TIROTEO EN MÚNICH: “NO HAY INDICIOS QUE LO RELACIONEN CON EL IS

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munich

“No hay indicios que relacionen al atacante con el Estado Islámico”, ha asegurado el jefe de la Policía de Múnich, Hubertus Andrä. Aunque no ha dado datos de los motivos del ataque, que este viernes costó la vida a 9 personas, sí ha revelado que en el registro realizado en su casa se ha encontrado “rastro de su interés por los ataques en solitarios”. Especialmente, artículos de periódicos sobre las actuaciones policiales en este tipo de casos, ha confirmado la Fiscalía. “Todo apunta a un acto de locura”, ha añadido.

La Policía de la capital bávara también ha descartado que el ataque tenga alguna relación con los refugiados, en relación con el ataque esta semana en un tren regional donde varias personas resultaron heridas con un hacha por un refugiado afgano. “Ni el hecho ni el autor tienen nada que ver con los refugiados”, han confirmado.

Según los datos de la Policía y la Fiscalía, el autor del ataque era un estudiante de 18 años “que nació y vivió en Múnich”, “que iba a la escuela en Múnich” y con doble nacionalidad, germano-iraní. Además, están investigando si el atacante, del que no han revelado la identidad, estaba en tratamiento por un trastorno “depresivo”.

Entre los detalles del registro realizado en la casa del autor, la Policía ha revelado que no se halló ningún indicio de una posible relación con el Estado Islámico, descartando las hipótesis que se barajaban este viernes de un probable atentado yihadista.

En este sentido, la Fiscalía ha añadido que además de los recortes de periódicos, también han encontrado abundante material sobre otros famosos ataques en solitario, especialmente la matanza de Winnenden, donde un joven de 17 años mató a tiros a 15 personas en 2009. Uno de esos libros es ‘Amok, por qué matan los estudiantes’, que trata el conocido síndrome Amok y su relación con los ataques de estudiantes.

Se trata de un síndrome, definido en 1972 por el psiquiatra Joseph Westermeyer, que consiste en una súbita y espontánea explosión de rabia salvaje, que provoca que la persona afectada corra armada y mate indiscriminadamente a las personas que se le crucen. Según los expertos el ataque va precedido de preocupación, pesadumbre y depresión moderada.

El atacante utilizó una pistola 9 milímetros con el número de serie limado, “lo que hace pensar en que era ilegal” porque tampoco tenía licencia de armas, han explicado. Además, han informado de que “este estudiante” portaba una gran cantidad de munición en su mochila, “hasta 300 balas”.

Su cuerpo fue encontrado pasadas las 22.30 hora española a un kilómetro del centro comercial Olympia, donde llevó a cabo el ataque. En su casa no se han encontrado, de momento, ninguna nota de suicidio, aunque la Policía ha advertido que queda por analizar todo el material informático que ha sido incautado.

El joven comenzó a tirotear indiscriminadamente a los transeúntes pasadas las 17.30 horas de este viernes en la puerta de un McDonalds situado en el centro comercial. Nueve personas murieron, de los que se desconoce su identidad, aunque la Fiscalía ha confirmado que entre las víctimas se encuentran tres menores de 14 años, dos de 15 años, uno de 17, otra víctima de 19, una de 20 y otra de 45. Tres de ellas son mujeres, y todos tenían nacionalidad alemana.

La investigación se centra ahora en interrogar a la familia y al entorno del joven, aunque hasta ahora no han podido tomar declaración a nadie, ni siquiera a su hermano ni a sus padres, que se encuentran “en estado de shock”. “Son conscientes de lo que ha hecho su hijo, del crimen que han cometido, pero no se les puede tomar declaración porque están rotos por el dolor”, ha explicado Andrä.

El objetivo de la Policía es ahora atar todos los cabos y hallar las pruebas que confirmen, por un lado, la enfermedad psiquiátrica que al parecer padecía, y, por otro, que se trató al cien por cien de un ataque en solitario por enajenación. Además se da la casualidad que este sábado es el quinto aniversario de la matanza de Breivik, por lo que los investigadores no descarta que también haya una relación entre los dos ataques.

“Coincide, en primer lugar la fecha (la matanza de Breivik fue el 22 de julio de 2011), por otro la edad de las víctimas (las 69 personas que mató Breivik tenían entre 14 y 17 años) y, por último, el autor de los hechos tenía mucho interés en los actos de locura”, ha afirmado el jefe de Policía.

Artículo tomado de www.elmundo.es

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