CINCO VÍAS PARA BLOQUEAR EL BREXIT

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BREXIT

David Cameron ha indicado que la posibilidad de un segundo referéndum no figura “ni remotamente entre sus cartas” y ayer pidió al Parlamento que no bloquee el Brexit. El premier recalcó 48 horas antes de la cita que la decisión era “irreversible” y que no había “vuelta atrás”, aunque las voces por una nueva consulta popular resuenan en estas horas críticas en Westminster.

El conservador Michael Heseltine (desde la Cámara de los Lores) y el laborista David Lanny (desde la Cámara de los Comunes) han anunciado su intención de movilizar al Parlamento para bloquear el Brexit y dar una segunda oportunidad a los británicos. El ex premier Tony Blair también se ha mostrado a favor -“aunque no acabo de ver claro el mecanismo”- y el líder de los liberaldemócratas, Tim Farron, ha prometido que “el compromiso de seguir en la Unión Europea” será la gran oferta electoral de su partido si se llegan a convocar elecciones anticipadas.

Nicola Sturgeon ha amenazado con una acción desde el Parlamento de Escocia, negando el “consentimiento legal” a la salida de la Unión Europea, alegando el voto mayoritario a favor de la permanencia entre los escoceses. Sturgeon ha instado al Parlamento de Irlanda del Norte (donde también fue derrotado el Brexit) a que siga también su ejemplo. La petición popular para un nuevo referéndum ha superado entre tanto las tres millones de firmas y esta misma semana puede ser debatida en el Parlamento. Desde el mundo empresarial, el fundador de Virgin, Richard Branson, reclama también una “segunda votación a la luz de la falsas promesas de la campaña VoteLeave” y de las consecuencias reales que puede tener el Brexit (“la economía británica ha perdido en un solo día más dinero que el aportado a la UE desde su creación”).

Pero los expertos no se acaban de poner de acuerdo sobre la viabilidad de un posible bloqueo al Brexit. “Aunque legalmente pueda hacerse, es prácticamente inconcebible que el Parlamento pueda revocar a estas alturas la decisión y suplantar la soberanía popular”, advierte Simon Usherwood, de la Universidad de Surrey. Algo parecido opina John Curtice, el reputado profesor de Políticas de la Universidad de Strathclyde en Escocia: “De todas las posibilidades de las que se están hablando, la única que considero realmente factible es la convocatoria de elecciones anticipadas que pueda dejar en suspenso la decisión, en el caso de que el nuevo Gobierno no logre el respaldo parlamentario”.

“El referéndum de la Unión Europea ha sido consultivo y no vinculante”, sostiene el laborista David Lanny. “A diferencia del referéndum sobre la reforma electoral de 2011, que impuso la obligación legal de legislar al Gobierno, el Parlamento no está obligado legalmente a actuar en esta ocasión”.

“Casi 500 miembros de la Cámara de los Comunes (de un total de 650) se han declarado como partidarios de la permanencia “, advierte Lanny, que está tendiendo puentes en Westminster en la búsqueda de una acción conjunta con otros partidos. “Está en nuestras manos parar esta locura… Y tenemos poderes para convocar una segundo referéndum, ahora que la polvareda se está despejando y salta a la vista cómo sería una nación post Brexit”.

El ex premier laborista Tony Blair ha pedido también a los británicos que reconsideren los efectos en las próximas semanas y meses. A la pregunta sobre un posible segundo referéndum, Blair ha respondido que “no conviene descartar ninguna opción” aunque ha reconocido que no alcanza a ver “el mecanismo por el que se podría volver a convocar una nueva consulta popular ahora mismo”.

Con su habitual determinación, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, ha amenazado con torpedear el Brexit desde Edimburgo, amparada en un hecho incontestable: el 62% de los escoceses votó por la permanencia y tan solo el 38% se pronunció por la salida (en proporción radicalmente inversa al 48%-52% en todo el Reino Unido). Sturgeon se ha propuesto defender “el abrumador respaldo” a la permanencia en la UE con todas sus consecuencias, incluida la posibilidad de convocar un nuevo referéndum de independencia. A corto plazo, sin embargo, la opción más viable es una moción parlamentaria que niegue el “consentimiento legal” de la salida de Escocia de la UE.

La líder independentista se ampara en el informe redactado por la Cámara de los Lores -‘El proceso de retirada de la UE’- que estipula que el Acta de Escocia de 1998 reconoce al Parlamento regional la potestad de votar medidas que afectan “a la retirada de las leyes de la Unión Europea” sobre su territorio. El citado informe reconoce que Irlanda del Norte tiene el mismo derecho. El intento de un parlamento regional de vetar la salida de la UE podría dar en última instancia pie a un conflicto constitucional: el Parlamento de Westminster podría alterar el Acta de Escocia para eliminar esa potestad, aun a riesgo de incendiar los ánimos de los nacionalistas.

La iniciativa popular reclamando un segundo referéndum ha superado los 3,6 millones de firmas (aunque se ha detectado la falsificación de al menos 77.000 peticiones, incluidas 38.000 que llegaron desde El Vaticano). La petición fue iniciada curiosamente por un partidario del Brexit, Oliver Healey, antes de conocer los resultados y ante el temor de que venciera la permanencia.

“Los firmantes pedimos al Gobierno que implemente una ley por la que haga falta convocar un segundo referéndum si ninguna de las opciones llega al 60% de los votos con menos de un 75% de participación”, puede leerse en la petición, ‘secuestrada’ por los defensores de la permanencia. El Brexit ganó con el 72% de participación y por apenas cuatro puntos (52% a 48%), por lo que los firmantes consideran que el resultado del referéndum no cumple con los requisitos europeos para ser vinculante. Todas las peticiones que superan las 100.000 firmas son debatidas en el Parlamento. Este martes se anunciará probablemente el día que se debatirá la petición, que no se traducirá sin embargo en una votación.

Antes de que el Reino Unido invocara el temido Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea para poner en marcha el proceso de ruptura, la UE tendría aún en su mano la posibilidad de hacer concesiones. Como ocurrió cuando los daneses rechazaron inicialmente el Tratado de Maastricht o cuando los irlandeses se opusieron al Tratado de Lisboa, aún es posible alguna señal desde Bruselas a los británicos.

“En cualquier caso, la UE no parece dispuesta a ceder en el capítulo de la inmigración ni a cuestionar el principio de la libertad de movimientos, tal y como reclama el Reino Unido”, advierte James Knightley, analista del ING Group.

Desde la Cámara de los Lores, el veterano Michael Heseltine (el mismo que contribuyó a la caída de Thatcher) ha vuelto al primer plano reclamando “la apertura urgente de negociaciones” con Bruselas y la creación de un grupo multiparditista que se plantee la posibilidad de un nuevo referéndum con nuevas concesiones.

El Partido Conservador tendrá previsiblemente un nuevo líder entre septiembre y octubre. Los dos candidatos con más opciones son: Boris Johnson, ex alcalde de Londres y cabecilla del Brexit, y Theresa May, euroescéptica leal a David Cameron. Si ninguno de los dos logra formar Gobierno con el respaldo del Parlamento y si las fisuras dentro del Partido Conservador se hacen insostenibles, cabe la posibilidad de una convocatoria de elecciones anticipadas para finales de año que dejaría todo el proceso en suspenso y reactivaría la batalla del Brexit.

Artículo tomado de www.elmundo.es

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