Un Estado de necesidad

249
  • Italiano
  • English
europa

El suicidio de un hombre de 68 años de edad que no resistió a la desaparición de la noche a la mañana de 100 mil euros en obligaciones, los ahorros de una vida, destaca el cortocircuito terrible de la cual nuestra sociedad se ha convertido en presa. El Estado no es un amigo, no es la garantía a los propios derechos, no representa a quien te protege, es “otro”. Una desconexión de identidad  que pasa por las decisiones tomadas por la política (que no nos sorprende que ahora ha perdido totalmente la confianza de la gente, y esto es un mal) hasta llegar al absurdo de la máquina burocrática – fiscal, que parece diseñada por una mente pervertida cuyo objetivo es acosar al ciudadano. No serán estas pocas líneas a cambiar la situación general, sino una reflexión colectiva que puede ayudar a alinear las muchas fallas sobre este sistema, y así crear las bases para cambiar.

No es aceptable un Estado que para rescatar a los bancos, restablece el valor de los ahorros a cero de un honesto hombre de familia, alcanzado a lo largo de los años con el sudor y el sacrificio.

No es aceptable que en el momento que se tiene una deuda con el Estado, el valor de la deuda de duplique o se triplique en el tiempo; si se debe 100, aquello debe permanecer, salvados los intereses legales; todo aquello que va más allá de la usura; ya sea multas como de liquidaciones de impuestos.

No es posible que cuando se trata de tomar existan limitaciones de tiempo que no se pueden postergar y luego, cuando se trata de pagar a los proveedores, se tenga que esperar incluso años, con el resultado de quebrar las empresas.

No es justo que, hablando sólo de las empresas, se hagan pagar impuestos por adelantado sobre supuestas ganancias que quizás nunca lleguen. La Justicia solicitaría que se pagará lo que realmente se ha ganado, y no a lo que podría llegar en un mañana.

Un Estado equo no se comporta así. Si lo hace, es porque necesita el dinero para cubrir los costos de operación de los equipos. Pero al hacerlo de está manera inculca el veneno en el tejido social, no sólo empobreciendolo sino también cambiando la cultura de las personas. Incluso si el Estado es aquel que no tiene escrúpulos para aumentar masivamente la presión, no sólo fiscal, sino también sobre el individuo, debido a que los mismos no deberían seguir el ejemplo y comportarse así los unos con los otros? Lástima que este sea un método suicida. Hacer de cuenta de que no suceden las cosas, tratando de preservar lo que tenemos, es una ilusión. Al final vamos a terminar solos, y con el terreno marchito. Si se aplica a las personas, vale también para el Estado.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

Avviso: le pubblicità che appaiono in pagina sono gestite automaticamente da Google. Pur avendo messo tutti i filtri necessari, potrebbe capitare di trovare qualche banner che desta perplessità. Nel caso, anche se non dipende dalla nostra volontà, ce ne scusiamo con i lettori.

No hay comentarios

Dejar respuesta