BABY PROSTITUTAS, PRISIONERAS DE LA MAGIA

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Es una cálida noche de verano. La ciudad duerme tranquilamente. La gran sala de la estación está casi desierta. En la tenue luz de las lámparas de la calle, se esconden jóvenes chicas que esperan los clientes ricos. A las 3 de la mañana una de ellas cae al suelo, temblando. “Es la única oportunidad que tienes para salvarte “, le dijo su amiga, también ella menor de edad y obligada a trabajar en las aceras.  Benedetta sigue el consejo y finge sentirse mal. Cierra los ojos y se deja caer. Alguien la nota. Cuando abre los ojos está en el hospital: tal vez nunca se ha sentido tan asustada en su vida.

Su madame vive a pocas cuadras de allí, necesita alejarse lo más pronto posible, los “protectores” la están buscando. La esperanza se enciende cuando en esa habitación entra Katia, una voluntaria. Benedetta está debajo de las sábanas, acurrucada. “¿Cuántos años tienes?” La mujer le pregunta. Un comienzo, una mirada profunda y una respuesta sencilla: “19”. Katia ha aprendido el nigeriano de las chicas que alberga desde el 2008, en un centro de acogida. Sabe muy bien que nada puede acercarse a un corazón herido como alguna palabra dicha en el idioma de origen.

Benedetta sale del hospital y se sube en el coche. En poco más de dos horas está fuera de su infierno. En el viaje el hablar se convierte en una liberación. La madre la abandonó a los pocos días de su nacimiento. En cuidar de ella fue el padre, quien ya tenía seis hijos. En realidad, no tiene 19 años, sino 13. Cuando tenía 10 años, su hermano mayor le dice que pronto irá para Italia. Es sometida a un ritual vudú: un brujo le prepara un ritual con el cabello, la sangre y el vello púbico de la pequeña. Una bofetada a la inocencia. Durante el ritual la chica también se compromete a pagar miles de euros. Inicia así un largo viaje que durará diez meses, durante los cuales, muchas veces, es violada por muchos hombres: un triste anticipo de lo que se verá obligada a sufrir en Italia.

En el Piamonte, el flujo migratorio “femenino” se ha cuadruplicado respecto al año pasado. Las mujeres nigerianas que llegaron a través del mar a finales de septiembre, fueron más de 4.300, mientras que en 2014 eran un poco más de 1.000. Engañadas por la promesa de un trabajo, luego sufren de violaciones y de magia negra. Entre ellas, alrededor de un tercio son menores de edad (entre los 13 y 17 años). Este negocio se desarrolla gracias a la condescendencia de los padres, hermanos o tíos.

Las más vulnerables son las egipcianas, eritreas y nigerianas que deben pagar el viaje con trabajos inhumanos. El Decreto Legislativo de agosto del 2015, garantiza un alto nivel de protección, proporcionando centros especializados y servicios especificos  para la recepción de las menores de edad. Pero escapar del racket no es fácil.

Después de un peligroso viaje de una semana, a bordo de una barcaza en ruinas, desembarca en Lampedusa. Es interceptado inmediatamente por los protectores de Madame; Benedetta prueba a rebelarse, pero es golpeada con violencia hasta que comprenda que no tiene otra posibilidad. Ahora que junto a ella está Katia, de la Comunidad del Papa Juan XXIII, las cosas son mejores. Desde su nuevo hogar, logra llamar a su padre: le recomienda de aguantar, para reconstruirse su vida. Cuando todo parece resuelto, desde Nigeria llega una llamada telefónica triste: el padre de la chica fue amenazado. De hecho, las chicas están controladas y obligadas a ejercer la prostitución, todos los días, bajo la amenaza de maldiciones y venganzas para la familia de origen. Con la ayuda de la hermana Suor Eugenia de las Misioneras de la Consolata, para la familia de Benedetta  se activa “un sistema de protección internacional”.

En el teléfono la chica de trece años logra también ponerse en contacto con el hermano mayor que la había vendido a la organización criminal, pero de él sólo la intimidación: “Regresa a trabajar enseguida, recuerda la promesa que hiciste.” Pero con la ayuda de los voluntarios de la Comunidad, la chica decide de no pagar la deuda, resultado de un chantaje psicológico. El hechicero nigeriano todavía conserva la magia hecha con su sangre y puede disponer de ello a voluntad. “Hacemos oraciones de liberación para ella – dice Katia -, también solicitamos al párroco de bendecirla al final de una celebración: la Misa es la oración más poderosa de liberación que existe. Es un verdadero milagro verla comenzar de nuevo “.

Benedetta en confrontación a una nueva vida tiene muchos miedos, tiene que decir adiós a aquellos que la han acogido y amado. Se prometió de encontrar a su amiga que la ayudó a escapar de la pesadilla de la prostitución: quiere llevarla lejos de las calles. Para la chica de trece años nigeriana, se le consiguió una familia que está dispuesto a acogerla, a enviarla a la escuela para permitirle de empezar a soñar.

Extraído libremente de Siempre

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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