ASÍ ENVENENAMOS RÍOS Y LAGOS

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FIUMI INQUINATI

“El agua potable y limpia representa un asunto clave, porque es indispensable para la vida humana y para ayudar los ecosistemas terrestres y acuáticos”. La petición de Papa Francisco, contenido en la Encíclica “Alabado Sea”, ha dado nuevo impulso sobre la salvaguardia de los embalses. Un asunto descuidado por mucho tiempo, en que, como a menudo sucede, han prevalecido los intereses econónomicos.

Hoy también el utilizo de agentes químicos pone en riesgo hábitat y equilibrios milenarios en que la biodiversidad ha podido desarrollarse y monstrarse en toda su belleza.Según el último Informe Nacional  Plaguicidas en las Aguas del Institudo Superior para la Protección y la Investigación Ambiental (Ispra) el 20% de las aguas superficiales y el 10% de aquellas subterráneas de ríos y lagos italianos resulta contaminada por estos venenos. En las primeras, además, el glifosato está entre las sustancias que más a menudo superan los límites. Una bofetada a la naturaleza.

En nuestro País, cada año, se utilizan cerca 130 mil toneladas de productos fitosanitarios. A estos hay que añadir los biocidas, utilizados en muchos sectores de actividad, de quien no se tienen informaciones sobre la cantidad y sobre la distribución geográfica de las fuentes de liberación. La contaminación por pesticidas es un fenómeno complejo y difícil de prever, tan por el gran número de sustancias utilizadas, como por la multiplicidad de los recursos que pueden desarrollarse en el ambiente.

El archivo ha sido redactado en la base de los datos presentados por las Regiones y por las Agencias regionales para la protección del ambiente, pero la cobertura territorial no está completa ni homogénea sobretodo en relación con las regiones del Centro Sur: no se dispone de informaciones relativas a Molise y Calabria y faltan datos relacionados a cinco Regiones en relación con las aguas subterráneas. En otras palabras el nivel de contaminación hídrica podría ser mayor que lo señalado por Ispra.

En el bienio 2013-2014 han sido analizadas 29.220 muestras por un total de 1.351.718 mediciones analíticas, con un sensible aumento frente al bienio precedente. En 2014, en particular, las indágenes se han referido a 3.747 puntos de muestreo y 14.718 muestras y han buscado en total 365 sustancias (en 2012 eran 335). Han encontrado 224 sustancias diferentes, un número sensiblemente más alto de los años precedentes (eran 175 en 2012). Dato, esto, que certifica también una mayor eficacia de las recopilaciones realizadas.

Los herbicidas son aún las sustancias más encontradas, sobretodo a causa del utilizo directo en el suelo, a menudo concomitante con los períodos de mayor pluviosidad del inicio de la primavera, que determinan un transporte más rápido en los cuerpos hídricos superficales y subterráneos. Frente al pasado, ha aumentado mucho la presencia de fungicidas e insecticidas, sobretodo porque ha aumentado el número de sustancias buscadas y su elegida está más dirigida a los usos en el territorio.

Las aguas superficiales contienen pesticidas en el 63,9% de los 1.284 puntos de control (en 2012 el porcentaje era 56,9); en las aguas subterráneas, han resultado contaminados el 31,7% de los 2.463 puntos (31% en 2012). El resultado general indica un amplia difusión de la contaminación, mayor en las aguas superficiales, sino alta también en las subterráneas, con pesticidas presentes también en los acuíferos profundos naturalmente protegidos por capas geológicas poco permeables. En las aguas superficiales, 274 puntos de control (21,3% del total) tienen concentraciones superiores a los límites de calidad ambientales.

Las sustancias que más a menudo  han determinado la superación son: glifosato y su metabolito Ampa (ácido aminometilfosforico), metolacloro, triciclazól, oxadiazol, terbutilazina y su principal metabolito, desetil-terbutilazina. En relación con glifosato y el metabolito Ampa, presentes respectivamente en el 39,7% y en el 70,9% de los puntos de control de las aguas superficiales, hay que aclarar que están buscados sólo en Lombardia y Toscana, donde están entre las principales responsables de la superación de los límites de calidad ambiental. En las aguas subterráneas, 170 puntos (6,9% del total) tienen concentraciones superiores a los límites de calidad ambiental.

Las sustancias más frecuentemente encontradas sobre el límites son: bentazona, metalaxil, terbutilazina y desetil-terbutilazina, atrazina y atrazina-desetil, oxadixilo, imidacloprid, oxadiazol, bromacil, 2,6-diclorobenzamida, metolacloro. Está difundida la presencia de los neonicotinoides tan el las aguas superficiales cuanto en las subterráneas. Entre estos, en particular, imidacloprid y tiametoxan, que han superado también los límites de calidad. Los neonicotinoides son la clase de insecticidas más utilizada a nivel global y utilizada mucho en Italia también.

Un estudio conducido a nivel global (Grupo de Trabajo sobre los Pesticidas Sistémicos, 2015) destaca como el uso de estas sustancias sea uno de los principales responsables de la perdida de la biodiversidad y de la mortalidad de las abejas. En general la contaminación es más amplia en la llanura padano-veneta. En las cinco regiones del área, de hecho, hay poco menos del 60% de los puntos de control de toda la red nacional.

En algunas Regiones la contaminación está mucho más difundida de la media nacional, llegando a más del 70% de los puntos de las aguas superficiales en Veneto, Lombardia, Emilia-Romaña, incluso llega a casi el 90% en Toscana y el 95% en Umbría. En las aguas subterráneas la difusión de la contaminación está particularmente alta en Lombardia (50% de los puntos), en Friul (68,6%), en Sicilia (76%).

Más que en pasado, han encontrado mezclas de sustancias en las aguas, que contienen también decenas de componentes diferentes. Han encontrado hasta 48 sustancias en una única muestra. La toxicidad de una mezcla – subraya Ispra – siempre está más alta que la de los componentes individuales. Por eso, hay que tener en cuenta que el hombre y los otros organismos están a menudo sujetos a ‘cócteles’ de sustancias químicas, de las que no se conoce antes la composición.

Según Ispra es necesario tomar nota de estas evidencias, confirmadas a nivel general, y del hecho de que hay que analizar críticamente las metodologías utilizadas durante del autorización para amejorar la estimación del riesgo. También porque, a pesar de que se ha detectado una mayor prudencia en la compra de estos productos, el nivel de contaminación no ha bajado. En el período 2003-2014, efectivamente, el porcentaje de lugares contaminados en las aguas superficiales ha aumentado de cerca el 20%, en las subterráneas de cerca el 10%. El ambiente está lleno y no puede responder fisiologicamente a la contaminación, dificultando más y más un restablecimiento de las condiciones naturales.

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