ESCLAVOS DEL SMARTPHONE

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cobalto

Nos divertirnos con los smartphone de última generación, descargamos las aplicaciones, hacemos selfies sonriendo. Para nosotros el teléfono celular, es más que un gadget tecnológico, es una manera de existir. Y sin embargo, están algunos que pierden su propia existencia detrás de este gran negocio, que es la tecnología.

Son, evidentemente, los más pobres, los últimos, aquellos de los que nadie habla. Niños de siete años de edad que trabajan en condiciones peligrosas en las minas de cobalto, utilizado para las baterías de litio de los smartphone, en los coches eléctricos y en las computadoras.

El cobalto se extrae en las minas de la República Democrática del Congo; Se trabaja hasta 15 horas al día, por un dólar, a veces dos, y donde los niños – pero también los adultos – están obligados a cargas de trabajo inhumanos. La denuncia proviene de Amnesty International, la cual señala con el dedo a algunos de las marcas más conocidas de la electrónica y de la industria automotriz, culpables de no hacer los controles adecuados para garantizar que  sus productos no finalicen con el cobalto extraído por nuevos esclavos.

Los mineros “artesanales” trabajan de diversas maneras: algunos tienen que sumergirse en profundidades para alcanzar los pozos mineros (este trabajo se lleva a cabo generalmente por hombres adultos), mientras que otros, especialmente los niños recogen los materiales residuos de las industrias de la minería y  extraen el cobalto lavando y tamizando las rocas robadas. Los primeros son a menudo trabajadores “remunerados” de las grandes compañias de extracción, los segundos, en cambio, trabajan para sí mismos y luego en un segundo momento venden sus productos a los intermediarios.

En el informe, realizado junto con Afrewatch, Amnesty se centra en los abusos contra los derechos humanos en el país africano, donde se extrae el 50% del cobalto mundial. El giro mortal que trae el dolor de estos niños termina en nuestras carteras o en nuestros bolsillos, los cuales llegan desde el Congo, por una sociedad completamente controlada por un gigante chino de la extracción. El mineral luego se vende a tres productores de componentes para batería en China y en Corea del Sur, que a su vez, proporcionan las empresas que sirven a los gigantes de la electrónica y del automóvil.
El informe cita los nombres más destacados de la industria mundial de los teléfonos móviles. Amnesty escribió que había contactado 16 multinacionales que se encuentran entre los clientes de los productores de baterías y de estas ninguna pudo proporcionar información detallada para una verificación independiente del origen del cobalto utilizado en sus productos.

Sony hizo saber al Ansa de haber adoptado desde el 2005 un código por el que también solicita a sus proveedores para cumplir con las condiciones éticas del trabajo y hace hincapié de haber investigado, en particular, sobre la cadena de suministro de cobalto y de no haber encontrado el uso de minerales y que provienen de Katanga, en la República Democrática del Congo. La BBC de Apple, en cambio, explicó que está “considerando” docenas de diferentes materiales, incluyendo el cobalto, para identificar los eventuales riesgos ambientales y en el trabajo. Samsung afirmó que los contratos con los proveedores que explotan el trabajo infantil son “inmediatamente interrumpidos”.

En el 2002, el gobierno congoleño publicó un código para la actividad extractiva, donde se especifica que los mineros artesanales podían operar sólo en limitadas Zones d’exploitation artesanales, es decir, las zonas utilizadas para la minería artesanal, donde la grande industria minera no es sostenible. Estas zonas, sin embargo, son pocas y con frecuencia los mineros artesanales han sido obligados a trabajar en zonas no autorizadas y en condiciones pésimas para ganar algo de dinero para llevar a sus casa. El código para la actividad de extracción, sin embargo, no da ninguna indicación de cómo trabajar en las minas o cuales precauciones tomar (ropa, comportamientos …). El resultado es que muchos mineros trabajan inhalando y tocando los materiales. Estudios recientes demuestran que si entra en contacto con la piel, el cobalto provoca fuertes irritaciones; si en cambio es inhalado, puede causar enfermedades graves del sistema respiratorio.

Hasta la fecha, no existen cifras oficiales sobre las muertes de los mineros, pero Radio Okapi, una emisora de radio dirigida por las Naciones Unidas, habla de 80 muertos sólo en el período comprendido entre septiembre del 2014 y diciembre del 2015. De acuerdo con los datos de Unicef, citados en el informe Amnesty y Afrewatch y están Afrewatch, son por lo menos, 40 mil los niños obligados a trabajar en las minas de cobalto en la República Democrática del Congo. A menudo, junto con la explotación también se añaden los abusos físicos, además de la exposición al polvo y gases peligrosos. Una bofetada a la dignidad humana, y a las grandes potencias (económicas y políticas) que fingen de no saber …

Traducción a cargo de Adriana Montiel

 

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