Si los cristianos permanecen solos

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A veces en algunos países lejanos, los cristianos permanecen solos, verdaderamente solos. Pienso en aquellos perseguidos junto con otras minorías religiosas. Pero también permanecen aislados por nuestros lados, en Occidente; acerca del tema de la familia muchas veces se permanece sólo para celebrar su valor intangible. Y la sociedad, sobre todo en sus esferas de lobby, que condena a aquellos que desean mantener la figura de la vida fundada en el matrimonio.

La mente de está manera regresa al libro de Tobías, cuya redacción se llevó a cabo en su forma final en Jerusalén durante el año 300 antes de Cristo; el autor se dirige a sus hermanos en la fe de todo el mundo, o sea, a la diáspora judía (el verdadero cristiano está en realidad siempre en diáspora, mezclado “en el” mundo, pero ¿como no ser “del” mundo?), con la intención de destacar los aspectos característicos típicos de la fe. Es la historia de dos familias judías que viven en el exilio y sobre los que acontece una suerte adversa y dura. La familia de Tobías se pone a prueba cuando el hombre es deportado, hecho prisionero, le confiscan los bienes y los obligan a huir, permanece cegado. La otra familia tiene una hija, Sara, poseída por un demonio que frustra sus repetidos intentos de matrimonio, haciendole morir los sucesivos siete maridos. De ambas familias se eleva a Dios una oración ferviente y confiada a Dios y Él interviene, por medio de su ángel Rafael que eleva a Dios la oración ferviente y confiada Tobías a un matrimonio feliz con Sara.

La familia es para el israelita el primer ambiente de vida. Las familias de la diáspora eran pobres, pero a pesar de esto, realizaban limosnas; en primer lugar a los de su pueblo. “Incluso a vuestros hijos deben enseñar el deber de hacer justicia y de la limosnas” (Tb 14,8).

Hesed (limosnas) es la actitud práctica de magnanimidad y generosidad, un requisito previo para la formación de una comunidad que no se basa sólo en los lazos de sangre. Cuando el amor toca la billetera, decía Don Oreste Benzi, se entendía que era amor verdadero. Sentiendo al otro se convierte en una sola familia y por lo tanto en una única billetera. Lo mismo dijo Papa Francisco: la verdadera fe “debe llegar a tocar los bolsillos.” Sedaqà (Justicia) designa una conducta conforme a la comunidad e indica un acto de solidaridad que promueve las relaciones comunitarias. ‘Emet (verdad) es la conducta del hombre confiable, creíble, honesto, y fiel que de está manera construye la comunidad.

En resumen, la familia según el Libro de Tobías no es aquella cerrada en sí misma, sino aquella que práctica una conducta generosa de compartir con otras familias del pueblo de Dios. Esa dedicación desinteresada, de la misericordia dirigida los más débiles y pobres, de la conciencia de ser una célula de una comunidad más grande. Una “célula” que hoy en día está siendo cuestionada, y que en cambio, debe ser defendida y protegida.

Adaptación libre de “Los cinco talentos de los cónyuges”

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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