el general Sansern Kaewkamnerd, intentó vincular la primera explosión ocurrida en un mercado de la provincia sureña de Trang con un “conflicto comercial”, según informaron los medios locales.

“Esto no es un acto de terrorismo sino de sabotaje local”, diría horas después un portavoz de la policía en Bangkok. El poder militar ha intentado siempre mitigar el perfil mediático de la insurgencia sureña para evitar que sus acciones puedan generar aprehensión entre los turistas extranjeros, una de las fuentes principales de ingresos del país.

Artículo tomado de www.elmundo.es

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