MITSUBISHI FALSEÓ EL CONSUMO EN MÁS DE 600 MIL VEHÍCULOS

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Mitsubishi Motors, el sexto fabricante de automóviles de Japón, admitió este miércoles haber manipulado los exámenes de emisiones de gases de hasta 625.000 vehículos con el objetivo de presentar mejores tasas de consumo de combustible que las reales. Se trata, según aseguró el presidente de la compañía, Tetsuro Aikawa, de una acción “intencionada”. No solamente se falsificaron los resultados de las pruebas, sino que ni siquiera se siguieron los protocoles que marca la ley japonesa.

El escándalo afecta a cuatro modelos de minivehículos. Dos son de la propia Mitsubishi, el eK Wagon y el eK Space, mientras que los restantes (DayZ y Dayz Roox) fueron producidos para Nissan. Precisamente el fraude fue descubierto por esta última empresa, también japonesa, que vio como sus datos sobre emisiones no coincidían con los de Mitsubishi. Concretamente, los datos de Nissan mostraban que la eficiencia energética era de alrededor un 7% menor de lo que presumía Mitsubishi. Tras una investigación interna, el fabricante concluyó que las cifras se habían falsificado.

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La distribuidora de Mitsubishi Motors en España ha asegurado que ninguno de sus modelos homologados y comercializados en el mercado español están afectados por los problemas de modificación de los consumos homologados en Japón, informa Europa Press.

“Queremos expresar nuestras más sinceras disculpas a todos los clientes afectados”, ha declarado Aikawa, en una rueda de prensa conjunta con el ministro de Transporte del país asiático. “Uno de nuestros clientes, Nissan, ha descubierto las diferencias entre las cifras proporcionadas y las reales y nos pidieron que corrigiésemos nuestros valores”, ha añadido. “Seguiremos investigando qué ha pasado y quiénes son los responsables”. Asimismo, Aikawa ha señalado que “teniendo en cuenta la gravedad del caso”, la empresa va a revisar los datos sobre consumo energético de otros modelos exportados al extranjero, cuyos procesos de prueba varían según cada legislación nacional.

Mitsubishi aseguró en un comunicado que el problema se ha detectado en aquellos vehículos producidos desde mediados de 2013 y que está examinando si los coches vendidos fuera de Japón también están afectados. Se trata de modelos pequeños, con motores de gasolina de hasta 660 centímetros cúbicos, que han tenido gran éxito en el mercado japonés pero cuya acogida en otros países ha sido tibia. Aikawa ha pedido perdón a los clientes y accionistas, prometido compensaciones y anunciado la suspensión de la producción y venta de estos modelos.

El falseado de las pruebas tuvo lugar mediante una modificación del presión del aire aplicada a los neumáticos, lo que repercutió en los datos sobre consumo de combustible proporcionados por la empresa a las autoridades niponas, informa Kyodo. La compañía no especificó cuántos empleados podrían estar involucrados en el escándalo, pero prometió crear un comité independiente para investigar el suceso. Aikawa aseguró que no tenía conocimiento de estas malas prácticas, pero asumió la responsabilidad última de los resultados de estos exámenes. Preguntado por si tenía intención de dimitir, señaló que primero “se concentrará en descubrir qué ha ocurrido”.

Las acciones de la empresa nipona se dejaron más de un 15% al cierre de la Bolsa de Tokio, el equivalente a unos 1.050 millones de euros, incluso antes de que la firma cuantificase el tamaño de un escándalo que guarda importantes similitudes con el que salpicó el año pasado a la alemana Volkswagen. Es su mayor caída bursátil desde 2004, cuando el fabricante se encontraba al borde de la quiebra. Mitsubishi vendió el año pasado poco más de un millón de vehículos.

En octubre del año pasado, el Gobierno de Japón afirmó que ninguno de los principales fabricantes nacionales de automóviles había manipulado el software de control de emisiones contaminantes de sus vehículos, tras llevar a cabo una encuesta entre las empresas del sector. En 2014, los fabricantes surcoreanos Hyundai y Kia ya acordaron pagar una multa de 100 millones de dólares (88 millones de euros) para cerrar una investigación en EE UU por exagerar —a la baja— las cifras de consumo de los coches vendidos en 2013 y 2014, pero el anuncio de Mitsubishi llega en un momento muy complicado para la industria del automóvil, sujeta a mayores controles tras el estallido del caso Volkswagen en septiembre del año pasado.

Con las cifras que se disponen en este momento, el tamaño de este segundo escándalo es, sin embargo, sustancialmente menor: 625.000 coches afectados frente a los 11 millones del fabricante alemán. El año pasado, Mitsubishi vendió un millón de vehículos, más allá de los componentes que suministra a otras empresas automovilísticas. El grupo japonés presentará resultados la semana que viene.

Artículo tomado de www.elpais.es

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