COMO TE HA ENGAÑADO EL ESTADO

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Año nuevo, vicios viejos. La fotografía que la Corte de Cuentas, en sus diversas declinaciones territoriales, da a nuestro País y que aún está lejana de alcanzar ese umbral mínimo de rectitud para poderse definir “civil”. El robo, el fraude, la maniobra, el acceso directo, siguen siendo ampliamente difundidas en el tejido público italiano. Y sorprende que, en este periodo de graves dificultades financieras y sociales, la corrupción acecha desde dentro de los sectores que en cambio deberían controlar. Una bofetada a la justicia, no sólo entendida como un conjunto de normas, sino como base de la convivencia en una nación.

Sucede, por ejemplo, en Florencia donde una empresa obtuvo un contrato de concesión para la operación y mantenimiento de las plazas de aparcamiento. Este sistema incluía varias cosas: el reembolso de los costos del “servicio de evaluación de violaciónes en materia del servicio de parada”, los ingresos de la gestión del estacionamiento en Zona control de parada y en la Zona de aparcamiento de los residentes. Sin entrar en los detalles técnicos de la Sentencia, y sólo a modo simplificado, podemos describir de está manera la situación: gran parte de ese dinero no entro de nuevo en las arcas del Palazzo Vecchio, el cual en cambio tuvo que asumir el costo del personal de la empresa que había ganado el contrato. Todo ello aderezado con una serie de irregularidades que hacía difícil el encontrar un camino, por lo que, los mismos jueces contables tuvieron que nombrar a un consultor ad hoc para librarse del problema.

“Es poco probable – escriben los Magistrados en la Sentencia – que el Municipio de Florencia apoye de cualquier manera todos los gastos de gestión del personal contratado y luego ‘reembolsa’ paulatinamente el trabajo del mismo”. De está manera todos somos capaces de ser empresarios: el público cubre los costos y reembolsa el trabajo del privado, que gana más en los parquímetros … Y de hecho, la Corte de Cuentas condenó al final a el agente contable, es decir, la empresa encargada del contrato, a pagar más de medio millón de euros al Municipio.

Cambia la región pero no la música. En Veneto, al inicio del año fue emitida una sentencia de condena de más de 130.000 euros de daños inherentes a la gestión de las viviendas populares. ¿Qué pasó, en esencia? Que a pesar de haber entrado en vigor una ley que define obligatoriamente la redeterminación de las cuotas con respecto a la zona, al estado de mantenimiento y los metros cuadrados del inmueble, los responsables del servicio han continuado a gestionar las rentas de locación, con criterios cada vez más confunsos, causando una falta de entrada al Ater.

Atención, porque no es algo de no tomar en cuenta: muchas veces en las cronicas de los periódicos vemos parientes y amigos de los poderosos con hermosas casas en áreas centrales pagando muy poco, esa ley, en vez de otorgar orden en el sector, golpeaba precisamente estos privilegios. En la sentencia se lee que incluso se habían puesto en marcha “… las asignaciones de inmobiles no Erp foral con total menosprecio de las normas y regulaciones corporativas”, con graves daños para el Ente, ya que “… extremadamente tortuoso resulta recuperar completamente las cifras que deberían haber sido objeto de la consideración para las locaciones “.

Dando un paso atrás, vale la pena recordar un par de Sentencias “n.1” dictadas por distintos tribunales en 2015, para no olvidar y mantener ese hilo de memoria que nos hace comprender el presente. Como aquella en la Emilia Romagna, donde un oficial de la Agencia de Entradas, abusando de su poder de control, se infiltro en el sistema informático de la Administración, en particular mediante el uso fraudulento de las computadoras de otros funcionarios desprevenidos, para alterar los datos relacionados a las posiciones tributarias de algunas empresas contribuyentes y aquellos  relativos a su posición personal. El “truco” a las espaldas de los ciudadanos ha costado a la comunidad 324.443 euros, que el protagonista hizo “girar” colocando en su lugar de vez en cuando conductas maliciosas de corrupción, soborno, abuso de autoridad, revelación de secretos oficiales así como también fraude agravado.

¿Un caso aislado? No, en absoluto. La sentencia n.1 pronunciada por la Sección Jurisdiccional para el Lazio, protagonizada por otro astuto de la administración pública. En este caso, un empleado del Inps, que logro causar un daño patrimonial de 863.563 euros; en dinero público, y por lo tanto nuestro, ya que estamos hablando de pensiones.

El Arsenio Lupin “de ‘Noantri,’ para establecer un mecanismo para el cual liquidaba indebidamente sumas de dinero a los familiares de los trabajadores italianos, domesticos y no, con forma de cheques de asistencia social. Tales “voucher” se llevan a cabo bajo solicitud del interesado (acompañado de los documentos necesarios) en base de algunos elementos legítimos, tales como el ingreso familiar, el número de miembros de la familia, etc.

En este caso, sin embargo, la Finanzas encontró solicitudes inexistentes, múltiples liquidaciones, núcleos familiares falsos, etc. Por un total de 54 operaciones fraudulentas de decenas de miles de euros cada una.
Por suerte estas dos estafas apenas contadas fueron descubiertas, pero más allá de la responsabilidad penal acertada, gran parte de ese dinero ha desaparecido y son irrecuperables.

Y estas son sólo algunas de las sentencias con la que los jueces contables han dado el “buen año” al País, tanto de ayer como de hoy . Tangentópolis es ahora un recuerdo lejano, y no ha enseñado nada. Ni siquiera alejarse de ello … por suerte. Pero es una débil consolidación, ya que el modus operandi de “engañar al próximo”, preferiblemente si es indefenso y necesitado, sigue siendo tan frecuente en la máquina pública.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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