Una mujer hermosa

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María es aquella “llena de gracia”. “Alégrate, o llena de gracia”, alégrate que has sido y sigues estando repleta de favor divino. Tú que nunca has estado separada de Él. En otras palabras: tu relación con Dios nunca se ha interrumpido por el pecado, a partir del seno materno. No has sido objeto del pecado original, aquel pecado que todos los hombres llevan con ellos desde la concepción. En ti, oh María, esta la plenitud de la armonia divina. En otras palabras: eres hermosa.

El Señor está contigo siempre y para siempre. Estás llena de alegría. Ante estas palabras, María permanece perturbada y se pregunta qué sentido tiene este saludo. Viendo su confusión, el ángel le dice: “No temas, María, porque has hallado la gracia delante de Dios.” es decir, Dios, al observar con anticipación respecto a nosotros tu vida, se enamoró de ti, te vio adapta para una gran tarea, por lo tanto, te ha elegido, llenandote de su “gracia”, haciendote parte de su vida desde el inicio de tu existencia.

“Por lo tanto, concebirás un hijo, lo daras a luz y lo llamará Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su padre David, y reinará por siempre en la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin “.

Toda mujer en Israel esperaba ser elegida por Dios para ser la madre del Mesías, el ungido del Señor, del enviado por Dios para ser el rey salvador del pueblo de Israel. En efecto, Dios había predecido por medio de sus profetas, que vendría para alimentar a su pueblo ante la falta de fiabilidad de casi todos los reyes de Israel.
María no pertenecía al número de estas mujeres. Ella llevaba consigo un misterio. Había optado por no “conocer” el hombre, o sea de no consumir el acto conyugal con ningún hombre. Ella, una virgen, estaba comprometida, como novia, pero no había tenido y no tendría relaciones maritales con José, su esposo, un descendiente de David.

A pesar de haber contraído el compromiso solemne con María, José todavía no la había introducido en su casa. Ella había hecho un voto de virginidad por el Espíritu Santo. Así que él ángel dice: “¿Cómo es posible? Yo soy virgen “. El significado de su declaración es muy clara: no quiere decir que todavía no ha tenido relaciones maritales con José, sino que no las tendrá. Como cuando se le ofrece un cigarrillo a alguien y este responde: “Gracias, no fumo.” Esto implica el hecho de que también José estaba de acuerdo que vivirían como hermano y hermana.

El ángel, sin embargo, responde que el Espíritu Santo no está en contradicción consigo misma. La inspiración que el Espíritu había dado a María para permanecer intacta, se mantendría. El Espíritu Santo iba a intervenir para que ella concebiera sin la esperma masculina. La concepción de Jesús fue un acto de omnipotencia creadora de Dios. María exclama: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. (…)

María es, pues, hermosa en el encuentro con el anciano profeta Simeón. Él reconoce en el Niño Jesús la esperanza de las personas, enviado por Dios para la salvación de su pueblo. María fue partícipe de Cristo en la implementación de esta salvación universal. El anciano profeta, de hecho, se dirige a ella y le dice: “Una espada te atravesará el corazón, para que puedan ser despertados los pensamientos de muchos corazones.” María traerá a su vida el doloroso destino de su pueblo. Con su Hijo Jesús estará en el centro de la contradicción que Él levantará: caída y elevación de muchos en Israel. (…)

En fin la belleza de María se convierte en deslumbrante en el Cenáculo. Jesús fue retirado de la presencia visible entre los suyos. María, Madre de todos ellos, la Madre de toda la Iglesia, está en el medio de ellos. El Espíritu Santo y María hacen a Cristo contemporáneo en la Historia.

Extraído del “sí de María”, y siempre

Traducción a cargo de Adriana Montiel

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