LOS ECOS DE LA ASONADA EN EGIPTO

92
mujeres

A última hora del viernes los egipcios se reunieron alrededor de las pantallas para engullir con voracidad las noticias que llegaban de Turquía. Las imágenes de los blindados patrullando los puentes del estrecho del Bósforo proyectaron, de inmediato, un paralelismo con el golpe de Estado que el país más poblado del mundo árabe sufrió hace tres veranos y en el que los uniformados frustraron la fugaz presidencia del islamista Mohamed Mursi. Desde entonces, la Turquía de Erdogan se había convertido en refugio de los perseguidos Hermanos Musulmanes y látigo del mariscal Abdelfatah al Sisi.

El viejo invasor otomano despierta tantas fobias y simpatías entre los egipcios que la fallida “manu militari” concentró todas las miradas y pasiones, como si el tira y afloja que se libraba en las calles de Estambul fuera un asunto interno. “Los egipcios han vivido el golpe con confusión. Muchos se alegraron por su odio a Erdogan debido a su apoyo a los Hermanos y sus declaraciones ofensivas contra Egipto. Otros lo vieron como un desastre y confiaron en que fracasara para evitar más dificultades en la región”, relata a EL MUNDO el analista egipcio Ammar Ali Hasan.

En mitad del desconcierto, la intentona turca ocupó encendidas tertulias y horas de televisión. Los fotogramas de los tanques no fueron el único “déjà vu” que alcanzó a los egipcios. La entrevista de Erdogan confinado en la pantalla de un teléfono móvil recordó a muchos el último discurso del derrocado Mohamed Mursi cuando -con el ex jefe del ejército y actual presidente Abdelfatah al Sisi anunciando una asonada respaldada por líderes religiosos y partidos no islamistas- un miembro de su equipo grabó en móvil su agónica llamada a tomar las calles. La resistencia de Hermanos y afines aguantó el pulso hasta el brutal desalojo de sus acampadas, que dejó el 14 de agosto de 2013 cientos de muertos y unas heridas que aún no han restañado.
Represión contra toda disidencia

Desde la intervención castrense, una feroz represión ha ido ahogando cualquier disidencia -incluidos los revolucionarios laicos que prendieron la llama de Tahrir- y la narrativa oficial ha convertido en “tabú” la palabra “golpe” para referirse a los acontecimientos que abortaron la experiencia del islam político en la presidencia del país después de que sucesivas elecciones auparan al poder a la Hermandad.

La tentativa turca ha vuelto a marcar las líneas rojas. Para evitar caer en incómodas contradicciones, el popular presentador de televisión Ahmed Musa advirtió de que lo que acaecía en Turquía “era una revolución dentro de las fuerzas armadas”. “Esto no es un golpe militar”, apostilló.

Durante los primeros compases de la noche, la alegría por la asonada en marcha recorrió los medios de comunicación egipcios, leales al régimen de Al Sisi. Tal fue la excitación que los principales rotativos inundaron los quioscos voceando el derrocamiento de Erdogan. Una despiadada vendetta afloró de las lenguas viperinas de los reporteros más entusiastas con el ex militar que administra la tierra de los faraones. “Erdogan se marcha y Bashar Asad permanece. Cómo ha cambiado la situación. ¡Vivan el ejército sirio y el pueblo sirio!”, tuiteó el periodista y parlamentario Mustafa Bakri, muy cercano a Al Sisi.

El régimen, que guardó un llamativo mutismo, aprovechó el sábado su posición como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, para bloquear una resolución redactada por Estados Unidos condenando el ruido de sables. Fuentes diplomáticas en Nueva York citadas por Reuters precisaron que el país árabe argüía que el organismo “no es competente para clasificar o etiquetar si un Gobierno ha sido elegido democráticamente o no”.

Según el ministerio de Exteriores egipcio, sus diplomáticos se limitaron a proponer una formulación alternativa a un pasaje del documento, una opción rechazada por Washington. En las últimas semanas, Ankara y El Cairo habían escenificado un tímido acercamiento y sus funcionarios habían mentado por vez primera una posible reconciliación.

Los primeros flashes de la intentona atenazaron, además, a los opositores egipcios que durante los últimos tres años han buscado acomodo en la geografía turca. En Estambul tienen su base un puñado de televisiones por satélites cercanas a la Hermandad que mantienen vivo el órdago a los uniformados y residen los dirigentes islamistas que lograron sortear la caza que inauguró el golpe y las condenas judiciales que por miles han despachado desde entonces los tribunales. Durante la larga noche del viernes los canales de la disidencia egipcia trasladaron su foco a la plaza Taksim.

“Fue una noche muy dura. De pronto, recordé aquella noche de julio en Egipto y la violencia que siguió. Durante horas no hice otra cosa que observar las noticias y esperar las reacciones. Todos estábamos en tensión”, confiesa Seif el Islam, un líder estudiantil que habita el exilio turco. “Hubo un momento en el que pensamos qué sería de nosotros, de los refugiados sirios e iraquíes y de todos aquellos que han escapado de guerras, golpes y violaciones de los derechos humanos”. El joven, como otros compañeros de batalla, recuperaron el aliento cuando, pasadas las horas, la suerte sonreía a Erdogan, la última esperanza para los representantes del islam político que tanto detestan dictadores árabes y prebostes yihadistas.

La victoria de Erdogan ha servido incluso para alimentar la decaída moral de la oposición egipcia. “Nunca renunciaremos a la restitución del Gobierno legítimo en Egipto y el triunfo de la democracia del mismo modo que el pueblo turco insistió en la victoria de la democracia sobre un golpe militar”, apunta Maha Azzam, presidenta del Consejo Revolucionario Egipcio, una alianza que opera desde el extranjero y está integrada por varias fuerzas, entre ellas la Hermandad. “Ha sido una lección. Esto nos confirma que al final todos los golpes terminan fracasando. Solo necesitamos una buena dirección”, concluye el Islam.

Artículo tomado de www.elmundo.es

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios