EL BREXIT ROMPE EL POPULISMO

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El Brexit tiene algo de Saturno que devora a sus propios hijos. Cuatro días de después del ‘pinchazo’ del ex alcalde de Londres Boris Johnson, le llegó el turno al otro triunfador moral del referéndum de la Ue: Nigel Farage. El líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (Ukip) anunció que abandona la nave en la cresta de ola y con un argumento que no ha convencido ni a propios ni a extraños: “Ahora que ya he recuperado mi país, quiero recuperar mi vida”.

Por tercera vez en siete años, Farage dimite como líder del Ukip y anuncia que esta vez es la definitiva. Su marcha repentina ha sido interpretada como el más claro indicio de una fractura en el ‘populismo’ británico y un realineamiento del mapa político. En el momento de su exultante dimisión, el propio Farage vaticinó que los dos grandes partidos acabarán rompiéndose.

“He conseguido lo máximo a lo que podía aspirar, que era sacar a mi país de la Ue”, dijo Farage a la hora de las justificaciones, incapaz de ocultar la situación explosiva del partido. En sus últimos y ruidosos días, el líder del Ukip amenazó con expulsar a su único diputado en Westminster, Douglas Carswell.

Tras la victoria del Brexit, Farage había perdido también el apoyo del multimillonario Arron Banks, que financió la campaña ‘Leave EU’ y ahora quiere usarla como plataforma para ir más allá del Ukip y crear “una nueva fuerza política que capte por igual a los desencantados del Partido Laborista y del Partido Conservador”.

“Farage ha tenido ya demasiado”, dijo de antemano Arron Banks, anticipando los movimientos de su viejo aliado. “Farage ha cumplido su papel, pero es electoralmente desastroso”, declaró el diputado Douglas Carswell, que criticó duramente a su jefe de filas por el cartel antinmigración durante la campaña y no pudo ocultar el lunes su satisfacción por su marcha (lo celebró en las redes con un ‘emoji’ sonriente y con gafas de sol).

El relevo en el timón del Ukip se producirá en la conferencia de octubre. Paul Nuttall, hasta ahora número dos, despunta como su probable sucesor. Otros dos eurodiputados -Steven Woolfe, portavoz para inmigración, y Diane James- cuentan con posibilidades. Suzanne Evans, que ejerció como mano derecha de Farage y fue suspendida por intentar dar un “golpe” de mano, podría concurrir también a la carrera.

“El Partido Laborista está en una situación caótica y el Partido Conservador también”, advirtió el lunes Paul Nuttall. “Lo que necesita ahora el Ukip es unirse como partido y ofrecer una alternativa real, no solo para ganar elecciones locales, sino para convertirnos en una fuerza parlamentaria”.

Nuttall evitó criticar a Farage pero reconoció implícitamente que el Ukip había tocado techo con su carismático pero controvertido líder, que provoca la urticaria en los votantes moderados a los que aspira a llegar el partido nacionalista en la era post-Brexit.

La gran duda sin embargo es si el Ukip aguantará tal cual en los próximos tres meses y si no entrará antes en la espiral autodestructiva que está fagocitando a los dos grandes partidos. La tercera dimisión de Farage (las anteriores fueron en el 2009 y en el 2015) deja en el alero el futuro de la formación política surgida hace 25 años como puntal del euroescepticismo en la época del Tratado de Maastricht y escorada desde hace siete años hacia el nacionalismo de derecha dura por el líder saliente, que en la campaña del referéndum se ha ganado el estigma del Le Pen británico con sus consignas anti-inmigración y con el controvertido cartel comparado con la propaganda nazi.

“Me preocupan los brotes de racismo, pero quiero dejar claro que la campaña de la permanencia ha contribuido también a su manera instigando el miedo en la población”, declaró Farage a El Mundo, momentos después de anunciar su dimisión. Más conciliador de lo habitual en su despedida, aseguró que los inmigrantes europeos que están legalmente en el Reino Unido “no tienen nada que temer por su futuro”

El líder nacionalista se mostró sin embargo partidario de acabar con la “libertad de movimientos” y no ocultó su disposición a “vigilar como un halcón” el proceso negociador con Bruselas: “Tengo algo de experiencia como eurodiputado y que puedo ayuda”. Farage expresó su confianza en “un próximo primer minstro o primera ministra pro-Brexit que sea capaz de invocar el artículo 50 y que no intente demorar la salida de la Ue”.

“Todo estos ha sido posible gracias a la labor del ejército popular el Ukip durante estos años”, dijo Farage. “Estoy convencido que sin los mensajes del Ukip no habríamos tenido un referéndum ni habríamos logrado la victoria de la salida sobre la línea de meta”.

Seguiré apoyando el partido y al nuevo líder”, recalcó Farage. “También intentaré a ayudar a otros movimientos de “independencia” de la Unión Europea que están surgiendo por todo el continente. Porque de una cosa podemos estar seguros: nuestro país no será el último en marcharse”.

Farage lanzó balones fuera ante las noticias que le vinculan con Andrea Leadsom, que puede acabar figurando como la candidata del Brexit en la carrera por el liderazgo del Partido Conservador. El líder nacionalista fue también visto con otro aspirante a líder conservador, el ex ministro de Defensa Liam Fox, durante una fiesta de altos vuelos en la que también estaba el magnate de la prensa Rupert Murdoch.

“Nunca he sido ni seré un político de carrera”, advirtió Farage en el momento de dudosa despedida, flanqueado por un puñado de leales del partido y ante lo más granado de la prensa nacional en el Emmanuel House, a tiro de piedra de Westminster. “Yo soy un hombre de negocios y mi único objetivo en el momento de meterme en política fue sacar al Reino Unido de la Ue. Creo que he contribuido al menos un poco”.

Artículo tomado de www.elmundo.es

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