La familia obra maestra de Dios

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La pareja con hijos que se convierten en familia está bendecida por Dios. Las bendiciones prometidas: “El Señor tu Dios te concederá abundancia de bienes, como el fruto de tu vientre, el fruto de tu bestia, de tu tierra, en el país que el Señor ha jurado a tus padres de darte “(Dt 28, 11). La familia de Abrahán, el amigo de Dios, lleva sobre sí la bendición del Señor, que se realiza en una numerosa posteridad: “Haré de ti una gran nación y te bendeciré.” Rompiendo con todos los lazos terrenales, Abrahán se dirige a un país desconocido con la mujer estéril. Es el primer acto de fe de Abrahán, que Dios meterá a la prueba solicitando a Isaac.

Está alianza- obra maestra pone en peligro la fe, la confianza en un proyecto en el somos y venimos agregados: Te haré muy pero muy numeroso. La Biblia nos ofrece modelos de familias bendecidas por el Señor, las cuales superan las dificultades de la vida, incluso la más terribles. Esta comunión de existencia no puede ser entendida sólo como una unión espiritual. El componente físico-sexual está aquí plenamente valorizado y si se convierte en una cosa sola, en el encuentro sexual (el 50% de las parejas se dejan porque falta está comprensión y la buscan con otros y otras) . Para la Biblia, incluso en el Antiguo Testamento, existe una actitud positiva de la sexualidad, que encuentra su completación con la pareja del sexo opuesto (la teoría de gender es una invención cultural. La complementariedad hombre-mujer:Es esto lo natural.

La imagen de Dios es la pareja: no el singular hombre o la singular mujer, pero la polaridad hombre-mujer, hombre y mujer juntos. El antiguo testamento no conoce la división del ser humano en una doble naturaleza, espiritual y natural-carnal. El don recíproco se convierte en un don generativo. Los hijos de Israel fueron considerados un gran honor y fueron muy deseados. La familia judía tenía un promedio de cinco o seis hijos, sin tener en cuenta de la alta mortalidad infantil típica de los pueblos antiguos.

La novedad cristiana es que el hombre y la mujer han sido colocados al mismo nivel, mientras que antes a la mujer se le consideraba inferior. Y también el nexo debe ser estable y fiel, mientras que anteriormente la norma era de tener varias esposas. Nosotros muchas veces hacemos del Evangelio algo empalagoso, espiritualizado, y esto hace perder el sabor, el ser sal de la tierra y luz del mundo. Desearse lo mejor para el Evangelio, o sea el honorarlo, significa actuar concretamente, actuar seriamente, actuar de verdad, que es el reconocer a cada persona que tiene en la sociedad. Es un comportamiento práctico. Dar a los padres el lugar que se merecen. El que custodia el mandamiento acerca de los padres tiene esperanza.

Donde se cuida de las personas ancianas, se puede esperar que sea preservada la paz. Dios es el Señor que libera y quiere el bien de su pueblo, esto requiere entonces del bien por parte del pueblo. También el pueblo deben hacer el bien. Dice Papa Francisco, en la Encíclica Alabado sí que “el entorno social tiene sus heridas. Pero todas son causadas básicamente por el mismo mal, o sea la idea que no existen verdades indiscutibles, que guían nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene límites “(n. 5). El Patriarca Bartolomé I, invitó a reconocer los pecados en contra de la creación (n. 6). Aquellos en contra de la familia se encuentran entre los pecados más devastadores.

Tomado de “Los cinco talentos de los cónyuges”, ediciones “Siempre”

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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