NAVEGAR SOBRE UNA MÁQUINA DEL TIEMPO

750
  • Italiano
  • English
LAMA

Puede una pequeña canoa hacernos viajar atrás en el tiempo hasta acordarnos desde dónde partimos? Y puede una simple piedra hacernos comprender cómo hemos podido construir todo lo que nos rodea? Si fueramos en una película, podríamos contestar que sí. En la realidad… también, a condición de que nos ponemos en las manos de académicos serios, capaces de reconstruir los históricos niveles del mar y la líneas de costa del promedio Tirreno para establecer la disposición de los asentamientos humanos en el curso de la Historia.

Para parafrasear un viejo eslogan, es ciencia, no ciencia ficción. De aquella que no se para a las indispensables bibliotecas, a los polvorientos tomos de estudio, sino que intenta reconstruir sobre el terreno qué sucedió hace milenios o millones de años. Es lo que sucede en el ambito de una investigación que ya procede desde hace años y que prevee cosa muy complicadas como las “análisis antropológicas para el estudio de las mareas y movimientos de las líneas de costa” o la “datación mediante la dirección orientada del campo magnético de la Tierra para magnetización termoresidua di manufactos de pedernal encontrados”; pero también el ”Air resistance and sail propulsion with canoe”, es decir la prueba práctica de un hombre que se pone a la guía de una canoa y se mete en su propio antepasado.

Cierto no lo puede hacer un deportivo cualquiera, pero un científico capaz de grabar cada variación de corriente, cada desplazamiento de la canoa, cada formación de las ondas para luego abrir un “stargate” entre pasado y presente. Todo lo que ha sido realizado hace poco tiempo justo en el litoral de Lacio, y el explorador protagonista de esta historia viste máscara de investigador del Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental, físico, antropólogo y arqueólogo prehistórico: Rodolfo Lama.

EL VIAJE
La experiencia fue hecha entre el 8 y el 9 de febrero pasado, con partida desde Santa Severa y navegación hacia Capo Linaro, considerada un poco una pequeña Capo Horn, para la peligrosidad de sus aguas. “Navegar es una de las actividades más antiguas. Estamos buscando las rutas que nuestros antepasados recorrieron para establecerse en las costas – explica Rodolfo Lama -. En aquellos tiempos no habìan estrumentos de navegación, se nos acababa a las corrientes y a la experiencia, exactamente lo que hemos hecho ahora. Leo el mar, las nubes, el formar de las ondas, el pasaje de las corrientes. Es la única manera para revivir caminos verosímiles. Si cambia el mar, se cambia ruta”. Y una vez llegados a tierra, ocurría comprender si aquel pedazo fuera hospitalario o menos, si tuviera obsidiana útil para construir utensilios, si hubiera animales silvestres de cazar y plantas de utilizar”.

LAS TRAZAS

Parece fácil, en palabras. Sin embargo no lo es para nada volver a encontrar hoy trazas de miles de años pasados. Es dificil sobre tierra, donde la morfología cambia continuamente, por no hablar en mar, donde no hay nada igual a sí mismo instante después instante. “Bueno – continua explicando Lama – digamos que tienes que olvidar todo lo que aprendiste y observar para comprender todo lo que todavía no sabes. Cada vez es así”. Un reto en el reto, que sólo el que ha “pensado” el Antropología oceanográfica – materia que no ha sido nunca codificada antes de Lama – podía recopilar.

Y lo ha hecho: llega al agua con una canoa simil a las antiguas, utilizando lo que encontraba en la naturaleza para adaptar la embarcación. Como el skeg (suporte rígido puesto a veces delante de la pala del timón para substener las bisagras sobre quien rota el eje del timón mismo) que no era en fibra de carbono sino de madera, facilmente reperible en las costas de Lacio. Así como el mimbre, otro material usado para la travesía/experimento.
Por tanto el camino es (también) lo de la experiencia directa. A esto pero se llega con la construcción y la comparación de embarcaciones que preven pruebas de aerodinámica, volumen, resistencia, velocidad, distancias de percorrer y obviamente, límites. Es decir, nunca como esta vez se hace ruta hacia el pasado.

EL PASADO

Pero lo que encontramos hoy, no es profundamente diferente de lo que encontraron nuestros antepasados? Lama mismo nos da la respuesta: “Si y no. Si por las condiciones morfológicas del terreno; por ejemplo la línea de la costa era muchos más delante, los ríos tenían percursos alternativos a los actuales y su desembocadura estaba estructurada de manera diferente. Es útil considerar la franja angosta de territorio, en parte revelada y en parte sumergida, que separa la tierra del mar. La configuración de este ambiente está sujeta a continuos cambios debidos al acción de diferentes factores, entre los cuales el aportación fluvial; el transporte sólido delos ríos, de hecho, es la principal fuente de suministro de sedimentos. Pero el ecosistema, de verdad, sustancialmente es el mismo, dado que recurrimos a una temporada después de la gran era del hielo, y que por lo tanto cerca el 80% de lo que había entonces hay todavía hoy. Metendonos en las zona protegidas y no aprovechadas por el hombre, claro está”.

EL ACTUALIDAD

En un período como lo que vivimos en que la erosión está prácticamente doblegando la economía turística de gran parte del litoral de Lacio, un análisis de este género resulta paradoxalmente más actual que “histórica”. Y obviamente, más que del mar, consigue darnos indicaciones de tierra también. Sólo, en este caso también, si sabemos distinguir una piedra común de un pedernal. El término no debe asustar, pero para alcanzar hay que ser capaces de individuar un “banco de pedernal bajo la costa”. Sólo así se puede catalogar y estudiar huesos, conchas marinas, fósiles para determinar cómo están usados y por qué. El resultado final, como en un imaginário “puente hologramas”, es ver cerca de nosotros no más habitaciones, carreteras y vehícules de siglo XXI, sino los primeros asentamientos desde los cuales más o menos todos derivamos.

El largo viaje hacia nuestro pasado acaba de empezar. Las travesías serán repetidas, para adquirir cada vez nuevos elementos. Este típo de iniciativas tendrían que estar conocidas mucho más de lo que se hace; demasiado frecuentemente están relegadas en el ámbito académico, cuando en cambio son fundamentales para comprender la génesis misma de nuestra actual civildad. Una bofetada a la difusión del conocimiento. El proycto durará hasta 2017. y quizás más allá, en un desplazamiento temporal continuo, hasta volver allá – parafraseando una serie épica de ciencia ficción – donde ningún hombre nunca llegó antes.

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios