ISIS, LA GUERRA ENTRE HERMANOS DE SANGRE

543
  • Italiano
  • English
Isis, guerra tra fratelli

En los días antes del ataque de las tropas de la coalición internacional para la liberación de Falluja, en la provincia sunita de al-Anbar, en Iraq, al final del mes de marzo pasado, unos testigos dicen haber visto el jefe de la policía de la gobernación local, Hadi Razaij, sentado en una cama, en una casa de campo abandonada, cerca de la frontera, angustiado. Los cientos de yihadistas que ocupaban la ciudad tenían una larga e intensa preparación militar, que el ejército iraquí no estaba entrenado suficientemente a enfrentar.

Su presencia sobre el terreno, como comandante en jefe del ejército gubernamental, en un País, Iraq, con mayoría chiíta, demostraba que el enfrentamiento puesto en juego por el Califato no está más entre sunitas – la corriente islámica mayoritaria en el 90% de los Países musulmanes, pero no en Iraq, que tiene como Estado líder de referencia es Arabia Saudí: la rama “ortodoxa”, que cree que la guía espiritual y política de la comunidad musulmana se debe dar a un califo – y chiítas – la más numerosa minoría islámica, que es mayoría en Iraq y tiene en Iran el País líder: considera los imanes como guías espirituales, con el autoridad de interpretar el Corán, y reconoce un autonomía entre esfera política y la religiosa –. Es una guerra entre hermanos musulmanes, también de una misma rama, de una misma familia, no sólo religiosa.

Hoy no necesitamos mucho de una reconciliación entre sunitas y chiítas, sino más bien hacer algo para una reconciliación entre sunitas y sunitas”, ha comentado, de hecho, Razaij. Su batalla es aún más dura y radical, en el plan personal, que aquella, ya dolorosa, entre hermanos de fe. La suya es una guerra en familia, entre hermanos de sangre. Como ha dicho el agencia de información curda “Rudaw”, en un bloqueo cerca de Fallujah, había estado detenido poco antes el hermano menorer, mientras estaba a la guía de un coche bomba lleno de explosivo, acusado de estar en Isis; por tanto, en la parte opuesta de la barricada de Hadi Razaij, que de todos modos había intentado evitar la detención.

A la pregunta sobre cuantos son los casos de guerras interiores familiares, entre progobierno y milicianos del Califato, la contestación del general fue: “Demasiados”. También uno de sus hombres de confianza, Salih Ibrahim Sharmoot, que ha combatido en la parte meridional de Falluja, ha declarado que su hermano Muwafaq estaba en la ciudad en la parte opuesta de la barricada, entre los milicianos de Is. “Si lo tomo en batalla, lo mato con mis manos, porque es un criminal”, ha dicho.
La guerra global promovida por el supuesto Estado Islámico presenta, entonces, las características de un verdadero asunto (o quizás, mejor, un “trato”) de familia, precisamente: un conflicto entre familiares cercanos, de fe y de visión política, que aparece incorregible.

El agencia de información “Rudaw”, en los días pasados, ha vuelto a proponer un video, puesto en circulación por Isis en abril, en que aparecía el jeque Faisal Hammadi, hermano de Nawfal Hammadi, gobernador de Nínive, que, presentándose como un “comandante yihadista”, declaraba de “repudiar” el directo pariente de sangre. Él, en ocasión de la liberación de la región por el Daesh por parte de la coalición internacional, en el mes de marzo, con un comunicado de prensa, había declarado que el ejército local no había participado a la operación militar, porque “no preparado”.

Aquellos de los hermanos Razaij, Sharmoot e Hammadi, insomma, no son casos aislados. Son cientos o quizás más, los musulmanes sunitas del mismo núcleo familiar empeñados – al menos, a primera vista – en lados opuestos. La televisión curda ha publicado una larga lista de nombres “menos excelentes”, de soldados gubernamentales y militantes yihadistas, hermanos enemigos. Si y dónde está la verdadera lucha, entre parenti-enemigos, para el control del poder, esta aparece más dura y determinada que hacia los enemigos exteriores.

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios

Dejar respuesta