LA RECETA DEL AMOR

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san valentino

La mujer como la harina, el hombre como la levadura, la vida – con todas sus dificultades – como el agua para mezclarlo todo. Y después la sal, la pimienta, el azúcar y el deseo de construir algo único. Juntos. “La cocina, al igual que la vida amorosa, es el lugar donde asistimos todos los días a la magia de la transformación. Nada, si así queremos decirlo, queda igual que antes, como en la vida de pareja”. Cristiano Pravadelli es un Psicólogo de Verona que, junto con dos amigos cercanos – el Consejero Matrimonial Marco Scarmagnani y el Chef Davide Piva – han creado “Estoy loco por ti”, un formato de cocina en el que varias parejas pasan cuatro horas juntos y, de acuerdo a su predisposición, capacidad y deseo de participar, preparan diversos platos de un almuerzo (o de una cena) que luego será consumida juntos y en alegría. Una bofetada en los derrotistas que se rinden a las primeras salsas quemadas o a la primera torta sin levar, culpando a los ingredientes o al horno.

La actividad propuesta por los tres amigos y profesionales podría resolverse en una de las salidas habituales en la noche finalizadas para ello, pero “Estoy loco por ti” tiene un objetivo muy específico: además del aspecto lúdico, las parejas se les lleva a reflexionar sobre el estado de su propia relación y a confrontarse el uno con el otro. Mientras que el antipasto simboliza el tiempo del conocimiento y los primeros platos la fusión, durante la preparación del segundo plato y del postre, inicia una importante fase de ponderación. Se trata de tomar conciencia de la situación familiar, de aquello que ofrece la vida, y traducir todo esto en la vida diaria, con elecciones compartidas, con la educación de los hijos, la conciliación entre la vida privada y el trabajo, la confianza hacia el compañero. Preparse un asado, los rollos o las albóndigas representa, por lo tanto, el sabor de la vida, con todos sus matices de amargo, picante o dulce.

“Estoy loco por ti” es una oportunidad para hacer crecer la relación, un juego que vaticina complicidad y creatividad, porque en la cocina empezamos con aquello que tenemos en la despensa y son raras las veces que se pueden tener a disposición todos los ingredientes. Igualmente en el caso de la pareja, se necesita aprender a valorar bien los elementos de partida, aquel que los cónyuges, los novios o los compañeros colocan en común para preparar la cena (la vida juntos).
El aspecto lúdico, el aprender a bromear entre sí y calmar una situación difícil con una sonrisa, es muy importante, y no sólo en este formato: “jugar con nuestra pareja estimula la complicidad, la creatividad y una sana diversión compartida”, explica Pravadelli.

Así pues, la cocina, se convierte en la metáfora ideal para describir la vida de una pareja, desde cuando dos completos extraños se observan por primera vez y se eligen entre tantos otros, en el momento del conocimiento de sus respectivos puntos fuertes y defectos, hasta la fusión de su personalidad. Una receta única, irrepetible, tal vez simple y tal vez un poco quemada, pero el resultado de tanto esfuerzo constante y de mucho, muchisimo amor y respeto por el otro.

Adaptación libre de “Siempre”

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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