LA GUERRA DE TAIR POR LA PAZ

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TAIR

“¡No voy a doblar, Nunca! Esto deben saberlo”. Tair es una chica israelí de 19 años. Sus ojos negros, cabello rizado, ropas anchas y coloridas, los zapatos para hacer ejercicio gastados, todo en ella nos hace pensar a una estudiante normal, como millones en el mundo. Las apariencias, sin embargo, engañan y ocultan verdades mucho más complejas: Tair, de hecho, está en la cárcel – junto con otros jóvenes más o menos de su edad- porque quisieron elegir. Y eligió la paz.

En Israel, el servicio militar es obligatorio para todos. Una nación perpetuamente bajo ataque, no tiene otra opción: la defensa se convierte en el mayor problema, los jovenes el recurso más valioso. Algunos, sin embargo, se niegan de ir a luchar y el Estado, entonces, tiene que castigarlos de manera ejemplar a fin que otros no repitan la misma elección. Además, desde que se reanudaron los ataques de los palestinos, la situación se ha deteriorado aún más.

Tair, sin embargo, no es una simple “objetadora de conciencia”, la suya no es una elección política. Ella no sabía lo que sucedería hasta que partió como voluntaria para la ciudad de Sderot, cerca de la Franja de Gaza. Después de meses para ayudar a la población, donde ha visto de primera mano el sufrimiento y el dolor de un pueblo doblado por décadas de guerra, en un limbo donde sólo una fracción de segundo, y estás muerto. Tair, sin embargo,está en la cárcel porque ha elegido por más de una vez, el no ceder a una guerra que no le pertenece y lo hará de nuevo, y de nuevo. Hasta que alguien hará algo para detener un conflicto, sin sentido, que enfrenta a vecinos de casa, compañeros de clase, personas que comparten el mismo espacio de vida, chicos que se observan a los ojos.

Está es la guerra que muchos les gustaría que Tair combatiera: dos pueblos y un pedazo de tierra. Una resolución de la Onu nunca aceptada por los árabes, el Estado de Israel que ataca con bombas, los árabes que responden con bombardeos y puñaladas. Una lucha que tiene orígenes antiguos y que aún no ha terminado. Y que según Tair, no tendrá fin.

“Nunca se alcanzará la paz a través de la guerra – dijo al The Independent, antes de entrar en el cuartel – las personas están desesperadas, no ven ninguna solución pacífica. Siempre quer se ocupen los territorios palestinos, continuaran los comportamientos inmorales y nos alejaremos de la paz! “.

Según la chica los jóvenes israelíes crecen con la creencia de que la lucha es la única salvación del País, sin saber que la guerra trae consigo violencia y muerte. “Para algunas personas el ejército es una cosa sagrada, y cuando alguien lo pone en duda, literalmente, pierden completamente la cabeza – dijo la joven israelí – Yo, sin embargo, creo que si la gente supiera lo que realmente hace el ejército, se negarían a ser parte de ello “.

Muchas personas de todo el mundo están de la parte de está chica valiente, que ha recibido cientos de cartas y mensajes de solidaridad. En Israel, sin embargo, muchos han hecho de ella una espía, la “culpable” que tiene que pagar por deserción, de modo que a nadie le venga a la mente imitarla.

Tair, dice su abogado, es sólo una de las muchas personas encarceladas por no haber cumplido con sus obligaciones militares, “pero la presión de la opinión pública internacional es importante porque podría cambiar la política y la forma en que las personas observan al ejército y lo que hace “.

“No es tan malo. – Dijo la chica comentando su primera experiencia en la cárcel – Está, después de todo, no es sólo mi batalla personal. Es mucho más que eso “. ¿Quién sabe si el sacrificio Tair servirá para algo?. Ciertamente su encarcelamiento es una bofetada a los derechos humanos, a la libertad de conciencia, al sagrado derecho a decir No a la guerra, porque no existe una guerra “justa”.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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