VIVIR ENTRE GOLPES

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violenza donne

Debe ocurrir “ese hecho” que te hace decir, merezco ser amada. Nadie tiene el derecho de maltratarme, de hacerme daño. Pareciera casi trivial. Pero no lo es. Para muchas mujeres, muchas, el amor propio le es extraño y la violencia es una hermana, malvada. Hasta que, entonces, no explota la bomba, que hace decir: “Bo (h). No se debe siempre morir para ser escuchado “. Este es el título del libro de Bo Guerreschi, publicado en el 2005 con Armando Editore. Es una de los galardonadas en la quinta edición del Premio Eudonna – Movimiento Federativo para Europa. Cada año, se atribuye a las mujeres de la sociedad civil, que han sido protagonistas de historias de heroísmo, sacrificio, privación, violencia sufrida. He aquí, Bo (este es su nombre hoy en día, un apodo que no disminuye) ha vivido todo esto. A menudo, de hecho, el heroísmo y la victimización, se entrelazan de manera misteriosa. A menudo, las mujeres son víctimas heroicas, de ser víctimas se convierten en heroínas.

La Sala Europa de la Representación Italiana de la Comisión Europea, en Roma, el miércoles 13 de noviembre, estaba super copada. El servicio de seguridad en la puerta, impidió la entrada a los que llegaban en retraso. Sí. Ya que en momentos así difíciles, de exagerado protagonismo de figuras mezquinas del público cuotidiano, está un deseo latente de conocer historias reales, historias de amor, historias de “mujeres”, capaces de cambiar y promover la humanidad. “Existe la necesidad de testimonios, de intercambio de experiencias”, lo dice a In Terris,  la presidente de Eudonna, Giovanna Sorbelli. “Existe la necesidad de la planificación, de desarrollar lo positivo de lo trágico. El heroísmo es esta capacidad de reaccionar positivamente ante el dolor, a las tragedias de la vida, pararealizar algo bueno y de hermoso, junto con los demás, para los demás “. Una capacidad, esta, un valor que caracteriza el heroísmo femenino.

A un cierto momento, he aquí, entre el coraje del cuotidiano, con demasiada frecuencia en el oscuro del anonimato, ha sido llamada ella, para ser premiada, Bo. Su nombre de nacimiento no puede usarlo. Su marido le robó la identidad, junto con su alma. Ha vendido sus datos en una organización internacional. Sólo el año pasado, más de 1.500 personas han sufrido un robo de identidad, en Italia. Son datos además profesionales, citados de clase media-alta. Los ladrones cibernéticos son agresivos y eficientes. Bo ha cambiado de nombre. Ha escogido aquel que usaba siempre de pequeña. Ha mantenido el apellido, el cual es de la familia. No es la única violencia que ha sufrido de su marido. El alma, sin embargo, no se puede eliminar y siempre regresa a “casa”. De está manera, su experiencia de abuso se ha convertido en una historia de servicio social. Ha creado una asociación,  “Bon’t worry” (www.bontworry.org),  que proporciona ayuda, refugio y asistencia psicológica, médica, legal, a las mujeres maltratadas, golpeadas, violadas, abusadas de diferentes maneras. En poco más de un año, ya ha abierto varias sedes: Roma, Milán, Florencia, Bolonia, Nápoles. Muy pronto también en el extranjero, en Londres y en los Estados Unidos, en Okala, en Florida.

“Don’t worry” significa “no tener miedo”. El miedo es el mayor enemigo de las mujeres que sufren de violencias. “No te deja nunca, incluso después de muchos años”, dice Bo. “Durante mucho tiempo caminaba de forma contraria un paso atrás para mi hija, cuando salía, por temor que el peligro llegará de repente, golpeandome en la cara. Todavía hoy por hoy, no estoy tranquila si salgo sola”. ¿Miedo de qué?, ¿de quién? Nos lo cuenta, en un torrente de palabras, que temen también esas de estar solas y se abrazan fuertemente, sin dejar ningún espacio. Se casó a los 24 años de edad con un dentista en Milán, en 1989. Muy pronto, después de cuatro años, comenzaron las violencias psicológicas y morales, económicas: se burlaba de ella, la humillaba, la insultaba. Y sin embargo, Bo era brillante, una mujer de carrera. Licenciada de Alto grado de Finanzas,  estudió también derecho y frecuentaba un bufete de abogados. O tal vez, propio por este motivo, por celos, por envidia, por competencia, su esposo le atacaba su autoestima.

“Me trataba como una estupida, a pesar de que en la casa era yo a resolver todos los problemas”, comenta. No sólo. la engañaba – con mujeres y con hombres, lo cual lo va a descubrir  más tarde – la difamaba. ¿Por qué? “Esta es la pregunta que me hice durante años de modo obsesivo y que muchos me hacen, desde las Fuerzas del Orden hasta la gente común. No existe un por qué. No se conoce el por qué. Se pueden hacer hipotesis. Por celos, por envidia, por frustración, o simplemente por desprecio “, responde. Y añade: “Si yo reaccionaba, el era aún más violento.” Yo pensaba de merecer esos insultos, por lo tanto, seguía sufriendo ellos. Como muchas otras mujeres. Hasta que comprendi que nadie merece la violencia, la maldad, y no resistí más.

En el año 1997, Bo sufrió de una lesión cerebral. Por exceso de estrés, escriben los médicos en el registro médico que ella sólo pedirá diez años más tarde. En el año de 1999, su marido lleva a la a casa a un hombre como invitado fijo, el año después la bota junto con su hija, después de haberle vendido los datos personales. Y de esta manera comienzan los a abusos físicos, los golpes, incluso a través de terceros. La lanza por las escaleras, la esperan dos hombres bajo su casa y la golpean, rompiendole cuatro dientes. En unos 15 años, ha presentado 335 denuncias, la última, en julio del 2014, de alrededor 30 páginas y más de 300 documentos adjuntos. Y sin embargo, ningún juez hasta los momentos, ha escuchado a la Fiscalia, no se encuentran sus denuncias.

Su salvación ha sido el libro autobiográfico que escribió en el año 2005 y el abogado Livia D’Amico, con una pequeña estatua pero muy fuerte en derecho y determinacion. El 5 de enero, nace la asociacion, “Don’t worry”, la primera como asociacion No- Profit, que después se cnvierte en Onlus. Si no ayudo a las mujeres victimas de abusos y acoso, ¿entonces quién puede hacerlo?, me dije a mí misma”, dice Bo. La asociación ha premiado a la Policía del Estado y a los Policias, el próximo 7 de abril será el turno de la Guardia de Finanza.

Las Fuerzas del Orden son angeles del bien, que ayudan a las mujeres que sufren de abusos. El problema sin embargo, son los procedimientos. “El Codigo Rocco era mas eficaz para asegurar la justicia, sobre todo la prevención. Hoy en dia, con el Codigo Pisapia, se necesita de la autorizacion del Magistrado para intervenir, el cual a menudo, llega tarde o no llega de hecho, afirma Bo. Su juicio de la ley sobre el “feminicidio” o sobre el  stalking es negativo. Una bofetada a quién se alarda. ” No se necesitan nuevas leyes, estaban bien así, con aquellas viejas, sobre la persecución, la violencia privada, el homicidio, de hombres y mujeres. So las nuevos procedimientos que no funcionan”.

El amor no deja morados. Muchas mujeres lo comprenden muy tarde, algunas en edad avanzada, ” cuando no lo soportan más”, como dijo la sociologa Francesca De Masi a In Terris. Según los datos de Istat, una mujer de cada tres, en Italia, sufre de violencia. La situacion que sufre de más riesgos, comenta Bo, son aquellas en las que viven a diario con dificultades economicas o diferencias culturales y de status social.  “La crisis económica ha dado lugar a un aumento de la violencia en el hogar.” Muchas mujeres tienen miedo de ser emarginadas, se denuncian. “En las clases más altas, se encuentran las mayores resistencias, por temor de perder la propia condición privilegiada y para no arruinar la imagen pública”. Irse, denunciar,no significa escapar, sino el coraje de vivir, de renacer.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

 

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