Compras online, cuidado con las estafas

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auriemma

En esta temporada de fiestas, cuando también a través del usanza de hacer regalos queremos demonstrar afecto hacia las personas que nos son queridos, en las Oficinas de Policía y en las Fiscalías se puede experimentar un aumento de las querellas por estafa por medio de internet. Las oportunidades de ahorro que nos ofrece el e-commerce estímulan las compras, poniendo en contacto personas que nunca se podrían acercar de otra manera.

La oportunidad económica llega también de la posibilidad de poner en venta y comprar bienes que no utilizamos más, interrumpiendo un mecanismo consumista basado sobre la destrucción de lo que no se utiliza en vez de la posibilidad de riclar los bienes. Ofertas y oportunidades de que hay que aprovechar con prudencia.

De hecho frecuentemente detrás de ofertas provechosas se esconden falsas propuestas de quien, aprovechando de la ingenuidad de los demás, presenta un “negocio” que, luego, se revelará estafador.

En efecto después de un pago adelantado, a menudo a través de una tranferencia, también de sumas sustanciales, no habrá ninguna consigna de bienes, los números de teléfono que han sido utilizados para el contacto con el presunto vendedor resultarán deshabilitados, los documentos proporcionados falsos.

Y sobre esto todos tenemos que hacer una reflexión: preguntarnos por qué el utilizo del instrumento informático haga caer, a pesar de todas las advertencias que hay en los sitios especializados a pagar sólo en marca o contextualmente o incluso después de la consigna de lo comprado, cada mecanismo de tutela que, en otros casos y cuando se adoptan diferentes modalidades en las compraventas, está bien: nunca, de hecho, consignaríamos en el medio de una carretera un cheque firmado por nosotros a alguien que nunca hemos visto y que nos promete una futúra consigna de un bien que nunca hemos averiguado que sea existente o controlado.

Hay hinibiciones, en la gestión de nuestro dinero, que están relacionadas, casi consiguientes, al respeto que hemos hacia esto como fructo de nuestro trabajo: cierto no es inmoral que lo honestamente ganado sea utilizado para nuestras necesidades, para las distracciones también. Estos frenos parecen ceder delante del medio informático, casi como si eso garantiera la credibilidad de quien está de otra parte del monitor, casi como si, solamente compartiendo un medio, se compartiera la recíproca confianza.

Despertarse de esta ilusión es a menudo traumático: desde aquí muchos privados se quejan para que han sido engañados. Y justo de embrollo se trata porque, para poder estar tecnicamente ipotizada una estafa, hay que no referirse a la ingenuidad de quien ha sido engañado.

Desde aquí las querellas, las anotaciones de los privados que reportan muchos dados todos que tienen que ser controlados por las Fuerzas policiales, desde los números telefónicos los cuyos usuarios sólo permiten encontrar subjetos que se quedan desconocidos ya habiendo utilizado documentos falsos – y sobre eso tendríamos que abrir otra discusión sobre las modalidades de control al menos superficiales pedidas para obtener una línea móvil -, hasta cuentas corrientes intestados a subjetos que nada sabían de la “clonación” de su identidad, hasta lugares de residencia en calles inexistentes.

Un enorme trabajo investigador (como dicho la estafa es abstractamente hipotética y las investigaciones están necesarias) que a menudo no puede llegar a un cierto atracadero en un mar adonde los estafadores parecen vivir serenamente y aumentar, huyendo de la red de la justicia que sólo logra detectar una parte. Un daño, pues, al sistema seguridad y justicia, que podría ser evitado sólo con una normal y sabia diligencia, con la sagacidad que tenemos en nuestra cotidianidad.

No obstante, la reflexión puede ir más allá: el aspecto económico es importante, pero el problema está más serio si aceptamos sin críticas y sin las oportunas cautelas lo que el sistema mediático, y no sólo lo informático, nos ofrece. Cierto los nuevos instrumentos informáticos, cada día más, nos ofrecen nuevas oportunidades de diálogo, de conocimiento, de difusión de ideas y, también a través de estos sistemas, el progreso encuentra nuevos espacios y todos nosotros podemos tomar muchas oportunidades.

Sin embargo tenemos que acordar que la capacidad de reflexión y crítica está antes de cada nuestra valutación y que nunca debemos dejar a nadie la posibilidad de evitar que se llegue al punto de rehuir una libre valutación de nuestras elegidas.

Paolo Auriemma – Público Ministerio

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