ESPAÑA: PARA RAJOY UNA VICTORIA PÍRRICA, FIN DEL BIPOLARISMO

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Fueron los populares de Mariano Rajoy, en ganar las elecciones españolas, en una ronda que certifica el fin de la bipolaridad. Baste decir que el PP ganó sólo 123 escaños, bien lejanos del número mágico de 176, que le habría permitido de gobernar solos; Los socialistas se detienen en cuota 90, mientras que Podemos y Ciudadanos permanecen respectivamente, en 69 y 40. Con estas cifras, los posibles escenarios son diferentes, pero el único que, a priori, tendría los números para un gobierno estable, es también el único que hasta ahora ni siquiera ha discutido: una grande – e inédita – coalición Pp-Psoe. Una solución que por su parte, tiene solamente los números: desde un punto de vista político sería percibida probablemente como un movimiento “corporativo” de los dos principales partidos institucionales, que arriesgan de pagar una enorme cuenta para las próximas elecciones, después de haber perdido entre los dos, cinco millónes de votos en comparación con el 2011.

Tendría sentido sí – más allá de las profundas diferencias programáticas entre las dos formaciones – el objetivo sería una reforma constitucional de amplio consenso, del que el país tendría necesidad, pero que ocurriría en el peor momento: el Parlamento aparece de hecho demasiado fragmentado porque tal operación – dado que el PP, que hasta ahora parecía renuente, se prestaría – tenga garantías de éxito, también porque serviría una mayoría cualificada de dos tercios; sin embargo, si la base de un acuerdo fuera esta, la idea tal vez podría despegar, pero sólo como un “gobierno constitucional” con un lapso final.

Las otras posibles parejas permanecen bastante distantes del objetivo. Una coalición de derecha entre el PP y el C`s obtendría 162 escaños: se necesitarían los 17 diputados de los nacionalistas catalanes (y tal vez incluso los seis vascos conservadores del Pnv) para llegar al puerto, pero no aparece factible que los primeros se presten para trabajar con los “enemigos” jurados, sino en cambio, de al menos un referéndum sobre el derecho a decidir, e igualmente improbable aparece un asentimiento del lado conservador de Madrid. Psoe-Podemos alcanzaría 160 con alguna oportunidad de un acuerdo – además de la retirada – por parte de los partidos regionales, pero se arriesgaría de todas formas de no tener la confianza si el Pp y C`s  votaran contra los catalanes no lo apoyarían activamente.

Todo lo anterior sin mencionar que tanto C`s que Podemos se presentaron como una alternativa, y no como potenciales partner, de sus respectivos rivales de familia política y que una coalición verdadera estaría mal vista por una parte del propio electorado: y sin embargo, será necesaria cualquier elección de campo porque una abstención (si no de ambos a la vez) no garantizaría la confianza ni un ejecutivo minoritario del Pp ni de uno del Psoe, que solos se enfrentarían de frente a un posible muro  de una “mayoranza negativa”.

En cuanto al “tripartito”, la única concebible es aquello entre el Psoe, Podemos y C`s:  más de 200 diputados, pero muy poco en común, excepto por la voluntad de excluir de los juegos el Pp. Para encontrar la solución del rompecabezas complicado, son alrededor de unos dos meses, transcurridos los cuales regresarían a las urnas: una posible tentación tanto para los conservadores como para los socialistas, que podrían tratar de poner enfasis sobre la imposibilidad de colaborar con los emergentes; y que sin embargo, no se puede afirmar que está es la interpretación de los votantes, no se sabe qué tan dispuestos estan de dar una segunda oportunidad a la bipolaridad, sin haber tratado una alternativa que ha demostrado, a nivel de algunas regiones, de ser perfectamente posible.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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