A dónde van los mercados financieros

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No hay expresión más fea y errada de “Quemados miles de millones en la Bolsa de valores” que, a menudo, juega un rol protagonista en la apertura de las noticias en televisión en las últimas semanas. Ciertamente, en el sentimiento común es impresionante escuchar de las depresiones de tal o cual título, y, aún más, en el observar las listas de los índices principales del mundo continuando con su tendencia a la baja que, por ahora, pareciera no tener fin.

En los últimos años se había escuchado a más de una persona presumir de sus inversiones en acciones y de cuánto había ganado en el transcurso del tiempo; aquellos que no estaban muy involucrados en la materia, la gran mayoría de las personas, por lo que, fácilmente podrían haber creído que en los mercados se podía multiplicar el dinero, casi como si fuera el árbol de lentejuelas que el zorro ofreció a Pinocho, pero, al igual como este último, la percepción que se tiene, por lo general de la inversión, es una mera ilusión.

¿Por qué esto? La razón es simple, los mercados financieros no crean riqueza y no las destruyen, simplemente la reasignan allí donde existe demanda, de manera que diciendolo brutalmente, si alguien ganará dinero, significaría que otra persona lo ha perdido, eso es todo.

La imagen es simplista, bien cierto, por qué no toma en cuenta la retribución de eventuales dividendos a los accionistas por parte de las empresas (que, sin embargo, van más allá de las cotizaciones de bolsa) así como de los cupones de los bonos adquiridos que son pagados por el emisor a la remuneración del préstamo recibido, pero en líneas generales, se trata de la operación de una lista de la bolsa de valores, ya sea que se trate de instrumentos financieros ordinarios o de instrumentos derivados.

De aquí a disputar la expresión relativa de los miles de millones “quemados” el paso es breve, ya que  esos miles de millones no han desaparecido, simplemente alguien los ha cobrado a expensas de los que han mantenido la posición.

Habiendo dicho esto, es interesante el entender lo que va a pasar con los mercados en los próximos meses; si el oso, o sea, la tendencia a la rebaja, continuará o va a ceder espacio, nuevamente, al toro,  a la tendencia alcista, que representa la condición “secular” del mercado financiero.

La situación actual se debe principalmente a las incertidumbres que han reaparecido a nivel global, desde la situación en el Medio Oriente a la disminución del crecimiento chino (que probablemente será mucho más pesado de lo que se ha llevado a cabo hasta ahora) a la caída de los precios de las materias primas y de los “países emergentes”, precisamente como resultado de este último fenómeno. Aquello que se llama en jerga sell off,  ha generado, sin embargo, una enorme liquidez que se debe sumar a aquella sumergida en los mercados en los últimos años por los Bancos Centrales, que se encuentra almacenada en los depositos sin utilizar y, antes o después, esta tendrá que colocarse a producir.

Con la “seducción” hacia las tasas de interés en gran parte del mundo, con excepción de aquellos países que, caracterizados por un riesgo sistémico interno, de hecho alto, deben utilizar la arma de las elevadas tasas para solicitar capitales, la posibilidad de invertir en activos a bajo riesgo como títulos de obligaciones con alto rating o títulos  de estado, que ha disminuido por la presencia de las tasas de interés reales negativas, o al menos,casi en cero, que no valen el riesgo de la inversión, aunque sólo sea temporal.

Si, a continuación, también la  BCE, al igual que el Banco Nacional Suizo y el Banco de Japón, traen las tasas en los depósitos en términos generales en terreno negativo, es así como los costos de mantenimiento de la liquidez, se convertirían en costos excesivos para todos los operadores y el mercado único dónde poder buscar un rendimiento seguiría siendo aquel accionario.

Posiblemente, a continuación, en los próximos meses vamos a ver las principales listas de todo el mundo que volverán a crecer, tal vez incluso a ritmos rápidos, para la reiversión de fondos que, en la actualidad, se encuentran líquidos y depositados en la espera de una mejora en las expectativas sobre el futuro o, tal vez, para un juego estrategico diseñado para hacer atractivo los activos de alto nivel (como muchas de las empresas que figuran en la listas italianas, sólo para dar un ejemplo), y poder adquirir una mayor participación en vista de los resultados futuros sustanciales.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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