CUANDO EL CLOCHARD SE CONVIERTE EN UNA LEYENDA

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evasio mezzapiotta

Los cuentos de hadas, a veces, salen del cautiverio del libro y se encuentran con la realidad. Las personas que, por lo general, estamos acostumbrados a ignorar, a mirar con recelo, convirtiendose de cualquier forma en una oportunidad de referencia visible, una ocasión momentánea  entre la serenidad y entre las preocupaciones de una vida en la cual detenerse y reflexionar, parece imposible. Y observandolos, en su sencillez y humildad, aprendemos la lección más importante: la felicidad se esconde en lo pequeño. Lo dijo Trilussa hace más de un siglo y nos los enseña quienes logran liberarse de pesos y status symbol, de aquellas superestructuras que nos dan una seguridad efímera: el smartphone, el tablet, el último modelo de zapatos. Objetos, piezas de plástico y componentes eléctricos con los que tratamos de no sentirnos aislados de un mundo que crea necesidades innecesarias, olvidándose de los primarios: afecto, amor, solidaridad. Así que nos sorprende cuando los que no tienen nada logran conquistar de todos modos la buena voluntad. Cómo Evasio, de “profesión” clochard.

Estamos en Roma, en el distrito de Monteverde, una zona que se extiende entre el Janículo y el Trullo, uniéndose con centro y la periferia, edificios majestuosos y casas populares, locales nocturnos y bares donde todavía se puede jugar a cartas. Un mundo a lo largo de un puñado de kilómetros que Evasio, llamado de manera amistosa “Mezzapiotta”, como las viejas 50 liras, conocía y recorría todos los días con su Vespa destartalada . Una especie de mito ambulante, para un cuadrante que progresivamente  ha perdido su vocación paesana, convirtiéndose gradualmente en zona de shopping  y de paseo. Los negocios de gestión familiar, han dado paso a los franchising de trucos y los teléfonos móviles y el antiguo cementerio Portuense (el primero en la Capital según algunos) ahora comparte unos pocos metros de espacio con un McDonalds y  los pilares de un paso a desnivel..Todo, o casi todo, ha cambiado, excepto él.

Algunas personas lo recuerdan en frente de la iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, la parroquia principal de Viale dei Colli Portuensi, pidiendo muy discretamente ayuda a quienes pasaban, casi dormido, en los cartones cuidadosamente colocados en frente de la entrada de un supermercado. Muchos se acercaban para darle unas cuantas monedas, para comprarle un bocadillo, o para charlar con él. No hablaba mucho Mezzapiotta y aquellas pocas palabras que decía, eran casi incomprensibles. Pero él generaba simpatía y curiosidad. Una bofetada a los que marginan a los pobres, olvidando que la riqueza es principalmente un factor interno.

Detrás de cada símbolo se esconde una leyenda y esto es valido también para Evasio. La historia sobre él más difundida, quería que fuera un profesor brillante matemática que, en algún momento, tal vez debido a un luto, una decepción de amor, la repentina pérdida de un empleo, o por elección, decidió cambiar su vida. Ciertamente, en su historia, sólo hay tres cosas: Monte Cucco, una colina verde con vista al segundo tramo de la avenida Isaac Newton (“o stradone” para los Monteverdinos), del cual provenía, y su característico medio de transporte, y su muerte, ocurrida el 2 de diciembre. Los mensajes  de condolencia llegaron de manera inmediata por parte de los ciudadanos y las instituciones locales. En llevar la prevalencia, como de costumbre, fueron las redes sociales, en particular, aquella donde a  Mezzapiotta se  le dedico a una página de fans con miles de miembros. “Te echaremos de menos”, “Nunca pedistes más”, “Eras un amigo para todos”, “Recuerdo cuando ‘conducimos’ juntos los  scooters en Colli Portuense, Rip” y muchas otras expresiones de estima y afecto.

No falto un momento de reflexión. El Sábado, 5 de diciembre, fueron alrededor de doscientos personas, invitadas por la Comunidad de San Egidio, se reunieron para orar por él.  Estaban presentes jóvenes y ancianos, comerciantes y empleados, gente común y representantes de la administración territorial, que quisieron saludarlo así, buscando inspiración en un pasaje del Evangelio de Mateo, comentado por el Padre Luciano de Parroquia “Parrocchietta” (una de las iglesias que le estaba proporcionando asistencia). El Jueves se celebrará el funeral en Coromoto, una de las muchas casas “Mezzapiotta”. Y tal vez alguien, al final de la celebración, colocará un vespino cerca del ataúd. Para invitar a Evasio a continuar su recorrido al Cielo, donde los muchos Monteverdinos que lo precedieron no pueden esperar de ver  su nuevo su reccorido.

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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