JÓVENES CHUCK NORRIS CRECEN… EN UGANDA

906
  • Italiano
  • English
wakaliwood

Actores encontrados en la calle, cuidadosamente elegidos entre los más pobres habitantes de una villa, efectos especiales, montaje y producción a bajo precio. Todo para regalarse el sueño de sentirse más cercanos al alfombra roja de Hollywood y a mitos históricos de Action Movie, como Chuck Norris y Steven Segal. Entre los barrios pobres de Uganda crece Wakaliwood (de Wakaliga, nombre de una de las muchas destrozadas periferías de Kampala, capital de Uganda), laboratorio africano de la obra de acción. Todo tiene que ver con Isaac Godfrey Nabwana, fundador de Ramon film production, pequeña industria de la celluloide en que desempeña, al mismo tiempo, el papel de director, productor, camarógrafo y montador.

El balance, hasta aquí, es positivo: 46 películas en 9 años. Todas inspiradas a los cultos americanos que miraba cuando era niño y en que los protagonistas eran, entre los demás, Bud Spencer, Arnold Schwarzennegger y Bruce Lee. No poco, pensando a los medios a disposición. Impensable poder trabajar con actores profesionales, o poder contar con las tecnologías de últimas generación que permiten digitalmente fondos, personajes, tiroteos y explosiones. Así Isaac, como dice un artículo de la revista África, se adapta con lo que tiene a disposición. De una parte los habitantes de la villa, por otra efectos especiales rudimentarios obtenidos gracias a un ordenador y al trabajo de los maquilladores. Para reproducir la sangre, por ejemplo, utiliza el colorante alimentar contenido en algunas  marcas de condones.

Pero si el modelo es americano no son así las historias contadas en las películas, todas inspiradas a la realidad ugandés. Como “Quien ha matado al capitán Alex”, uno de los más apreciados por el público, que repasaba los dramáticos asuntos ocurridos durante del régimen Idi Amin. Y todo con costes de producción que ascienden a cerca de 200 euros. Una bofetada a quien derrocha muchos millones para realizar películas mediocres.

Los estudios están dentro de una casa de huéspedes, mientras los instrumentos de escena son realizados por Dauda Bisaso, actore y mecánico-herrero. Sus creaciones naces de material de mano. Puede ensamblar una enorme ametralladora utilizando partes de motores y otros engranajes recuperados en vertedero.

A falta de salas de cine el producto final, después del montaje, está vertido en que luego son vendidos a poco menos de un euro cada uno. Las requeridas no faltan y así Isaac puede ganar entre 600 y 1000 euros por cada película realizada. “la empresa siempre está en activo” ha explicado satisfecho. Sin embargo la cosa más importante es que también al extranjero empiezan a interesarse a sus creaciones. “La próxima vez que volveis a visitarme en este barrio pobre – ha dicho – veréis con vuestros propios ojos los mejores estudios de acción del mundo”. Al final son justo los sueños, la fantasía y la determinación a hacer del cine un arte.

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios

Dejar respuesta