LOS “ÚLTIMOS DÍAS” OBSERVADOS POR EL PAPA BUENO

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Entonces bajará del monte el Santo descalzo y sacudirá el reino delante de la tumba del descalzo, bendito por la Virgen Santísima. Escuchad su palabra. María Santísima, hija y madre de Dios, señora del tiempo futúro, reúne tus hijos de los campos, para que derriben las dos Babilonias. Con estas palabras, Juan XXIII hubiera predicho el Pontificado de Papa Jorge Mario Bergoglio, en las profecías que rastrearían al tiempo en que era nuncio apostólico en Turquía, recogidas en el volumen fuera de edición “Las profecías de Papa Juan” (Ediciones Mediterráneas, 1976) del perioista Pier Carpi, muerto en 2000.  Las visiones sobre el futúro del Papa Bueno llegan hasta el año 2033.

Bajará del monte…sabemos que la familia Bergoglio es de orígen piamontés, de hecho. Y tomando el nombre del Santo descalzo de Asís, Francisco ciertamente ha sacudido un sistema eclesiástico ya convertido en cemento. Continuan justo así las clarividencias de Papa Roncalli: La tierra destruirá el cemento y de tierra será, o Reina, tu nueva Iglesia. Y sobre la tierra el trigo, por la hambre de tus poblaciones, flor sobre su nuevo altar. Así es, este Santo Padre, Vicario de Cristo, intenta reconstruir la Iglesia sobre los valores auténticos y originarios de Cristianismo, de la fe en Jesús, el Emmanuel, el Salvador. Testifíca y predica el amor privilegiado para los humildes, socava una idea del poder como privilegio y honor. Y así la Iglesia resurge en la cencillez de los valores evangélicos y encuentra su unidad. Las dos Babilonias están destruidos, la separación entre la Iglesia cristiana de Oriente y de Occidente será sanada. Esto es el fruto mejor de ofrecer a la Virgen María, como una flor que nace de la siembra del amor cristiano.

Y una sea la Madre, como única eres tú. Las iglesias cristianas por fin serán unidas sólo en una. Después de siglos de separación, habrá sólo una Iglesia. El encuentro en Cuba de Papa Francisco con el Patriarcado de Moscú y de toda Rusia Kirill es el señal de la cercana culminación de este tiempo de Gracia de unidad.

Juan XXIII ha previsto antes las dimisiones de Benedicto XVI, el “doble Pontificado” con Francisco, como hermanos en Jesús Cristo, y hasta que el Papa emérito no será enterrado en Vaticano, sino en Alemania, y será recordado como Doctor de la Iglesia. Leemos, de hecho: Será grande y corto tu reino, Padre, será corto, pero te llevará lejos, en la lejana tierra donde naciste y donde serás enterrado. Y luego: Y habrá otro Padre, antes de tu entierro, a rezar lejos por ti, por las heridas de la Madre. Y aún: Tiempo de paz, entonces, y sobre la lápida alto será el nombre de Alberto. Joseph Ratzinger es alemán, como Alberto Magno, él también filósofo y teólogo, protector de los científicos. Benedicto XVI fue el partidario del diálogo y de la “nueva alianza” entre ciencia y fe. No son pocas las similitudes entre el Padre de la Iglesia del final de la Edad Media y el Pontífice del “gran rechazo” en el tercer milenio. Alberto el Grande aún transcurrió los últimos años de vida en aislamiento. Y fue ordenado obispo en Ratisbona, donde Benedicto XVI pronunció la famosa lectio magistralis sobre fe, razón y racionalidad.

El Pontificado también de Francisco será corto, según las profecías del Papa Bueno. Dos hermanos y nadie será Padre verdadero. La Madre será viuda. Y se acerca el tiempo de Cristo. Antes de la última luz, los pastores habrán reconocido el signo. Y muchos Padres, tendrá la Madre, y todos los hermanos. Antes del final de los tiempos, se realiza la colegialidad apostólica, que es el mandato de Jesús a los discípulos. Pedro era y es primus inter pares, el Papa es obispo entre los obispos.

Y será el tiempo de Dios sobre la tierra. El tiempo de la verdad, que es  más cencilla de cuanto todos hayan dicho, hayan escrito. Según las profecías de Juan XXIII, en 2033, se tendría que realizar el tiempo del juicio final. Un juicio de misericordia, de amor y de perdón: Será un buen juicio. Padre nuestro, que estás en los cielos, llega tu reino. Se hace tu voluntad, en cielo y en la tierra. Son veinte siglos más la edad del Salvador. Amén.

Las visiones sobre el futúro del Papa Bueno parecen, así, cruzarse con los secretos de las apariciones de la Virgen a los videntes de Medjugorje. Una bofetada a quien pone en duda su autenticidad.

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