EL BAILE DE SATANÁS ENTRE LAS 7 NOTAS

356
  • Italiano
  • English
musica satanica

Desde los tiempos de Platón, la música ha sido considerada como la más alta de las artes, ya que la misma no se limita a reproducir algunos aspectos de la realidad sensible, como es el caso de las artes visuales (pintura y escultura), pero es capaz de crear una realidad diferente y autónoma, de aquello que se puede percibir auditivamente y que es posible percibirla en la naturaleza. Pero el mismo Platón reconoce la música, gracias a su acción profunda en la mente humana, con una potencia particular, definiéndola como “psicotrópica”, o sea capaz de afectar la psique.

Es muy cercana la conexión entre la música y lo sagrado, y los estudios antropológicos y etnológicos en las últimas décadas, han hecho hincapié acerca de la importancia de esta conexión, dentro de las grandes experiencias religiosas de la humanidad. Por otra parte, de la antigua experiencia chamánica, la música ha sido experimentada como un instrumento de ritual, un medio para crear estados alterados de conciencia de tal manera de hacer entrar en contacto con la divinidad.

Para aquellos que son Cristianos y que creen en Dios, y que afirman de no creer en la existencia del demonio, la música como vehículo de emociones y alteraciones no ser sujeto de subestimación, y mucho menos de tomarlo como una broma.

Comenzamos por el lado positivo. En la época contemporánea cristiana, aunque si no es católica, sobreviven formas interesantes de uso de la música con fin extático; basta  sólo recordar la secular costumbre de la cultura religiosa protestante de América del Norte,  del uso de las formas musicales tradicionales nacidas de procesos complejos interculturales con las minorías étnicas deportadas a ese continente – especialmente los negros en África – con el fin de generar en los  participantes a las celebraciones un efecto psicotrópico; con el uso de ritmos de percusión africanos  en los llamadas “orgías indias” entre los Shaker, miembros de las congregaciones protestantes estadounidenses del siglo XVIII y XIX, hasta la tradición espiritual contemporánea y la tradición del blues , de la cual nació en los años 50,  la música rock .

Sin ánimo de exagerar, el peligro para la sociedad del rock  denominado satánico y sin caer en la paranoia típicamente protestantes de los mensajes subliminales ocultos en las canciones de rock – mensajes que, por supuesto, todavía existen y que gracias a estudiosos como Paolo Baroni, conocemos bien – no hay duda de que un estilo musical, aquel del dead metal, o también el “heavy metal”, tiene dentro de ellos tendencias culturales fuertemente anti-cristianas, donde la iconografía es blasfema es rampante. La pertenencia a las filas de aficionados se evidencia a través del uso de símbolos satánicos y ocultistas. Una ostentación que puede permanecer – como en la mayoría de los casos – una rebelión adolescente externa, adolescente pura, pero que en una franja de estas personas – cuantitativamente marginada, pero que existe y es operativa – la adhesión a esos códigos no se detiene en una sencilla adhesión estética, sino que se convierte en una elección ideológica y espiritual.

El riesgo se encuentra justo en la subestimación del fenómeno. Definir el  todo como una manifestación externa de rebelión, no ayuda a protege adecuadamente aquellos chicos que, por el contrario, se encuentran envueltos en verdaderas seudo sectas , que no sólo arruinan sus vidas, sino que también abren de alguna manera las puertas del infierno a través de evocaciones más o menos sugestivas . Existen en este sentido grupos listos para recibir miembros con un programa de reglas a seguir, que constituye un auténtico camino de condicionamiento operante. Los grupos de “satanismo ácido”, como las infames “Bestias de Satán”, se componen principalmente por jóvenes que prefieren los actos de violencia, el consumo de drogas, las orgías sexuales. A estos grupos se les relacionan con las actividades de profanación y rituales de sacrificio. Una bofetada a quienes consideran inofensivos toda forma de relación con la música.

En Italia, además del terrible ejemplo de las Bestias de Satanás, ocurrió el caso de una banda que había profanado los cementerios, utilizaba los restos robados para crear atmósferas inquietantes y realizaban rituales mágicos durante sus espectáculos con animales como víctimas para sacrificar. Algunos de ellos furon acusados y detenidos, y el grupo luego continuó su actividad musical.

Tomado de: “La metamorfosis de lo sagrado en la sociedad postmoderna”, capítulo de Adolfo Morganti

Traducción a cargo de Adriana Montiel

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios