EL IS DE LA A LA Z

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El primer día de Ramadán del 1435 de la hégira -esto es, el 29 de junio de 2014- el autodenominado Estado Islámico proclamó su califato a caballo de las tierras de Siria e Irak conquistadas por sus acólitos. Dos años después, la organización que hizo sombra a Al Qaeda resiste a las embestidas que tropas locales y aviación internacional lanzan sobre sus confines. Miles de seguidores han emigrado a su territorio y otros tantos han sembrado el terror en ciudades de medio mundo. Las muestras de lealtad a su líder Abu Bakr al Bagdadi se han propagado sin tregua, desde Libia a Malasia. La ingente propaganda de sus fechorías, empaquetada en cinematográficos vídeos y cuidadas revistas en una larga retahíla de idiomas, ha divulgado una terminología que desnuda su ideario fundamentalista y los principios que sojuzgan los pueblos de Siria e Irak bajo su yugo.

Al Qaeda. La base, en árabe. Organización yihadista fundada por Osama Bin Laden. El IS es heredero directo de Al Qaeda en Irak, una organización que comandó Abu Musab al Zarqaui hasta su muerte en 2006 en un ataque aéreo estadounidense. Su óbito allanó el camino a una nueva generación que terminó soltando amarras con Al Qaeda y perfeccionando 15 años de una yihad que tiene sus raíces ideológicas en las enseñanzas más fundamentalistas del golfo Pérsico y su entrenamiento en Pakistán y Afganistán.

Al Sham.Levante, en árabe. El área de Oriente Próximo que ocupan actualmente Siria, Líbano, Jordania, Israel y los territorios palestinos.

Baya. Juramento de fidelidad al líder. El IS, como otros grupos yihadistas, ha imitado esta práctica del islam que representa el acatamiento de los preceptos que encarna el profeta Mahoma, el sometimiento a su autoridad y el reconocimiento de sus enseñanzas. Así, desde la instauración del califato del IS una miríada de grupos, vinculados muchos de ellos a la decadente Al Qaeda, ha voceado su “baya” a Al Bagdadi. Tras aceptar las adhesiones, el IS ha proclamado el establecimiento simbólico de nuevas provincias en Afganistán, Pakistán, Yemen, Argelia, Arabia Saudí, Egipto, Libia, Nigeria o Mali.

Daula. Estado, en árabe. La organización yihadista se ha apropiado del término “Al daula al Islamiya” (Estado Islámico) del que procede el acrónimo Daesh.

Dabiq. Nombre de un pequeño pueblo de Siria cargado de simbolismo apocalíptico en algunos textos musulmanes. Se cree que será el escenario de la guerra definitiva entre los ejércitos de Roma y el islam. El IS bautizó con este término a su revista en inglés. La publicación es tan solo uno de los brazos de su entramado mediático. Las productoras Al Furqan (El criterio) o Al Hayat (La vida) son algunos de sus tentáculos.

Emir. Príncipe, en sentido literal. También designa al gobernador o caudillo y, en general, a la persona con autoridad para dar órdenes. La denominación ha sido ampliamente usada por el IS para referirse a sus dirigentes. El califa Abu Bakr al Bagdadi recibe el título de ‘Emir al Muminín’ (caudillo de los creyentes).

Fitna. Cisma. Como término histórico, se refiere a la división del islam que surge a partir de la elección del cuarto califa, Ali Ibn Ali Tálib. Los futuros chiíes abogaron por la sucesión dinástica frente a la defensa suní de la fórmula tribal del “primus inter pares” (primero entre iguales). Para los yihadistas, la fitna es una consecuencia de la impiedad y la idolatría. Occidente representa, pues, la gran fitna.

Fatua. Edicto religioso emitido por un muftí, experto en legislación islámica para resolver un asunto concreto. El IS ha establecido su grupo de especialistas para dictar resoluciones que amparan y legitiman sus acciones como la salvaje muerte del piloto jordano Muaz Kasasbeh, enjaulado y quemado vivo.

Hégira. El éxodo del profeta y sus seguidores desde La Meca a Medina para huir del acoso que sufrían. Ocurrió en el año 622 d.C., que desde entonces marca el inicio de la era islámica y su calendario (también denominado hégira). El IS ha desempolvado el término para llamar a sus simpatizantes a emigrar al califato. “No te digas: ‘mi hégira nunca tendrá éxito’. La mayoría de que quienes lo han intentado, han llegado al califato. Hay quienes viajaron por tierra; a veces a pie; de país en país; cruzando frontera tras frontera y Dios los trajo con seguridad hasta el califato”, esboza un artículo en la revista Dabiq.

Hudud. Castigos por exceder los límites impuestos por Dios. Los delitos son las relaciones fuera del matrimonio o fornicación (ziná), la apostasía, el asesinato, el robo, la rebelión, la embriaguez y el bandidaje. La mayoría de los países islámicos han reemplazado estos castigos. El IS, sin embargo, ha recuperado su uso con la amputación de miembros, la decapitación, la crucifixión o la lapidación, pena ésta última no citada en el Corán.

IS. Siglas en inglés del Estado Islámico. El grupo optó por esta denominación en junio de 2014 tras proclamar el califato. Hasta entonces se llamó Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS).

Jilafa. Califato, institución emanada del califa. Nacida en el 632 d.C. y borrada del mapa en marzo de 1924 por la Gran Asamblea Nacional de la entonces joven República de Turquía. El IS ha resucitado el término que designa a la máxima autoridad espiritual y política del islam. “Musulmanes de todo el mundo, levantad vuestra cabeza. Desde hoy tenéis un estado y un califa, que os devolverán vuestra dignidad, poder, derechos y guía”, proclamó Al Bagdadi.

Jizya. Impuesto que deben pagar los residentes no musulmanes (dimmí) que habitan las tierras donde impera la sharia. La medida se aplica solo a “la gente del Libro” (cristianos, judíos, mandeos, mazdeos y sabeos). El IS exigió esta tasa a los cristianos que vivían en las zonas de Siria e Irak bajo su dominio.

Káfir. Infiel, aquel que niega el mensaje del profeta. El término incluye a los no musulmanes y a los musulmanes que han renunciado a su fe. El IS emplea el vocablo para referirse a todos aquellos que no comulgan con su ideario. De aquí deriva también el concepto “Dar al kufr” (la tierra de los infieles).

Muyahidín. Persona que hace la yihad. La orientación con la que hoy lo usa el IS para referirse a sus militantes tiene su antecedente en los combatientes afganos que libraron batalla contra los soviéticos (1979-1989).

Nashid. Cántico religioso que vende las bondades del califato y alimenta el ardor guerrero de sus soldados. Decenas de salmos -sin instrumentos musicales e interpretados por un coro polifónico de voces masculinas- están al alcance de un clic en Youtube y Twitter.

Nasraní. Nazareno. Término usado despectivamente por el Estado Islámico para referirse a los cristianos. Precisamente los militantes del IS marcaron las viviendas de los cristianos expulsados de Mosul con la letra en árabe “n” de nasraní.

Rafidí. Término peyorativo con el que el IS se refiere a los musulmanes chiíes.

Sabi. Esclava. El IS ha rescatado el concepto de esclavitud. “Lo que hace aceptable que una mujer sea tomada como ‘al sabi’ (esclava) es su incredulidad. Las mujeres infieles que son capturadas y llevadas a la morada del islam son permisibles, después de que el imam las reparta”, explica uno de los panfletos distribuidos por el IS para justificar la esclavitud sexual a la que han sido sometidas en los dos últimos años varios miles de mujeres yazidíes en el norte de Irak.

Salibiyín. Cruzados, en árabe. Término acuñado por los yihadistas para referirse a los agentes y potencias occidentales que persiguen conquistar y dominar el mundo musulmán. Desde el establecimiento del califato, el vocablo ha sido utilizado hasta el hastío por sus adláteres para nombrar a la coalición internacional liderada por Estados Unidos que bombardea las posiciones del IS en Siria e Irak.

Sharía. Literalmente, el camino para llegar al paraíso. Ley islámica que se basa en las regulaciones de vida del creyente citadas en el Corán y los “hadices” (dichos y hechos del profeta). Es el “fiqh” (la jurisprudencia islámica) la encargada de interpretar y aplicar sus disposiciones. La aproximación a la sharía es tan diversa como grupos, líderes y tendencias habitan el islam. El IS abandera la versión más radical de la sharía, que ha aplicado sin piedad en los tribunales establecidos en su territorio.

Shahid. Mártir. Aquel que cumple rigurosamente la “shahada” o profesión de fe islámica entregando, si resulta necesario, su propia vida. El terrorismo yihadista ha tratado de apropiarse del término. Aún así, se usa a un lado y otro de las trincheras: es el nombre que reciben los combatientes del IS que caen en ataques suicidas o en la batalla pero también los soldados y milicianos que fallecen luchando contra la organizaciones en Siria e Irak.

Taqqiya. Disimulo u ocultación de la fe en un escenario de amenaza seria o peligro. Aunque la mayoría de los musulmanes suníes la consideran innecesaria, las corriente wahabí y salafista defienden la utilidad de su práctica.

Takfir. Acusación de kufr o infidelidad al islam. Es el proceso que sufrió, por ejemplo, Salman Rushdie por su obra “Los versos”.

Tagut. Adoración herética o “los hipócritas poderes del mal” que apartan al hombre del camino recto de la sharía y lo convierten en hipócrita (munafiqín). En su ubicua propaganda, el IS ha calificado con este término a los principales líderes políticos occidentales. Tampoco han escapado a él representantes del islam político como el presidente turco Recep Tayyip Erdogan o el ex presidente egipcio Mohamed Mursi, miembro de los Hermanos Musulmanes.

Umma. Comunidad musulmana o nación islámica. La noción, citada hasta en cuarenta ocasiones en el Corán, se refiere a una unión más allá de las fronteras nacionales y las divisiones políticas. Ha sido siempre un ideal más que una realidad. Durante el siglo XX la desaparición del califato y el surgimiento de los Estado-nación consolidaron su entelequia. El IS, al igual que otros movimientos yihadistas, ha recurrido a este concepto para internacionalizar sus acciones. Así, en las arengas de sus líderes, se promete sin descanso extender su dominio por todo el planeta.

Wahabismo. Rigorista rama del islam suní considerada caldo de cultivo de organizaciones como Al Qaeda o el IS. Fue fundada en base a las enseñanzas de Mohamed Ibn And al Wahab (1700-1792). Sus principales pilares son la defensa cerrada de una visión integral del islam y de la yihad para imponerla. Es una doctrina enarbolada por el régimen de Arabia Saudí.

Wilayat. Provincia. El IS ha organizado su territorio en provincias, formadas a su vez por “qawati” (municipios), administrados por un comandante militar, un líder a cargo de la seguridad y un emir que rinden cuentas al “wali” (gobernador de la provincia). También reciben la misma denominación las sucursales del grupo fuera del califato como “Provincia del Sinaí”, en Egipto.

Yihad. Guerra santa. Obligación que tiene el musulmán de esforzarse para instituir la palabra de Dios, esto eso, islamizar e islamizarse. El concepto ha sido maltratado por el “yihadismo”, la corriente islamista que promueve la lucha bélica como método de liberación de la “umma”. Pero, en su origen, la primera y principal “yihad” es la batalla personal e íntima contra el ego y las pasiones propias. La segunda es la guerra basada en la legítima defensa y dirigida contra quienes oprimen a otros musulmanes. “Combatid por Dios contra quienes os combaten”, dice una aleya (versículo) del Corán.

Artículo tomado de www.elmundo.es

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